Guerrero.- Desde hace más de 20 años, Los Ardillos se han dedicado al tráfico de drogas en La Montaña de Guerrero, además de controlar las extorsiones y los secuestros.

Parece que la violencia que azota el estado de Guerrero está muy lejos de terminar, el pasado 27 de enero, un enfrentamiento entre policías comunitarios y este grupo delictivo dejó un saldo de 12 personas muertas en la zona rural del municipio de Chilapa.

El grupo criminal de Los Ardillos es señalado por las autoridades estatales y federales como el principal originador de la violencia en la zona montañosa de Guerrero, así como el grupo criminal que lidera el trasiego de drogas en gran parte del estado del estado. Su dominio y su poder ha logrado extenderse durante más de 20 años, sus inicios se remontan a los años ochenta.

El expolicía rural Celso Ortega Rosas, apodado "La Ardilla", se dedicaba a la siembra de amapola en la región de Quechultenango, Guerrero, y es el fundador del grupo criminal.

De acuerdo con una columna del periodista Héctor de Mauleón, publicada en El Universal en el 2015, Los Ardillos se dedicaron al secuestro y a la extorsión, daban un plazo de 24 horas a sus víctimas para que desalojaran sus casas y posteriormente ellos las habitaban.

En el 2008, Celso Ortega Rosas fue detenido por  el secuestro de una mujer y por el homicidio de dos agentes de la extinta Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SEIDO), que realizaban investigaciones encubiertas en la zona centro de Guerrero.

Sin embargo, en el 2011, Ortega Rosas fue liberado a pesar de su peligrosidad y regresó a Quechultenango junto con sus siete hijos Celso, Jorge Iván, Antonio, Bernardo, Pedro, Juana y Lilia. Pero casi al mes de su regreso, fue asesinado en la puerta de su casa por un comando armado, presuntamente se trató del grupo criminal Los Rojos, y a partir de ahí inició el conflicto armado entre ambas organizaciones.

Después de la muerte de "La Ardilla", sus hijos Celso, Jorge Iván y Antonio (apodados “Los Ardillos”) tomaron el control del grupo y continuaron el enfrentamiento con Los Rojos por el control de la venta y producción de droga, las extorsiones, la piratería y los secuestros. El crecimiento del grupo criminal se extendió de Quechultenango hacia la Región de la Montaña.

Desde el 2014, Los Ardillos y Los Rojos se han enfrentado innumerables ocasiones a pesar de la presencia del Ejército y Policía Estatal, incluso los pobladores de la región acusan que puedan estar vinculados a los grupos delictivos ya que no han podido evitar que disminuya la violencia.

Lamentablemente, el crecimiento de Los Ardillos se ha beneficiado de la corrupción y la impunidad por parte de agentes de seguridad y del gobierno local. Uno de los miembros de la familia Ortega Jiménez, el exdiputado del PRD Bernardo Ortega Jiménez, quien es hermano de Celso, Jorge Iván y Antonio, líderes del grupo criminal, ostentó el cargo de la presidencia del Congreso del estado en 2012. A pesar de su parentesco con Los Ardillos, a Bernardo Ortega no se le ha podido vincular con los actos delictivos de sus hermanos.