Kuvee, una compañía de Boston, ha desarrollado una botella de vino con tecnología WiFi integrada, con el objetivo – supuesto – de mantener fresco el producto durante un máximo de 30 días.

El producto consta de dos partes, la botella con pantalla integrada y “cartuchos” de vino que se venden por separado – por la misma compañía -. Cuando se le coloca un nuevo cartucho, la botella detecta qué se está bebiendo y muestra una etiqueta digital en su pantalla táctil.

La botella también muestra información sobre el vino, el contenido de alcohol y detalles sobre su cosecha y sabor.

Además, la pantalla permite navegar por Internet y comprar otros de los 48 vinos de 12 bodegas que Kuvee ofrece.

Sin embargo, a través de blogs sobre tecnología, críticos han señalado que la botella prácticamente no hace nada por conservar el vino.

“No hay gas argón o vacio sellado, ni conservadores más allá de los de cualquier vino. En su lugar, Kuvee depende totalmente de sus cartuchos para mantener el vino fresco”, señala la revista digital The Verge.

En tanto, Engadget expone que el prototipo aún tiene detalles, aunque agrega que se el sistema tiene pensado lanzarse hasta octubre, e iniciaría en Massachusetts y California.

“Me pregunto sus posibilidades a largo plazo. Este sistema va a costar 200 dólares sólo por la botella, mientras que sus cartuchos cuestan entre 15 y 50 dólares […] Tendremos que esperar hasta octubre para ver cómo se dan las cosas”, explican.