México.- Mario Islasáinz es un poeta y editor sui géneris, hombre de mucha generosidad, más que de muchas palabras, ha editado más de mil 700 autores desde sus diferentes proyectos editoriales, absolutamente independientes. Su única ambición es observar el cielo y las plantas. Mario dice que en México "se pagan caras las facturas de ser honesto e independiente”.

Nació en Córdoba, Veracruz, México, un 6 de diciembre de 1959. Actualmente radica en Orizaba. Es licenciado en Psicología por la BUAP y licenciado en Letras y Filosofía por la UDLA. Estudió la Maestría en Literatura Hispánica por la UDLA. Publica desde 1981 para diversas revistas, diarios y suplementos culturales nacionales y extranjeros. Tiene publicados 46 libros, de los cuales 44 son de poesía, una novela y un libro de cuentos. Está considerado en más de un centenar de antologías, tanto en el país como en el extranjero. Su obra poética ha sido traducida al náhuatl, inglés, francés e italiano. Es promotor y difusor cultural independiente, desde 1989 hasta la fecha.

En tu nombre es quizá el libro más elogiado y el más leído de Mario, sobre la vida y muerte de su padre. Juan Mireles, director del sello editorial Capítulo Siete y de la revista Monolito, dijo sobre el libro: “En tu nombre se vuelve un recuerdo y una reflexión y, en ocasiones, reproche y culpa. Los estados del duelo, el autor los hace vivenciales, tan reales que otros padres y otros hijos lograrán acercarse a sus fantasmas”.

La obra se ha publicado en dos ocasiones: “Ese libro nunca debió salir, coincidencias en relaciones lograron que viera la luz en 2002, año y dos meses después de sembrar a mi padre, contra su voluntad, pero mi madre vivía y se hizo lo que ella dijo. Luego se reeditó en 2018 con unos pequeños arreglos sugeridos por un entrañable compa que, recuerdo que estando en Mérida, me los comentó".

"Lo que puedo decir es que es el libro que más he presentado desde 1981 que salió mi primer plaquette y 20 libros más, sin contar el lloradero provocado por todo el país, pero me atrevo a soñar que bien pude haber formado una pequeña playa en casa. Mi relación con él, con mi padre-amigo, alcahuete, un sabio que tiraba consejos y me costó días, en ocasiones meses entender su filosofía de vida, era así, jamás existió un “no” entre nosotros, en pocas palabras, mi maestro, a pesar de su manera tan cómoda de vivir una vida sin lujos. Excéntrico y “cuentista” le llamaba mi abuela, quien, junto con su hermana, tía encementada y agria, lo echaron a perder al grado de haberse ido sin saber cortarse las uñas de pies y manos, entre otras cosas. Me enseñó que la vida es para vivirla plena, que el mañana no existe y el presente cuenta, como renacer a cada segundo. Mi familia: abuela, tía, nana, mamá, hermana, el viejo y yo, que de milagro nací y necio continúo vivo. ¿Cómo viví?, pues despreocupado, con demasiada casa, sin carencias, tuve hasta la más estúpida golosina o juguete, con reglas impuestas por mi madre que jamás respeté".

-¿De qué manera crees que afecte o beneficie la pandemia y cuarentena la forma de ver y hacer poesía?

-Supongo que en nada, pues el oficio es en soledad y si algo, además de joder a muchos, como a personas con oficios diferentes, depende de qué tanto escriba cada quien y con cuánta intención.

“Creo que el elitismo existe en todas las profesiones y oficios, diría que es un mal necesario en nuestra cultura como ciudadanos hipócritas, desinformados y me atrevo a decir, que mal hacemos quienes no lo oficiamos, porque se pagan caras las facturas de ser honesto e independiente”, declara Mario Islasáinz, desde la ciudad de Orizaba, en Veracruz, bebiendo un café seguramente.

“Pasto Verde (editorial que dirigió) como tal, surgió en honor al título de una novela de un paisano a quien, por cierto, aquí, nadie recuerda, mucho menos lo leen; pero, un desgraciado como yo, vilipendiado por gente con la que me hice, dije: ¿por qué no?, y así es que en 1993 nació para, 48 números después, es decir, en 2003, morir. Ahora se mantiene viva sólo con el aumento de Letras que es una editorial que surgió a la par y a la fecha continúa; aún inmerso en la pobreza extrema, desconozco al guapo que pueda hablar de casi mil 700 autores-as, publicados. ¿Satisfacciones?, bien, seguir haciendo lo que se me hinchan las ganas sin tener que darle explicaciones a nadie”.

A los 11 años su padre lo llevó a vivir a la casa de Fortín, Veracruz, pues a los seis años dejó de dormir, producto de un fuerte golpe en la quijada contra el cemento del patio donde tendían la ropa y desde entonces, dice, hace lo que le da la gana:

“Leo y escribo, escribo y leo, descanso y releo y reescribo, sin exagerar, pues es más que importante el dejar de decir, de ahí que se me pida material para publicar y cito sólo un ejemplo: en el 2017 fui invitado a El Salvador pidiéndome un manojo de poemas para la edición de 100 ejemplares, igual que a cada convidado (la publicación), salió una semana antes de mi arribo, cuando llegué ya no habían ejemplares y mi estancia por tres días se convirtió en seis, pues varias localidades reclamaron fuese a leer, por ello, leo, releo, escribo y reescribo”.

Amante de las plantas por herencia de su madre y abuela, fresco y relajado, conversamos sobre otros temas, independientes de la entrevista, como si fuéramos viejos amigos: “A mí la poesía, la verdad, me encontró igual que a un peso tirado en la calle, sólo que me guardó tan bien que sigo en su bolsillo. Terco como la primera vez que, estando en un taller, le quitaron treinta y tantos versos a mi poema y le dejaron sólo tres, “aquí está el poema, lo demás, es basura”. Esto sucedió en 1979, y en 1981 ya tallereaba con los que coordinaban mis anteriores talleres y para 1990, coordiné mi primero de cientos de talleres que he dado y que espero seguir dando”.

-¿Existe la crítica literaria en México?

-Aquí sí que sonrío, ya que, en mis cuarenta años de andanzas, he escuchado, leído y visto a muchos hablar y hablar bien y mal de quienes ellos consideran los buenos y los malos, y juro, hincado ante cualquier altar, que, sin excepción, terminan olvidando, ya sea el bien o el daño que provocaron y nada más trasciende quien no busca trascender, salvo uno que otro que con un poema o con un verso lo logra.

Comienza a platicarme de las cabañas a las que se va a descansar de vez en cuando, ubicadas cerca de su casa en Orizaba, me habla de comida, café, paisajes y libertad, y me atrevo a preguntarle qué opina de que leí por ahí, en alguna página web, que Mario Islasáinz es un provocador: “Pues es lo que soy ahora, provoco porque así soy de naturaleza, siempre con la convicción de no dañar y menos ponerle cerrojos a las puertas que llego a abrir, en y dentro de lo que provoco entran todos, los que no, pues ya no cupieron.

- ¿Qué piensas de los poetas de tu generación?

-Curioso de verdad, mira, el haber nacido en diciembre del 59, ni me hizo cincuentero ni sesentero, así que soy un “desgenerado”.

-¿Consideras que los poetas mexicanos son sobrevalorados en comparación con sus pares sudamericanos y españoles?

-Existen miles de ejemplos, pero qué flojera. Llegas a donde sea, abres la boca, dejas que brote lo logrado y listo, los que tienes al frente sabrán, el público de uno o diez o cien o más, lo manifestarán y sentirás si ha valido la pena seguir.

“Lean, mi gente, ahora más que nunca es gratis y te hace persona”, lanza Mario su consejo. “Yo guardo mis pérdidas, y si bien también me guardo y protejo en esta cuarentena, simplemente vivo. Siempre habrá demasiado por leer y se aprovecha el tiempo que no les doy a mis demás compromisos resguardando el cariño y respeto por los míos y los ajenos. No hay mal que dure cien años”.

-¿Quiénes son los protagonistas de la poesía mexicana contemporánea?

-Bueno, para mí, de manera muy personal, no existen; leo y leo y si bien, los y las hay muy buenas, desconozco quién pueda protagonizarla.

Sobre el papel que debe jugar el Estado en la supervivencia de revistas y organismos independientes, Mario dijo: “Creo que, si no provocas, es cuando existes para ser usado, así que esto de que ‘no me apoyan’, ¡¿quién cabrón querrá hacerlo si lo que provocas les disgusta por contravenir a sus intereses?! No, lo que provocas debe dar resultados para todos, no para un hipócrita, falso, que no tiene remedio”.

-¿Cómo ha sido tu andar por el ambiente literario mexicano?

-En resumen, tengo tres libros congelados, rescatados mediante abogados, desafortunadamente tarde. ¿Envidias?, no le debo nada a nadie, así que, si alguien sí me debe, pues allá él. ¿Competencia?, no, no juego ni me interesa, escribo, publico, edito y a lo que sigue.

-¿Crees que la poesía mexicana ha tenido influencia en la poética de otros países o lenguas, como ha pasado con la de otros países?

-La poesía es universal, las influencias, igual, las poéticas conviven con quienes la provocan, que algunos tomen préstamos o digan ser dueños de ello, ahí está el chileno rico y el peruano pobre o los españoles y chilenos y argentinos y todos. De ahí que insista, la poesía es para todos, agregaré chinos, japoneses, árabes, etc, etc.

“Leo todo lo que llega a mis ojos y eso sí, con la atención que merecen, vaya, como si leyera a un contemporáneo o a muchos de los difuntos con los que me hice. Es poesía o no lo es, pero, ¿crítico? ¿Quién soy para poner etiquetas al logro de otro? Después de años, caes en cuenta de que echaste a perder tus ojitos en 600 o más páginas, en libros que bien pudieron escribirse en 120. O, que has publicado mil poemas cuando con cien todo estaría mejor, de ahí que siga leyendo y escribiendo, releyendo y reescribiendo, ¿de qué?, sencillo, de lo que se me hinchan las ganas.

Convencida de que he conocido a un ser humano muy peculiar, quien me sigue enviando fotos de sus flores, plantas, cielos y cabañas de ensueño con atardeceres, damos por concluida nuestra entrevista con estas palabras: “Las ilusiones de poeta me surgieron en la biblioteca de casa, pues la otra opción era el oratorio y a solas, siempre a solas, leí escribiendo. Mi deseo es reeditar mi única novela mal publicada, sí, más dos que andan rondando en mi neurona heroica. Es un gusto llegar a ustedes”. Y me quedo con sus fotos coloridas que tanto le agradezco a este personaje que parece que lo trajo el viento.

Las fotos que ilustran esta pieza periodísticas fueron tomadas de diversos sitios de internet, así como de la página de Facebook del autor.