México.- Claudia Berrueto es, sin duda, una de las poetas jóvenes más interesantes de su generación, de una poesía humana, cotidiana y a veces dolorosa, nos deja una sensación de soledad y de esperanza. “No le demos responsabilidades a la poesía, no puede salvar nada ni a nadie. Lo que puede hacer, según mi experiencia, es crear un mundo interior que puede fortalecer ideas y sensibilidades para lograr una asimilación más directa de la experiencia humana”.

Para Claudia, “lo que tiene el poder sobre todas las cosas son las redes sociales”, no la gerontocracia ni la infantocracia, como comentaban otros poetas en entrevistas anteriores. Y, además, “la búsqueda en la escritura no tiene sexo masculino ni femenino. Hay muchas voces que han destacado por su visión y por su vigencia. Hay poetas a los que nunca he dejado ir porque son inagotables. Para mí los Contemporáneos son eje, Maples Arce sigue sorprendiéndome, Rubén Bonifaz Nuño puede hacerme el día, Enriqueta Ochoa sigue mostrándome la eternidad, Rosario Castellanos jamás ha perdido su vuelo, José Carlos Becerra es una mina de oro. En fin, son muchos los poetas a los que regreso constantemente, y lamentablemente, hay muchos a quienes no he leído y otros que no conozco a fondo como debería”.

Claudia Berrueto nació en Saltillo, Coahuila en 1978. Poeta, editora y Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila, fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2005-2006) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 2009-2010/2011-2012, en el área de poesía de Jóvenes Creadores. En 2009 publicó Polvo doméstico, en 2013, Costilla flotante y su Antología personal, y Sesgo en 2015. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Tijuana 2009, el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada en 2016 por su libro Sesgo y en 2018 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

“Todo el siglo XX literario en México fue único”, afirma Claudia. “Para mí, esa es la aportación de la poesía mexicana a la poesía latinoamericana. Hay muchas antologías en Latinoamérica en donde el trabajo de poetas mexicanos está presente. De verdad pienso que la poesía mexicana en Latinoamérica es insoslayable. Este siglo, para mí, apenas comienza con la ruptura tan radical que ha traído la pandemia”.

Cada año y en cada administración aumentan las restricciones para obtener becas y apoyos para los poetas y el acceso a los recursos públicos en los estados; al respecto Berrueto opina: “Creo que para estos estímulos el trabajo poético es el que debe hablar, no el trabajo de uno en su propio ombligo. Se pierde la objetividad: las redes sociales no son poesía, el culto a la imagen de uno mismo no es poesía, ser opinólogo no tiene relevancia en la poesía. Hay mucho ruido en el mundo, es mi impresión de estos tiempos, hay que luchar por no distraernos. ¿Cuáles son los derechos de los poetas? ¿Quién los dicta? Los únicos derechos que tenemos son los de cualquier ciudadano. No vivimos en torres de cristal. Por otra parte, no sabía de este tipo de restricciones, no he tenido esa experiencia”.

Ha aparecido en las antologías: Anuario de poesía mexicana, la Muestra de Literatura joven de México, en La mujer rota y en Del silencio hacia la luz: mapa poético de México. Actualmente trabaja en la Coordinación Editorial de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec).

Sobre la vitalidad, la experimentación y lo que le falta o no a la poesía mexicana, Claudia explica: “Yo creo que para todos sale el sol. La diversidad es la riqueza. Y en nuestra poesía la tenemos. Pienso que hay que reconocerse como parte de una tradición y también experimentar a partir de o fuera de ella. La vitalidad se ve a través del tiempo, y los refritos… pues solitos se revelan”.

-¿Existe o no una repercusión importante de la poesía mexicana en otros países?

-Pienso que sí existe una repercusión de la poesía mexicana en el mundo. Hay traductores muy interesados en el trabajo literario de aquí. Claro, hay mucho por alcanzar, pero el interés está ahí e irá creciendo.

Estamos viviendo tiempos difíciles y confusos en todos los ámbitos a nivel mundial, no sólo en nuestro país, y la política en la cultura no es la excepción. En cuanto a sus expectativas sobre la actual administración en México, Berrueto nos dice: “Superó mis expectativas para mal. Los recortes presupuestales están dejando en los huesos al ámbito cultural en todo el país”.

-¿Cómo fue tu infancia y tu juventud? ¿Tu primer encuentro con la poesía?

-La infancia no fue mi lugar, podría prescindir de ella sin problema. Fui mamá a los 17 años, así que mi juventud fue intensa. Mi primer encuentro con la necesidad de escribir poesía se dio precisamente cuando estaba embarazada y sentía que necesitaba un cuerpo más para decir lo que éste me impedía. Hasta ahora mi otro cuerpo ha sido la escritura.

A pesar de que las redes sociales son un instrumento poderoso para opinar y comunicarse, Claudia nos confiesa que no las usa: “Las redes son una herramienta y eso me parece afortunado cuando se les da su justa dimensión y no se depende de ellas para respirar. No tengo redes sociales, desconozco y quiero seguir desconociendo ese mundo”.

Sesgo, seguramente su libro más afamado, fue publicado en 2015 por Ediciones Sin nombre y el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, en él se encuentra la voz de Claudia Berrueto, “una voz que desde su oquedad ama profundamente a la vida”, según sus propias palabras. Aquí una pequeña muestra:

De noche escucho al polvo deslizarse dentro

       [de mi cabeza

y pronto huye hacia mis órganos

los recubre

cuando parece calmar su oscilación

un cuerpo palpita debajo de él

ese cuerpo es un hijo al que dejé ir

viejo y amargo

acomoda una silla en mi interior

y observa la declaración del paisaje incompleto

[que he sido

guardado por el polvo

en la muerte que crece v

es idéntico a su madre.