Chilpancingo, Guerrero.- "¿A quién voy a denunciar?, No sabemos quién fue", con esas palabras, la señora Vicenta Bahena, madre de los dos menores de edad asesinados en Cocula, zona norte de Guerrero, descarta casi en automático dar seguimiento legal por el crimen contra sus pequeños hijos; así de incierta es la justicia para quienes viven en esta entidad.

"Que ya no haya más madres que pasen por el mismo dolor que estoy pasando yo, no se lo deseo a nadie, es un dolor muy grande, una herida muy fuerte ... Insoportable", son las palabras que reflejan el dolor de una madre que recién a sepultado a sus hijos menores de edad.

La violencia en Guerrero, tema que busca ser minimizado y maquillado de cifras "positivas", continúa dejando a familias incompletas; padres, madres, hermanos, conocidos e hijos, son las víctimas de la constante inseguridad en algunas zonas de la entidad.

En días pasados, una noticia volvió a poner los ojos del país en Guerrero y sí, nuevamente se trataba de menores de edad, pero esta vez no eran niños con armas buscando defenderse, eran menores asesinados sin ningún motivo.

Contrario a lo ocurrido en la Montaña Baja, donde 19 menores fueron presentados en las filas de la Policía Comunitaria, esta vez no hubo condena de entes Institucionales, como el elefante blanco de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG), que el mes pasado condenó el uso de menores con armas; ahora no hay condena contra el gobierno por no garantizar el libre tránsito de menores.

El pasado 9 de febrero, como muchos hechos al día, un reporte de seguridad llamó la atención por el ataque a un automóvil en el poblado de Tomás Gómez, municipio de Cocula; policías acudieron y encontraron el automóvil que buscaba llegar al hospital.

¿Qué fue lo que sucedió?, hombres armados, aparentemente a bordo de motocicletas, dispararon contra dos menores de edad; Alexis de 16 años, y Adilene de 13 años, ambos murieron frente a su padre.

Los menores regresaban de vender fruta en bolsas a orilla de la carretera; actividad con la que ayudaban a subsanar los gastos del hogar. No tenían que morir, son víctimas más de un sistema que falló y ahora es incapaz de garantizar acceso a justicia.

Alexis, el mayor de los asesinados, tenía apenas 16 años y su vida no había sido sencilla; hace dos años tuvo un accidente y perdió la movilidad en una pierna por lo que fue intervenido en varias ocasiones, a pesar del costo que ello requería.

Adilene, estudiaba en segundo año de secundaria; ahora su futuro ha sido cruelmente interrumpido; Alexis y Adilene, dejaron también a dos hermanas de 8 y 3 años de edad, que ya no los verán regresar a casa.

"¿Una denuncia, pues contra quién?, No sabemos la mera verdad, no sabemos quién, no sabemos por qué, no sabemos nada".

"Una denuncia, yo quiero pensar que es que yo voy a señalar a alguna persona, pero en nuestro caso no sabemos quién fue, venían cubiertos y no vimos", señala Vicenta Bahena.

A pesar de esto, hay una leve esperanza de la familia en que el gobierno y sus instituciones logren capturar y "que lleguen a pagar", los responsables de haber traído este dolor a una familia y a un pueblo entero.