Reuters.- Alguna vez con un prometedor futuro en la política mexicana, el ahora encarcelado Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), podría convertirse en la llave para destapar una caja de pandora de casos de corrupción al interior del anterior gobierno del expresidente Enrique Peña.

Lozoya, de 45 años, arrestado en Málaga en febrero y a punto de ser extraditado a México, es acusado de asociación delictuosa, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita que involucran a la acerera mexicana Altos Hornos de México (AHMSA) y a la brasileña constructora Odebrecht, envuelta en un escándalo de corrupción por entrega de sobornos.

El exjefe de Pemex aceptó ser extraditado a México a finales de junio y colaborar con la justicia para “esclarecer los hechos”, la participación de otros posibles involucrados, incluyendo “personas de relevancia o grupos políticos”, ha dicho el fiscal general, Alejandro Gertz.

Esto ha desatado una serie de especulaciones sobre lo que su regreso a México pueda significar para Peña y otros de sus excolaboradores, como Luis Videgaray, su “hombre fuerte”, secretario de Hacienda y canciller en su gobierno, con quien Lozoya tuvo una ríspida relación.

Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia empujado en parte por el hartazgo por escándalos de excesos del gobierno de Peña y ha hecho del combate a la corrupción su estandarte de gobierno.

“Todo esto debe de darse a conocer”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina el miércoles sobre la posible corrupción alrededor de las acusaciones contra Lozoya.

Los abogados de Lozoya, un exjefe para América Latina del Foro Económico Mundial, han asegurado que él siempre actuó bajo órdenes de Peña, quien ha negado haber cometido cualquier delito, así como Videgaray, quien ahora vive en Estados Unidos.

Dinero a la campaña

De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), Lozoya pidió en marzo del 2012 a Odebrecht dinero para la campaña del PRI, partido que llevó a la presidencia a Peña, quien venció en los comicios de ese año al ahora mandatario López Obrador.

Odebrecht habría transferido un total de 4 millones de dólares en abril, junio y noviembre del 2012 a las empresas Latin América Asia Capital Holding LTD y Zecapan S.A., vinculadas a Lozoya y su familia.

A cambio, Lozoya habría otorgado jugosos contratos a la empresa brasileña cuando fue jefe de Pemex, cargo que ocupó hasta 2016.

En cuanto a AHMSA, Pemex adquirió a inicios del 2014 en 275 millones de dólares su empresa de fertilizantes Agro Nitrogenados, que llevaba más de una década sin operar. Ingenieros de Pemex dijeron entonces que la planta era solo “chatarra”.

Según la FGR, Lozoya pactó con AHMSA contratos en la petrolera a cambio de jugosos pagos, que se habrían concretado entre junio y noviembre del 2012 por 3.4 millones de dólares y depositado en una cuenta en Suiza a nombre de Tochos Holding Limited.

Odebrecht ha admitido haber pagado sobornos a Lozoya, miembro de una familia de políticos y alguna vez visto como posible canciller de México.

La llegada de Lozoya a México provocará un “temblor político” que sacudirá al país para bien, dijo el coordinador de los senadores del oficialista Morena, Ricardo Monreal, en un comunicado.

Una de las reforma más importantes emprendidas por Peña fue una del sector energético, que acabó con el monopolio de Pemex y permitió la participación de empresas privadas en la exploración y producción de crudo.

La reforma fue apoyada por el principal partido de derecha, el PAN, sin cuyos votos no hubiera podido salir adelante en el Congreso.

“Yo tengo la impresión de que el presidente tiene el plan de usar a Lozoya para golpear al PAN”, dijo Agustín Basave, un exjefe del izquierdista PRD. “El quiere debilitar al partido de oposición, dentro de lo que cabe, mas sólido”, añadió.

México tendrá elecciones intermedias el próximo año en las que renovará la cámara baja, donde el partido del López Obrador, Morena, y sus aliados son mayoría.