Nadie duda del potencial de Netflix para cambiar el concepto de TV tradicional; aunque en Estados Unidos y Latinoamérica ya se ha convertido en un referente de producciones propias, la compañía quiere aprovechar su desembarco en Europa para fijar el continente como su campo de batalla de contenido propio, para convertirlo en global en el futuro.

Pero la streaming no es la única, Amazon también está posicionándose con fuerza en Europa, aunque su internacionalización todavía es muy limitada, manteniendo su núcleo duro en UK y Alemania. No obstante, este último es el país en el que se está concentrado esta guerra entre el cable y el streaming por el contenido propio.

De acuerdo con Bloomberg, IHS espera que este mercado crezca a los 58.000 millones de dólares en 2019 para el total de Europa, un crecimiento sin precedentes desde los 44.000 millones de dólares que se movieron en el mercado de la TV de paga el año pasado. Y aquí es donde entra, precisamente, el ideario de contenido propio de Netflix.

El crecimiento potencial del mercado europeo es determinante para la rentabilidad de Netflix y Amazon, de hecho, la propia publicación expone que el contenido local es tan determinante e importante que es el motor de cambio de las compañías que buscan expandirse internacionalmente. Y Netflix lo sabe: en mayo transmitirá Marsella, un drama político francés con Gérard Depardieu, y ya está trabajando en una serie de crimen organizado italiano llamada Gomorrah, más las producciones españolas todavía por confirmar.

A diferencia de los paquetes de TV de las operadoras y cableras, el precio de las compañías de streaming es lo que está cambiando el panorama en Europa, cuyos espectadores estaban acostumbrados a los 50 euros de media de la TV premium por satélite, y ahora pueden consumir con contenido original por poco más de 9 euros.

Esto deja un motón de espacio para el crecimiento: sólo en Alemania, y según datos de IHS, Netflix tiene 1 millón de suscriptores, el siete por ciento de su total de Europa, y más de tres millones de hogares alemanes utilizan ya el servicio de vídeo de Amazon. Lo números, por tanto, cuadran.

Ahora queda por ver cómo resultarán estos contenido locales en términos de rentabilidad por país, pero lo cierto es que el poder de Netflix y de Amazon de hacerlos internacionales con un clic no tiene competidor, y ese es el verdadero dorado del futuro de los contenidos.