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Layla Daniela, cantar le ha costado tiempo, fuerza y llanto

Intentó ser psicóloga y diseñadora gráfico, pero ambas carreras las dejó truncas. Su argumento es simple pero poderoso: ama cantar.

Por Carlos Navarrete Romero, 2017-12-09 13:08

Guerrero.- En abril de 2012, por cosa del destino, visitó uno de los bares más concurridos de la capital. Acompañó a su hermana por unos tragos y terminó convirtiéndose en vocalista de ‘Hangar 18’.

Layla Daniela Ocampo Torres, de 25 años, intentó ser psicóloga y diseñadora gráfico, pero ambas carreras las dejó truncas. Su argumento es simple pero poderoso: ama cantar, y defender ese amor le ha costado tiempo, fuerza y llanto.

Su vínculo con la música fue prematuro. Con dos días de nacida su familia le llevó serenata. Su padre, reconocido periodista y melómano empedernido, compartía con ella, aún en brazos, discos de rock en inglés o música ranchera; pero con el paso del tiempo a Layla le entusiasmaba entonar canciones de Rocío Durcal y Amanda Miguel, influencia de su madre, una docente originaria de Durango.

Saliendo de la escuela se apresuraba para llegar a casa y organizar conciertos sin público, teniendo como escenario la cocina. No necesitaba aplausos, bastaba que nadie la interrumpiera para dar el espectáculo. Si bien su pasión por cantar existe desde que tiene memoria, fue hasta los diez años cuando cayó en cuenta de su talento.

Layla Daniela
Layla Daniela

La prueba de fuego comenzó al concluir la preparatoria. La presión a decidirse por una carrera, obtener su título y cédula profesional, y ejercer, como lo dicta el sistema educativo de este país, la llevó a una crisis personal que se tradujo en depresión.

Con el respaldo de sus padres, se tomó un año para reflexionar respecto a lo que quería a futuro, pero el tiempo pasó y seguía sin definirse. La idea de dedicarse al canto parecía, en aquellos años, algo absurdo, idea que era alimentada por quienes minimizaban su pasión.

Ante la indecisión, optó por estudiar psicología en el Instituto Universitario del Sur (IUS), pero un año después abandonó y se inscribió a una escuela de actuación en la Ciudad de México, actividad que la entusiasma un poco más, pero menos que el canto.

Tras un año estudiando actuación, ya en abril de 2012, Layla regresó a Chilpancingo para pasar unos días con su familia. Aprovechando su estancia, su hermana mayor la invitó a lo que alguna vez fue El Charco del Indio, probablemente uno de los bares de mayor arraigo en la ciudad. Llegaron al lugar y se encontraron con Hangar 18, banda de rock clásico. Los músicos, en el éxtasis de la noche, abrieron el micrófono al público.

“Preguntaron si alguien quería echarse un palomazo y mi hermana les gritó que yo, pero yo no quería, me daba pena. Al final pasé, y esa fue la primera vez que canté en público”.

Cantante
Cantante

Su primera canción fue El recuento de los daños, de Gloria Trevi. La interpretación gustó y el público pidió más. El sol no regresa, de La Quinta Estación fue la siguiente. Antes de irse, el dueño del bar la llamó y le dijo que Hangar 18 buscaba vocalista. Tras una audición un poco accidentada y varias tocadas de prueba, Layla se ganó el espacio.

Esa noche de abril fue determinante. Dejó de inmediato sus clases de actuación, regresó a Chilpancingo y se dedicó de lleno a Hangar. Además, de manera paralela surgió otro proyecto musical, acústico, denominado Contra Punto, del que sigue formando parte. Cantaba jueves, viernes y sábado de cada semana y la paga era suficiente para no hacer más. Podía vivir de eso.

Para ella los siguientes dos años fueron de gloria. La banda se consolidaba como una de las mejores en la capital y su público iba en incremento. Layla por fin se sentía como pez en el agua, incluso tomó un taller con la cantante chilena Mon Laferte.

“Todo estaba padrísimo, a mí me encantaba, yo cobraba bien, empecé a ganar buen dinero. Nunca antes había tenido un trabajo, ese fue el primero, en una banda de rock. Me sentía muy realizada, pero nadie me dijo que todo lo que sube baja”.

Para 2014 se acabó la dicha. La ola de violencia en Chilpancingo afectó a todo el sector empresarial de la ciudad. Los bares dejaron de ser concurridos y, ante la falta de clientes, hubo noches en las que se suspendieron las presentaciones de Hangar.

La incertidumbre regresó para Layla, quien de nueva cuenta sentía la presión de estudiar, titularse y ejercer. En un intento por conseguirlo se inscribió en la carrera de diseño gráfico, del Centro de Estudios Superiores de Guerrero (CESGro), pero el vacío que le dejó la música hizo de las suyas y tras un año desertó.

La crisis interna estaba de regreso, pero no por mucho tiempo. Gracias al respaldo de sus padres decidió inscribirse en un diplomado de la escuela de música Dim, en la Ciudad de México, donde cumplió ya un año. Además toma clases de piano y se prepara para, en un futuro breve, impartir clases de canto a niños.

El pasado 30 de noviembre Hangar 18 encontró un nuevo hogar: La Cueva del Reptil, un bar underground del Andador Zapata. La presentación fue exitosa y surgió el acuerdo con la propietaria de que los jueves de cada semana se presenten.

“Agarré madurez personal para luchar por lo que quiero. Me daba mucho miedo, pero mucho miedo meterme a estudiar música (…) Antes yo sentía que debía tener un título para poder decir que trabajaba, entonces luché muchísimo contra eso, yo creo que muchos años estuve con ese miedo por no saber si estaba haciendo algo bueno, pero eso me pasó por creer en lo que pensaban los demás, porque muchas personas me decían que cantar no es un trabajo”.

El antro
El antro

Layla se opone al funcionamiento del actual sistema educativo, que establece que a los 17 un joven debe definir la carrera que estudiará los próximos cuatro o cinco años para formarse como profesional y abonar al desarrollo económico de su comunidad, haciendo a un lado la pasión o minimizando las áreas artísticas y culturales.

“Yo estoy muy en contra del sistema escolar, no está bien cuando te dicen que a los 17 debes saber qué harás de tu vida, y entonces tienes que mudarte a otra ciudad para estudiar y sientes esa presión de que vas a comenzar algo que será para toda tu vida, y bueno, claro que da miedo, porque ¿y si te equivocas? Yo siempre he estado en contra de eso, yo me sentía muy chiquita como para tomar esas decisiones. Alguna vez leí que en un país sudamericano los jóvenes ingresan a la universidad a los 23 o 24 años y eso me parece lógico, a esa edad uno es más maduro”.

-¿Cómo te ves en cinco años?

-En un bar, cantando. Toda mi vida, ojalá con Hangar, pero eso es hablar por todos mis compañeros y no me corresponde, pero yo me veo cantando donde pueda hacerlo. También me veo dando clases en alguna academia, ojalá lo pueda hacer aquí, en Chilpancingo, pero si surge una oportunidad afuera, lo tomaré.

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Captan a cocodrilo trepando una valla para saltarla

La mujer que captó en video la escalada del cocodrilo aseguró en Facebook que fue muy bueno el tener la oportunidad de apreciar el fenómeno.

Por Redacción, 2019-08-19 16:21

México.-Un enorme cocodrilo fue captado trepando una valla para saltarla y continuar su camino hacia un área llena de vegetación en Florida, Estados Unidos.

Christina Stewart se encontraba en la Estación Aérea Naval de Jacksonville cuando alguien le advirtió sobre la presencia del reptil.

Rápidamente sacó su teléfono celular y captó al cocodrilo subir la valla del enrejado metálico y arrojarse del otro lado.

“Me alegro de haberlo visto trepando la valla y desaparecer tan ordenadamente”, escribió en Facebook.

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Niña vivió 17 años con su gemelo parásito creciendo en su abdomen

Tras detectar el gemelo parásito, los doctores lograron extirparlo del abdomen de la mujer y midió 36x16x10 centímetros, convirtiéndose en el más grande.

Por Redacción, 2019-08-19 16:15

México.-Una mujer en la India vivió 17 años con su gemelo parásito creciendo en su abdomen. El «gemelo» tenía pelo, dientes, huesos y columna vertebral.

Este caso, publicado en la revista médica BMJ Case Reports, comenzó hace cinco años, cuando la mujer y su familia se dieron cuenta de un bulto duro y deforme que sobresalía de su estómago. Con el paso de los años, el bulto continuó creciendo, causándole dolor y afectando su alimentación porque presionaba los órganos internos.

Al inicio, los médicos pensaban que se trataba de un tumor; sin embargo, tras una tomografía, descubrieron que el bulto contaba con depósitos de calcio que tenían la forma de vértebras, costillas y huesos largos.

Fue ahí que encontraron que se trataba de un gemelo parásito. Los doctores creen que esta extraña condición, llamada fetus in fetu, puede suceder cuando un gemelo fetal absorbe al otro durante los inicios del embarazo.

Durante este proceso, el feto no desarrolla su cerebro ni sistema nervioso, pero puede mantenerse con vida «alimentándose» de su hermano, como un parásito. Existe otra teoría que señala que es un tumor llamado tetranoma, el cual es capaz de desarrollar diferentes tipos de tejidos como pelos, huesos o dientes.

Cuando esto sucede, normalmente termina en un aborto porque el feto no consigue la nutrición necesaria, pero si sobrevive, hasta años después es cuando se puede detectar esta condición. Antes de la mujer, únicamente se habían documentado otros siete casos, pero todos en hombres.

Tras detectar el gemelo parásito, los doctores lograron extirparlo del abdomen de la mujer y midió 36x16x10 centímetros, convirtiéndose en el más grande.

Aunque los doctores sacaron el bulto, las células del gemelo parásito continúan dentro del cuerpo de la joven, por lo que necesitará regresar al médico a revisión cada año para descartar la posibilidad de que vuelva a formarse.

#Oh-La-La

Hija de Walker lo recuerda con estas tiernas fotos a 6 años de su muerte

Para honrar la memoria de su padre, la joven compartió una imagen nunca antes vista del actor, quien es recordado por interpretar a Brian O’Conner.

Por Redacción, 2019-08-19 16:04

México.-Paul Walker, conocido por su interpretación de Brian O’Conner en Rápidos y furiosos murió en noviembre de 2013 y a casi seis años de su ausencia, su hija Meadow Walker compartió una fotografía inédita que conmovió a sus seguidores.

En la imagen se ve al actor en el agua jugando con un cerdo. La publicación alcanzó más de cien mil Me gusta y se llenó de comentarios de los fans, quienes recordaron el amor por la naturaleza y amabilidad que caracterizaba a Walker.

“Pensando en ti”, escribió la joven de 20 años.

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thinking of you xx

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Meadow es hija de Rebecca McBrain, con quien Walker mantuvo una relación que duró poco más de un año y aunque ella no vivió con su padre hasta los quince años, eran muy cercanos y tenían una relación muy fuerte.

Tras el accidente automovilístico que le quitó la vida al actor, y con sólo 16 años, la joven creó una fundación con el nombre de Paul Walker, para seguir con su labor filantrópica.

En la página web de la organización se menciona el apoyo a la lucha de la protección de la vida silvestre y los océanos, además de colaborar con otras entidades asociadas. Se planea que se ofrezcan becas de estudios a personas que tienen la misma pasión por el mar que el actor, quien estudió ciencias marinas.

Tras la muerte del también modelo y piloto de carreras, su hija comenzó a ser reconocida en las redes sociales, pero Meadow decidió alejarse de ellas y solo ocasionalmente comparte fotografías en Instagram.

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