México, (Notimex).- Lilia Hernández, una experimentada fotorreportera con 43 años de experiencia se muestra orgullosa por su participación en la exposición “Desde nosotras. LA mirada, LA cámara, LA luz y LA fotografía”, que se inaugurará hoy en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec, en el marco del Festival Tiempo de Mujeres, en donde se expondrá el trabajo de 59 colegas.

En entrevista con Notimex, Lilia describe todo lo que ha vivido desde sus inicios en el mundo de la fotografía, desde el momento en que solicitó la oportunidad de “rifársela” en todos los terrenos en un mundo de fotógrafos machistas hasta demostrar que ella al igual que todas las que participarán en el evento señalado son capaces de tomar una imagen que muestre su creatividad y talento.

Con satisfacción cuenta cómo sin saber nada de deportes y tras ser la primera mujer en ese terreno logró cambiar la mentalidad de quienes le ordenaban que el balón era el rey en las tomas de un encuentro de futbol e imponer su estilo.

- ¿Cuéntanos de Lilia Hernández, aquella jovencita que a mediados de los 70 decidió tomar una cámara entre sus manos para captar todo lo que se atravesara a su paso?

“A El Sol de México, donde yo ya estaba practicando llegó como directora Pilar Ferreira, me encantó porque confiaba mucho en mí, me apoyaba y eso me hacía sentir muy bien, es una mujer que creía y respaldaba a las mujeres. Si mal no recuerdo, una de mis primeras compañeras de viaje al extranjero, fue Carmen Lira una reconocida periodista”.

Lilia recordó que la encomienda fue un viaje a Puerto Rico, la cual consideró una tarea increíble, “ella me enseñó mucho de lo que sé, me aconsejó cómo viajar, cómo gastar, cómo viaticar (sic), cosas increíbles; viajé mucho y pude lograr mi propósito. Después vinieron Olimpiadas, Mundiales de futbol, he cubierto muchos deportes… cubrí las olimpiadas de Sidney, en Australia”.

-¿De aquellas Olimpiadas, qué recuerdas, qué momento está en tu mente gracias a la cámara?

“Ay, el momento en que Soraya Jiménez logró la medalla de Oro, fue muy emotivo”.

-¿Qué sentiste, sobre todo como mexicana?

“Es cuando sientes muchas sensaciones, como estar esperando el momento, tú sabes, detrás de la cámara, empiezas a vibrar, a emocionarte, y entonces no te sirve tu cámara, tienes que mantener una respiración tranquila, respirar profundo, concentrarte en lo que estás haciendo.

“Debes de controlar esa sensación, porque la misma emoción te hace respirar más rápido y entonces empieza a vibrar tu cámara; el chiste es contenerla, contener esa emoción.

-¿Háblanos de los mundiales, de esas experiencias en el mundo del deporte?

“Increíbles anécdotas, porque yo no sabía nada de futbol, mas que existía una portería en donde había que meter la pelota, pero todo eso me sirvió porque yo veía otro tipo de cosas, sobre todo en deportes. Información general para mí era muy fácil, veía a los lados, en información general siempre hay una foto, ya sea del mismo evento o alrededor de.

“Pero en deportes debes de tener un sentido especial es muy especial, es muy específico, me decían que la foto debe de incluir la pelota y yo decía: ‘pero, ¿por qué? ¿por qué no puedes tomar a un futbolista corriendo y que se vea la expresión o las piernas u otro tipo de situaciones?, pero insistían, “no, no, no, la regla es que lleve balón?”

-¿Pero la rompiste años más tarde, como se dice, cuando la haces en grande y demuestras que además del balón puede haber otras expresiones, no?

“Sí, claro. Hay una foto muy curiosa que tomé en unos Juegos Panamericanos: estaba yo sentada esperando tomar fotos de la natación, yo no sabía cómo se cubría este deporte, y me senté hasta abajo, al nivel de la alberca sin saber que ahí no era el punto en donde debía estar.

“En eso estaba y veo que salen todos los competidores caminado, pero curiosamente el barandal les tapa el calzón, entonces, tomé la foto, la puse en la computadora y le dije a mi compañera: “oye, ¿puedes voltear un momento?” y voltea y dice: “¡ah, caray!, ¿cómo le hiciste para tomarlos sin ropa?” y le digo “no, sí tienen ropa”. Lo curioso fue que el mismo barandal les tapó a esa altura, pero sí daba la impresión que no, pero una fotografía, siempre lo he dicho, una fotografía que te permite una expresión, es una buena fotografía.

-¿Y en espectáculos, qué nos dices?

“De espectáculos cubrí muy poco, pero recuerdo la cobertura de una película que Antonio Banderas hizo en México; me mandaron a Guanajuato.”

Lilia Hernández mueve la cabeza como diciendo que al paso del tiempo se da cuenta de su novatez e inocencia ya la locación era en una plaza de toros en donde le sucedería muchas cosas que fortalecerían su carácter.

Con la consigna en la mente de que su objetivo era la llegada de Antonio Banderas al set, relata que en ese momento vio una bola de gente que viene caminado hacia donde ella estaba, “me pongo lista y empiezo a tomar fotos, y resulta que no era Antonio Banderas, era el ya famoso Johnny Depp.

“Yo dije: este no me sirve, yo busco a Antonio Banderas, y Johnny Depp se detiene frente a mí y me dice: “no fotos”, y yo le digo: “no me interesa, yo busco a Antonio Banderas”.

Enseguida se aparecen los guardaespaldas de Banderas, quienes me advirtieron, “él no quiere que tomes fotos”, porque venía sus hijas acompañándolo”, yo ni las vi, mi mente estaba en Antonio.

Yo les insisto, “no pasa nada” y me empezaron a rodear, me empezaron a amenazar, que me iban a golpear, que me iban a quitar el rollo, que por las buenas o por las malas, yo por los nervios me río mucho, entonces me solté a reír. Y me decían: “dame el rollo” y yo “pues esta cámara no tiene rollo, ¿cómo te voy a dar el rollo?” “dame el rollo”, insistían, “que no, estoy en la calle y estoy en mi derecho”, les respondía.

Agregó que Espectáculos tiene ciertos matices que no le gustan, eso no le agradaba mucho, pero reconoce que en el fotoperiodismo hay que cubrir de todo. Y esa fue su experiencia en esa área.

¿Y en los temas policiacos, qué tal la pasaste?

Cuenta que en diversas ocasiones tuvo que participar en situaciones que tampoco le agradaban y mucho menos si se debe estar en en la redacción, había que hacer guardias.

“Un día yo ya me iba a retirar, había acabado mi jornada, pero de pronto dicen, “se cayó un helicóptero y todos levantamos la mano. En eso nos dan para pagar un taxi y nos fuimos (el reportero y ella) hacia donde se había desplomado un helicóptero de Televisa allá por el Metro San Joaquín”.

En su mente todavía está fresco el recuerdo de que ella y el reportero llegaron corriendo, “yo me patiné por la premura de ir tomando fotos hasta el lugar del accidente; “llegamos antes que la policía, la verdad fueron fotos terribles, muy fuertes, olía a quemado, olía a muerto, me tocó ver esas escenas terribles”.

Horas más tarde, ya en la redacción del periódico a la hora de seleccionar el material según Lilia, sus hija le llamaron por teléfono, con el rostro descompuesto dice:

“Ellas me preguntan, ¿qué hay de comer?”, les digo: picadillo, está muy rico” y todos en la redacción se me quedan mirando, “¿cómo puedes hablar de comida después de ver lo que vimos?” Y pues considero que a través de la cámara, no se siente, no lo ves como tal, te cubre, tienes algo que te cubre, eso ha sido muy especial. Por ejemplo, me tocó lo del terremoto de 1985, algo terrible, también.

-¿Cuéntanos qué fue lo más impactante que viste con la cámara?

“Recuerdo un terremoto en Guatemala, un terremoto terrible, lo cubrió el reportero Alejandro Mujica, era de deportes, asignado a basquetbol, el chiste es que él estuvo en ese momento, tomó las fotos y se regresó”.

“Entonces tenían que mandar a alguien de emergencia a continuar la cobertura y me mandaron con una persona de nuevo ingreso. Ese señor era Javier Ibarrola, una persona alta e imponente, y regresando de ese viaje entonces supe entonces que era el director de El Sol, yo no lo sabía, pero a lo mejor él sí estaba enterado.

“El chiste es que él me enseñó mucho, porque en ese terremoto vimos cosas terribles, niños llorando, abrazándote, preguntando por su mamá, que los llevaras al hospital, que los curaras, que los cuidaras y tú con tu cámara solamente para registrar los hechos, pero cómo dar consuelo en esos momentos.

“Entonces yo me empecé a sentir muy mal, empezaba a llorar, no sabía qué hacer, bajaba la cámara y me empecé a sentir muy mal emocionalmente. Entonces él me jaló y me dijo: “mira, Lilia, vas a empezar a las ocho y vas a terminar a las tres, y no vamos a hablar de eso.

“Tienes que ubicarte porque si no, no vas a servir aquí, te tienes que regresar”, y le respondí: “no, yo no me quiero regresar, yo quiero estar aquí, quiero tomar todo lo que sucede”.

“La verdad me enseñó tanto que cuando sucedió el terremoto del 85 en la Ciudad de México empleé la misma técnica, y me funcionó muy bien porque aquí vimos cosas terribles.

"Me metí por la calle de Versalles en donde un hotel se había caído, entré y se veía un colchón, un techo, otro colchón, caminé hasta aquí, a esta zona del centro (donde ella vive ahora), los edificios Pino Suárez se cayeron sobre Fray Servando, era un panorama desastroso. Y todo lo observé mientras caminaba, con el equipo colgando porque no había forma de transportarse; estuvo fuerte.

No todo ha sido oscuro en la vida de Lilia, pues entre sus recuerdos destaca el reconocimiento a su trabajo como fotoperiodista, que aunque para ella no representa el motivo para dedicarse a la fotografía, lo recibió con emoción fue uno que le entregaron en Cancún, México, en la cobertura de unos juegos Panamericanos.

“Me lo dieron a mi labor como la primera mujer fotógrafa en deportes. De verdad que todo fue bien curioso, pues me habían enviado a cubrir esos Panamericanos.

Ahí, dijo, estaban los colegas hombres que le gritaban: “¿tú qué haces aquí?, porque estaba en el túnel de las carreras de relevos, todos estaban ahí en fila, y me gritaban: “quítate, ¿estás recogiendo tarjetas?”, “no, soy fotógrafa”, “¿tú fotógrafa? , no puedes estar aquí”.

Se aferró y se mantuvo firme, permaneció en su sitio y hasta se dio el lujo de poner un cartoncito con su nombre: “I’m Lilia. Lilia here”, escribió e hizo su trabajo.

Cuenta que también tuvo que someterse a la regla de aquellos años en los medios de comunicación en que no se pagaba un sueldo a los practicantes: “la regla era trabajar gratis dos años y sin que te dieran crédito a tus fotos”.

-¿Recuerdas tu primera foto?

“Fue sobre una expo en Tepito cuando se podía caminar tranquilamente por esa zona con una cámara sin que te la quitaran.

-Si separamos a Lilia, la fotógrafa, háblanos de Lilia la persona. ¿Dónde nace? ¿dónde crece? ¿a qué escuela va?

“Soy la cuarta hija del matrimonio formado por Lupita y Federico, tengo tres hermanos mayores, el mayor es arquitecto y maestro a la fecha, luego mi hermano Rodolfo es médico, y Manuel es músico de la UNAM y del Politécnico.

Lilia Hernández explicó que es la menor de todos ellos, “nacimos en San Luis Potosí, cuando tengo un año nos venimos aquí a la Ciudad de México, mi papá cantaba en bares con su guitarra, le encantaba lo ranchero, se vestía de charro.

“Mi mamá era ama de casa. El chiste es que mi mamá fue una persona muy especial en el sentido de que nunca me enseñó el hecho de que tú eres mujer y por ser mujer tienes que atender al hombre, jamás, me trató creo que diferente a cualquier otra cosa que se pensara.

Yo supervisaba a mis hermanos, que ellos tendían camas, lavaban, cocinaban, yo los supervisaba, yo no hacía eso. Entonces crecí con esa idea de que todos somos iguales, qué padre para esa época, de que hombres y mujeres, cualquiera se puede servir un café, cualquiera se puede servir de comer, planchar, lavar, porque yo lo veía en casa. En casa éramos muy parejos en todo, todas las cosas que había eran de todos, y curiosamente yo fui la que empezó a trabajar primero.

-¿Has vivido siempre en esta zona del Centro Histórico?

“No, vivía por La Villa, después me fui a la colonia Del Valle y así he andado por toda la ciudad viviendo. Pero por ahorita estamos aquí en el Centro y estamos muy a gusto”.

Finalmente, Lilia Hernández invita a la ciudadanía a presenciar el trabajo de las 59 fotógrafas que expondrán sus trabajos en las Rejas de Chapultepec a partir de este 26 de febrero.

“Quiero que vayan a deleitarse la vista, yo creo que es lo primordial: deleitarse la vista con la mirada de las mujeres detrás de una cámara, porque no es diferente, yo siempre he pensado que tanto el hombre como la mujer pueden… hay hombres muy sensibles, y hay también mujeres muy rudas.

Señaló que se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, conmemoración en la que tiene fe, “así que vamos a ver la mirada de la mujer, hay fotos muy bonitas, muy sensibles, muy expresivas, porque muchas veces se maneja ese tipo de expo periodismo en el que se resalta la pobreza, la condición de los indígenas y la policiaca, entonces es muy difícil encontrar otro tipo de fotografía que no sea de ese ramo.

“Existen otras cosas, el periodismo es extenso, nos puede dar mucho en lo que es cultura, hay fotos increíbles, y esta expo nos va a enseñar eso. Hay fotos muy interesantes.