México.-Martha Teresita Ch. salió de prisión hace algunos días después de que las autoridades judiciales la encontraran inimputable al determinar que padece esquizofrenia. Esta mujer fue detenida en 2016 tras haber confesado en asesinato de sus tres pequeñas hijas Karina, Noemí y Camila, de tres, cinco y siete años, en su casa ubicada en Morelia Michoacán.

El 21 de marzo de 2016 parecía ser otro día más de rutina entre las cientos de familias de la colonia Infonavit La Colina, pero ese día Martha Teresita Ch. se levantó de la cama convencida de que no podía seguir más. No había dormido, tenía varios días con insomnio.

Tras darles de desayunar, vestirlas y jugar con ellas, esperó el momento adecuado.

Poco después de las 16 horas las llamó a una habitación y de abajo de la almohada sacó un martillo y las comenzó a golpearlas en la cabeza, al darse cuenta que seguían con vida tomó una bufanda y las asfixió.

Cuando los familiares se dieron cuenta del macabro hallazgo llamaron a la policía, la apodada “Hiena de Michoacán” aceptó los terribles asesinatos de inmediato, relató con frialdad hasta los mínimos detalles de sus acciones.

Pero estaba convencida que su terribles acciones fueron un acto de piedad para sus hijas.

“Lo hice para protegerlas, no quería que sufrieran de grandes”, aseguró en su confesión firmada en el ministerio público.

“Ella refiere que ya tenía en mente privarlas de la vida. La justificación fue que no quería que cuando fueran grandes sufrieran tomó la decisión después de encontrarse sola en su domicilio”, informó esta tarde el entonces Procurador de Justicia en el Estado, Martín Godoy.

La mamá de las niñas desempeñaba una doble profesión: era dentista y maestra, y según testimonios de vecinos recabados por medios locales, era una mujer tranquila y amable con sus hijas.

"Era muy buena dentista, pero decía que se iba a dedicar a sacar dientes hasta que sus niñas estuvieran un poco más grandes, era educadora también, a diario venían a comprarme el pan y era muy amable, con sus niñas; las quería mucho, muy consentidas que las tenían”, dijo una vecina sobre la familia.

Ahora “están muertas las niñas, me duele en el alma, que Dios tenga piedad y misericordia de su mamá; yo sé que, si lo hizo, no lo hizo en sus cinco sentidos, no se entendería, porque ella era muy amable para tratar, a mí me trataba los dientes, inclusive ni me cobraba”, aseguró otra vecina después del crimen.

"Llegaba y dejaba su carro aquí estacionado, se llevaba su leche y, si no traía a las niñas, ella de todas maneras les llevaba su chocolate o gelatina, y todo les estaba llevando siempre y nunca les dejaba sin llevarles nada”, manifestó una vecina más.

Los testimonios de varios vecinos coinciden en que la mamá de las niñas mostraba cariño y cuidados hacia ellas; mientras que del padre, a quien identifican como un trabajador ferrocarrilero, no hicieron comentarios detallados debido a que tenía tiempo ausente de su hogar y casi no lo veían.

Una infidelidad pudo ser el detonante decisivo

Un ex compañero de trabajo de la mujer relató al portal local La Voz de Michoacán que su esposo le había sido infiel y para ella había sido un golpe muy fuerte, después de eso ella comenzó a tener comportamiento errático.

Comenzó a ser tratada el el área de psiquiatría del ISSSTE, se le diagnosticó bipolaridad y fue medicada, en el kinder donde laboraba fue asignada a otras áreas alejada del cuidado de los niños, en actividades administrativas y la biblioteca.

La Fiscalía acusó a la mujer por el delito de homicidio calificado pero por su estado de salud mental se solicitó que se le pusiera el tratamiento antes mencionado al interior del Centro de Reinserción Social “Lic. David Franco Rodríguez”, y estuvo separada de los otros reos, siendo internada en el interior del Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (CEFEREPSI).

Luego de varios meses se determinó que Martha Teresita Ch., era inimputable debido a la condición psiquiátrica que padece, por tales motivos se determinó que la mujer sería liberada y quedaría bajo la custodia de su padre el cual deberá proporcionarle los tratamiento médicos necesarios, además de una vigilancia de por lo menos 16 horas al día.

Aunado a que cualquier persona que tenga contacto con ella deberá recibir capacitación para detectar cualquier situación de riesgo en su condición médica

Finalmente, luego de tres años y seis meses de presidio, Martha Teresita Ch., fue dejada en libertad, ahora sólo resta que cubra la cantidad de un millón 108,747 pesos que deberá pagar al padre de las niñas como reparación de daño.

Su ex compañero de trabajo supo que la mujer aún sigue golpeándose en la pared la mano con la que mató a sus pequeñas hijas.