Ciudad de México.-El Leganés recibe a un Real Madrid, ya campeón de Liga, con la obligación de ganar y esperar el resultado del Celta de Vigo, si no quiere que este sea el último partido de una trayectoria de cuatro años en la máxima categoría del fútbol español.

Todo lo que no sea sumar los tres puntos significaría un gran golpe para el equipo que dirige el mexicano Javier Aguirre ya que se vería disputando La Liga Smartbank en la siguiente temporada.

Incluso consiguiéndolos tampoco habría garantía de salvación, pues deberá esperar el resultado que se de en el RCDE Stadium, en donde el Celta de Vigo visita a un Espanyol ya descendido.

Sin duda será un reto de gran complicación que los blanquiazules afrontan con la moral por las nubes gracias a los últimos resultados, pues han sumado diez puntos de doce posibles con victorias ante dos rivales con aspiraciones europeas como el Valencia y el Athletic Bilbao a domicilio.

Los precedentes, sin embargo, no son buenos para los leganenses puesto que nunca han ganado a los blancos en competición liguera. Sí lo han hecho, hasta en dos ocasiones, en la Copa del Rey. Una de ellas, la lograda en el Santiago Bernabéu en la vuelta de los cuartos de final de la edición 2017-18 y que sirvió para remontar la eliminatoria.

Para el Real Madrid el partido es el fin de fiesta, tras haber cumplido su gran objetivo de la temporada, conquistar su trigésima cuarta Liga. En juego la imagen, el respeto a la competición y una racha que ha sido decisiva para dar la vuelta a la clasificación con el regreso del fútbol tras el confinamiento.

Diez triunfos consecutivos que Zinedine Zidane desea que sean once antes de conceder unos días de vacaciones a sus jugadores para que recarguen pilas y encarar el intento de remontada europea el 7 de agosto ante el Manchester City.

Los precedentes, sin embargo, no son buenos para los leganenses puesto que nunca han ganado a los blancos en competición liguera. Sí lo han hecho, hasta en dos ocasiones, en la Copa del Rey. Una de ellas, la lograda en el Santiago Bernabéu en la vuelta de los cuartos de final de la edición 2017-18 y que sirvió para remontar la eliminatoria.

Para el Real Madrid el partido es el fin de fiesta, tras haber cumplido su gran objetivo de la temporada, conquistar su trigésima cuarta Liga. En juego la imagen, el respeto a la competición y una racha que ha sido decisiva para dar la vuelta a la clasificación con el regreso del fútbol tras el confinamiento.

Diez triunfos consecutivos que Zinedine Zidane desea que sean once antes de conceder unos días de vacaciones a sus jugadores para que recarguen pilas y encarar el intento de remontada europea el 7 de agosto ante el Manchester City.