México.-La humanidad creó obras de arte desde el inicio de los tiempos, rústicas en principio, sofisticadas después.  El viajar en la actualidad se realiza por negocios o placer, antes preponderantemente por comercio.

Aun así, amantes de la belleza como los griegos no pudieron resistirse a realizar su selección de las grandes obras de la antigüedad. Los filólogos manifiestan que no se utilizaba el término maravillas para describirlas, sino “cosas que hay que ver”. Igualmente se trataba de obras grandiosas.

La lista variaba ligeramente con los tiempos y, por supuesto, con el criterio del viajero. Irónicamente, tratándose de obras de miles de años de antigüedad, ¡la lista definitiva se estableció hasta el Siglo XVI de nuestra era!, cuando el pintor holandés Maerten Van Heemskrerck decidió llevar al lienzo su propia selección.

Naturalmente, al no conocerlas de primera mano, no tener conocimientos de arqueología y faltar todavía mucho por descubrir, plasmó severos errores en su concepción.

Así, las Pirámides de Egipto, construidas según algunos por una civilizacion antediluviana y sin embargo la única que perdura, fue a la obra del pintor más estilizada y sin el recubrimiento de alabastro.

El Templo de Artemisa en Éfeso (hoy Turquía), construido por Creso y ordenado reconstrir por Alejandro Magno, presenta en la obra dos muros y no las columnas estilo jónico que realmente lucía. El Mausoleo de Halicarnaso construido por Mausolo en la actual Turquía y del cual se exhibe el resto de una columna en el Museo Británico parece haber sido interpretado correctamente por el artista.

De Los Jardines Colgantes de Babilonia, hoy Irak, es dudosa su exstencia misma. Algunos arqueólogos conceden la posibilidad, mas no en esa ciudad. El artista lo interpretó como un gran palacio florido, cuando la historia los menciona como una serie de terrazas pletóricas de verdor.

La Estatua de Zeus en Olimpia, por el gran Fidias, se encontraba dentro del templo consagrado a este Dios. Se considera la obra de arte correcta en cuanto a la representación, mas no así el templo, el cual poseía una piscina frontal.

El Coloso de Rodas, ubicado en la isla del mismo nombre en Grecia, es el más desconocido en cuanto a proporciones e incluso posición. Maerten lo representa con un pie en cada isla dando paso a las embarcaciones cual puente, lo cual hoy se considera imposible para la época.

Y finalmente el Faro de Alejandría, en la isla de Pharos, Egipto, es representado sin los tres cuerpos estructurales relatados por los viajeros que tuvieron oportunidad de admirarlo.

Aun así, el mérito del pintor es grande al menos como cronista. Ya sea en monedas, documentos o planos antiguos nos ha llegado la descripción histórica de prácticamente todos ellos, más la posibilidad de visitar las grandes pirámides y aun ingresar a su interior.  Es interesante tambien advertir el origen milenario de palabras de uso diario, tales como faro y mausoleo.

Los historiadores han sido fuentes esenciales y Filón de Bizancio nos invita a reflexionar con este pensamiento que me he permitido adaptar: “…de cada una de las Siete Maravillas a todos nos llega noticia por su fama, pero escasos los que sus ojos los ven ya que habría que recorrer medio mundo conocido. Y después, tras años y deshecho físicamente por el peregrinaje nos llega el tiempo de morir.

Por eso es admirable la cultura: libra al hombre de caminar mostrándonos lo hermoso en nuestra propia casa y dando nuevos ojos al alma. El que viaja ve una vez y va olvidando… El que analiza en los libros guarda imágenes y detalles, están permanente a su disposicion para verlos de nuevo como en un espejo y no olvida, ya que es el espíritu el que vuela hacia lo maravilloso “