México, OPINIÓN.- Y mientras todos esperamos noticias emanadas de la Fiscalía General de la República, Coca Cola, sus embotelladores mexicanos y la industria chatarra han empezado una campaña para intentar frenar el efecto dominó tras la histórica decisión legislativa en Oaxaca, que prohíbe la venta de bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido calórico a los niños y niñas, que a la par de la despenalización del aborto hasta las 12 semanas, los convierte en una de las legislaciones más avanzadas del país.

Además de desplegados en los principales diarios y una ardua labor de los cabilderos, discreta pero sistemática, son cientos de cuentas con publicidad pagada en Facebook las que critican la nueva ley. Sin el menor recato señalan que una niña de 13 años, en Oaxaca, puede practicarse un aborto, pero no puede comprar una Coca Cola. Además de ser falso y de tener implicaciones mucho más serias, esos ominosos argumentos revelan lo lejos que están dispuestos a llegar.

Mientras, Sheinbaum ya dijo que buscará una ley similar para la Ciudad de México y en Tabasco ya se prepara una iniciativa que busca los mismos objetivos.

La decisión de los legisladores oaxacaqueños fue celebrada por la Organización de las Naciones Unidad, la Unicef y la FAO y más de 70 organizaciones en pro de la salud, pero fue rechazada por COPARMEX y CANACINTRA entre otra decena de organizaciones empresariales que, para defender sus intereses, argumentan razones económicas, como los daños que sufrirán los pequeños comerciantes -quienes por lo general no están agremiados a esas cámaras- y por supuesto, argumentos en abstracto como la economía local y la pérdida de empleos.

En México 1 de cada 20 niñas y niños menores de 5 años y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad; en contraste, 1 de cada 8 niñas y niños menores de 5 años padece desnutrición crónica. La desnutrición se presenta principalmente en los estados del sur de México y en las comunidades rurales más que en las urbanas; los más afectados son los hogares indígenas.

Las refresqueras se dicen “víctimas” y recurren al chantaje o a la amenaza -dejarán de comprar insumos nacionales, la caída del empleo en el país, etc- con los que planean trabucar una medida que atenta directamente contra sus ventas.

México es el principal consumidor de Coca Cola per cápita del mundo. Mientras que en Estados Unidos una persona consume 100 litros de Coca al año, en México el número asciende a 150 litros. En Chiapas la cifra sube a 821 litros por año, de acuerdo a información de Michael Blanding.

En medio de la pandemia de COVID-19, Coca Cola FEMSA informó que sufrió un desplome en sus ventas de refrescos en México entre abril y junio de este año.

De acuerdo con la información presentada ante la Bolsa Mexicana de Valores, se vendieron 346.5 millones de cajas unidad de refresco, lo que significa una disminución de 10.6 millones en comparación con las 357.1 millones registradas en el mismo trimestre del año pasado, pero también registró disminución en la venta de agua saborizada y agua embotellada.

Son conocidas las prácticas de financiamiento y patrocinio coercitivo sobre organizaciones médicas, ONG´s y fundaciones para matizar y desasociar los efectos de las bebidas azucaradas en la salud y la obesidad; también se han hecho del dominio público los cuantiosos gastos de presión política que compañías como Coca Cola, Pepsico y Nestlé han ejercido sobre legislaciones de salud pública relacionadas con la nutrición, alrededor del mundo.

Por si fuera poco, estas empresas han sido consistentemente señaladas de romper el Código que regula la publicidad de alimentos y bebidas dirigida al público infantil, vigente en México desde el 2009. A decir de los especialistas, al tratarse de un código de autoregulación, es permisivo y no contempla castigos severos ni multas económicas que los contenga.

En junio del 2017, al inicio de un partido de fútbol entre las selecciones de México y EEUU, acompañando a los jugadores aparecieron niños y niñas con el logo de Coca Cola en las camisetas, lo que motivó que La Alianza por la Salud Alimentaria y la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) demandaron públicamente a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) y a la empresa Coca-Cola, dejar de utilizar a niñas y niños para la publicidad de productos que están dañando la salud de la población infantil.

Todavía nos queda por explorar el impuesto al azúcar, que encarece los productos que la contienen y reduce, no tan significativamente como se espera, el consumo, al igual que lo hacen con el tabaco. Pero está la propuesta asumida por Inglaterra, que tasa el impuesto de acuerdo a la cantidad de azúcar que contengan los productos, lo que provoca que los productores vayan reduciendo la cantidad de azúcar y por lo tanto, ya no sea necesario prohibir su venta.

Tras la aprobación del etiquetado frontal, cuyo objetivo es mostrar de manera veraz, clara, rápida y simple, cuando un producto preenvasado tiene exceso de nutrimentos críticos u otros elementos dañinos, en vigor a partir del primero de octubre de este año, México está tomando las medidas legislativas para afrontar la crisis de salud que nos aqueja.

Será interesante ver qué otros estados se suman a estas medidas y si el logro legislativo de Oaxaca es el inicio de una tendencia nacional, o sólo fue un hecho histórico, pero aislado.