México.-El viernes, la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua dio a conocer la liberación de 21 personas que estaban secuestradas en una cueva en la región de Yoquivo, entre los límites del municipio de Ocampo y el municipio de Uruachi, en plena Sierra Tarahumara.

Según sus declaraciones, inicialmente fueron contratados para labores agrícolas, pero después fueron retenidos y eran obligados a trabajar en campos de cultivo de mariguana y amapola, por presuntos integrantes del Cartel de Sinaloa.

Muchos de ellos presentaban desnutrición.

Las investigaciones indicaron que este campamento era buscado por las autoridades por denuncias que tuvieron desde el año pasado.

Salud Ochoa, del Diario de Chihuahua, habló con uno de los hombres rescatados, quien describió cómo fue engañado, las condiciones en las que estaban y cómo, incluso, pensó en suicidarse.

Lorenzo cuenta que la noche del 25 de marzo en Cuauhtémoc, Chihuahua, vio la posibilidad de trabajo, y ahí cambió todo.

“Miré la persona ahí abordando gente para trabajar. Me ofreció el trabajo para ir a levantar un cerco a San Juanito por un mes, 250 al día. Comida y hospedaje y todo. Éramos nueve en ese grupo”, señaló Lorenzo.

Los malos tratos contra ellos comenzaron una vez llegando al terreno que trabajarían, enclavado en la Sierra Tarahumara.

Lorenzo es caballerango en Villa Juárez, Durango; estaba a punto de casarse y como cada año salió hacia Chihuahua para mejorar económicamente.

Pero ni él ni sus compañeros recibieron paga alguna.

Dice que vivían sometidos.

“Eran cuevas, todo así amontonados. 0929 Si hubiéramos tenido esta entrevista exactamente hace una semana, se desmaya, todo el mundo aquí se desmaya de lo feo que olíamos y hasta miedo dábamos”, comentó Lorenzo.

El pasado 12 de julio fue rescatado por personal de la Agencia Estatal de Investigaciones en una operación donde no hubo detenidos.

Días antes, Lorenzo confiesa que no podía más.

“Te da miedo, coraje, hambre. Llegó el momento en que pensaba matar a uno de mis compañeros para comérmelo. Intenté suicidarme dos veces. Una me quise ahorcar y otra me quise aventar de un barranco nomás que no me animé. Yo me comparaba ahí con los zombis porque en la forma que nos traían vestidos y mugrosos. Estábamos muertos en vida. Estaba mejor estar muerto, dijo Lorenzo, víctima de esclavitud.