Ciudad de México, AFP.-Una de las afirmaciones dice que la persona asintomática “no contagia el virus, sino que comunica Anticuerpos al resto de personas y genera inmunidad en masa”.

Un paciente asintomático es una persona que por sus características inmunológicas y biológicas tiene una mejor respuesta frente al virus y éste no produce efectos negativos tan severos y tan visibles como en otras personas, explica a AFP Factual el infectólogo Juan Carlos Cataño, profesor de la Universidad de Antioquia, en Colombia.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos amplía la definición a personas “que teniendo una enfermedad o una condición especial de salud no presentan síntomas de ellos” o aquellas que “se han recuperado de una enfermedad o afección y ya no presentan ningún síntoma”.

Esa misma institución define los virus como “gérmenes muy pequeños” que están hechos de material genético dentro de un recubrimiento de proteína.

“Los virus son como secuestradores. Invaden las células vivas y normales y las usan para multiplicarse y producir otros virus como ellos (...) causan enfermedades infecciosas comunes como el resfrío común, la gripe y las verrugas. También causan enfermedades graves como el VIH/SIDA, la viruela y el ébola”, explica.

En tanto, los coronavirus “son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos”, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con el epidemiólogo Jorge Rodríguez, profesor e investigador del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, en Colombia, en casi todos los virus hay pacientes con formas leves de la enfermedad o asintomáticos y estos pueden “potencialmente transmitirlo a otras personas”.

La transmisión de los virus y el comportamiento en el cuerpo humano puede variar según la infección y su capacidad de contagio, explica la epidemióloga Cecilia Morales Veloso, médica asesora de la dirección del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, aunque advierte que lo que puede cambiar es “la proporción de enfermedad asintomática que generan”.

Cataño indica que los casos asintomáticos en otros virus respiratorios no han sido tanto estudiados ni tenidos en cuenta como para el nuevo coronavirus debido a su alta capacidad infecciosa.

Para el caso del SARS-CoV-2, la OMS indica que algunas personas infectadas pueden presentar síntomas levísimos, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad, pero indica que “es posible contagiarse de alguien que solamente tenga una tos leve y no se sienta enfermo”.

“Según algunas informaciones, las personas sin síntomas pueden transmitir el virus. Aún no se sabe con qué frecuencia ocurre. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre esta cuestión y seguirá informando sobre las conclusiones que se vayan obteniendo”, agrega el organismo.

Para el epidemiólogo Rodríguez, es completamente errado afirmar que no se puede contagiar el nuevo coronavirus por ser asintomático. “Una persona asintomática no desarrolla el virus en su cuerpo, pero por supuesto puede llegar a ser transmisor del agente infeccioso porque tiene la carga viral”.

Cataño lo ejemplifica así: “Los asintomáticos tienen el virus y por tanto son capaces de transmitirlo. Lo que puede pasar es que sean menos infectantes que una persona que tenga síntomas. Es simple: alguien que tose o estornuda es más infeccioso que alguien que no lo hace, pero eso no significa que si ambos tienen el virus, el que no tose o no estornuda no lo transmite, porque solo con hablar lo puede contagiar”.

Acerca de la posibilidad de que esos anticuerpos se puedan transmitir de una persona asintomática hacia otras y generar inmunidad en masa, los tres expertos coinciden en que “nadie puede transmitir anticuerpos”, excepto en casos específicos.

“Solo hay cuatro opciones para que los anticuerpos se formen. Una opción es: te expones, te infectas y de esta manera generas inmunidad natural, a riesgo de que esa exposición te provoque una enfermedad y te puedas morir. La otra es que te vacunas y generas anticuerpos de manera indirecta para protegerte cuando te expongas al virus de manera natural. Otra es en una transfusión específica de plasma de anticuerpos y una última es que sea transferido entra la madre y el feto a través de la placenta”, explica Cataño.

La epidemióloga Morales también lo afirma: “Solo cuando las personas se exponen a un virus es cuando el cuerpo humano genera los anticuerpos, las defensas, para combatir ese virus. Esa respuesta no se puede transmitir salvo en las excepciones mencionadas”.

Asintomáticos no es igual a inmune

“No soy asintomático, soy inmune!”, señalan las publicaciones.

Pero ser asintomático no significa ser inmune, asegura Morales: “Una persona asintomática quiere decir exactamente eso: que no tiene síntomas, tiene el contagio pero sin signos del mismo", pero precisa que la inmunidad “se produce generalmente semanas después de superar una enfermedad” y que la generan tanto asintomáticos como las personas que presentaron síntomas.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que hay tres tipos de inmunidad: una innata, adquirida o pasiva. La primera es el sistema de defensas con el que se nace, la segunda es la que se desarrolla cuando se expone a un agente biológico (como un virus) y la última es la que terceras personas le dan a otros como en el caso de un feto, de una vacuna o de una transfusión.

Cataño explica que, sin embargo, esa protección que generan los asintomáticos es de menor calidad frente a la que tienen aquellas personas que padecieron todas las fases y síntomas del COVID-19 y que se recuperaron completamente.

“Mientras más severa es la enfermedad en el cuerpo humano, mayor es la protección inmunológica que se obtiene. Las personas asintomáticas tienen menor estímulo en su cuerpo y sus defensas y su respuesta inmunológica hacia el virus a largo plazo no es la mejor”, afirma.

La OMS lo explica así: “El desarrollo de inmunidad a un patógeno por infección natural es un proceso de varias etapas que suele producirse a lo largo de una o dos semanas”.

No obstante, precisa el organismo, eso no quiere decir que una persona que se haya infectado con el nuevo coronavirus no puede volver a contraerlo. “Actualmente no existen datos científicos que demuestren que las personas que hayan pasado la COVID-19 y presenten anticuerpos estén protegidas frente a una segunda infección”.

Anticuerpos y vida sana

Otra de las afirmaciones de las publicaciones es que “una persona asintomática es una persona SANA”, que “desarrolló Anticuerpos” o “virus atenuado” y que lo logró gracias a “sus hábitos de vida sana”.

El infectólogo Cataño indica que alguien que tiene una infección “aún si no presenta los síntomas” no es una persona sana. “Puede que se sienta sano, pero es diferente eso a estarlo”, aclara, y asegura que eso ha hecho que personas sin síntomas no acatan las medidas de protección y aislamiento indicadas en medio de la pandemia.

Por su parte, Rodríguez dice que la diferencia no debe hacerse en términos de sano o enfermo sino de contagiado o no.

“Una persona asintomática es una persona contagiada o infectada que no desarrolla los síntomas y que su organismo responde de tal forma que no tiene manifestaciones clínicas”, indica.

Sobre los anticuerpos, la epidemióloga Morales explica que se trata de proteínas que están en la sangre y que se han producido como consecuencia de estar expuestos a una infección por un microorganismo “ya sea una bacteria, virus o parásito”. Sin embargo, enfatiza que los anticuerpos no son sinónimo de virus atenuados.

Por su parte, Cataño indica que los virus atenuados son la forma en que los científicos buscan estimular el sistema inmune.

“Cuando los epidemiólogos hablamos de virus atenuado estamos hablando de la base de la vacunas. Cogemos un virus y le hacemos un tratamiento químico y físico en el laboratorio para que logre estimular el sistema inmunológico de la persona que se vacuna sin que eso signifique que se produzca la enfermedad. Es como que alentamos al cuerpo para que genere anticuerpos. Entonces es biológicamente imposible que el virus entre al cuerpo y salga atenuado por arte de magia. Eso solo se logra en los laboratorios”, explica.

Los expertos consultados concuerdan en que los hábitos de vida sana pueden ser un factor favorable en el comportamiento que el cuerpo humano tenga sobre los virus, pero eso no quiere decir que todos tengan la misma respuesta.

“Una persona con hábitos de vida sana tiene más oportunidades de un desenlace favorable cuando adquiere un virus. Si alguien tiene factores de riesgo como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular, puede desarrollar las fases más severas de la enfermedad, pero eso no significa que quien tenga una vida más saludable tenga probabilidad cero o asegurada de superar el virus. Por ejemplo: hemos tenido pacientes sanos, jóvenes, que se enferman y se mueren de COVID-19. La parte genética también tiene mucho que ver y este un factor que nadie puede controlar”, explica Cataño.

El epidemiólogo Rodríguez agrega que las rutinas saludables no solo se refieren a la comida que se consume o al ejercicio que se practique sino que existen otros determinantes sociales como el ambiente donde se vive, si hay hacinamiento o cuál es su carga laboral, entre otros.

Fortalecer el sistema inmunitario

La última afirmación dice que no son necesarios elementos de protección como mascarillas y guantes o medidas como el distanciamiento social y eventualmente las vacunas -a las que califica de “alteradas”-, sino “fortalecer el sistema inmunitario para generar anticuerpos naturales”. También señala que con la cuarentena solo se lograría “enfermar”.

Cataño afirma que no hay manera de que se generen anticuerpos solo fortaleciendo el sistema inmunológico. De igual manera, la epidemióloga Morales enfatiza que “solo cuando las personas se exponen a un virus es cuando su mismo sistema genera los anticuerpos. Esa respuesta no se puede transmitir salvo en las excepciones mencionadas”, explica.

Y agrega que “la cuarentena tiene por fin evitar contagios masivos que pongan en jaque los sistemas de salud y proteger a los vulnerables” y coincide con Cataño en que “a priori es difícil saber a qué persona se le puede complicar la enfermedad” o cómo va a reaccionar a ella.

La OMS explica que el objetivo de esta restricción de actividades en el marco de la actual pandemia es prevenir la propagación de la enfermedad, y que las mascarillas ayudan a proteger de la infección.

“Cualquier persona que esté enferma y presente síntomas leves, como dolores musculares, tos leve, dolor de garganta o cansancio, debe aislarse en su casa y usar una mascarilla médica”, dice el organismo.

Sobre los guantes, esa organización ha puntualizado que no son una forma eficaz de prevenir la infección y que “lavarse las manos con frecuencia proporciona más protección ‎frente al contagio”.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indican que mantener la distancia entre personas “es una de las mejores herramientas para evitar estar expuestos al virus y desacelerar su propagación a nivel local, nacional y mundial”.

“Dado que las personas pueden propagar el virus antes de saber que están enfermas, es importante mantenerse alejado de otras personas si es posible, incluso si usted o ellas no tienen síntomas”, dice.

En resumen, de acuerdo con expertos y organismos de salud consultados por AFP Factual, una persona asintomática sí puede contagiar un virus y no puede transmitir anticuerpos.

*Esta verificación fue realizada con base en la información científica y oficial sobre el nuevo coronavirus disponible a la fecha de esta publicación.