México. Notimex.- Ser mamá en ocasiones es complicado, pero ser madre de un niño o joven con discapacidad, es padecer, en ocasiones, la impotencia de saber que su hijo puede estar expuesto al maltrato por parte de personas de su entorno.

En entrevista con Notimex, Francisca Rodríguez, mamá de un joven con discapacidad intelectual, señaló que una de las situaciones más difíciles que le ha tocado vivir fue cuando se enteró que la profesora de su primogenito lo trataba mal en clase, hecho que afectó severamente al adolescente.

“A la gente con discapacidad se le debe tratar como seres humanos y no como personas con discapacidad, no entienden como un menor regular; varias veces traté de hablar con su docente, pero no quiso escucharme, por lo que busqué apoyo en otros lugares.

“Mi intención no fue levantar falsos, ni dañar a nadie, sólo quería que aceptara que la actitud con mi hijo no era la correcta; hemos vivido situaciones difíciles por la ignorancia de la gente, las burlas hacia mi hijo y como mamá te merman”, dijo.

Indicó que su hijo de 15 años tiene discapacidad intelectual, lo que lo lleva a actúar como un niño de 11 años.

Durante el traslado al Centro de Atención Múltiple (CAM), donde le dan herramientas al joven para que sea autosuficiente, explicó que académicamente es poco lo que él aprende por la discapacidad que tiene pero que con juegos y dinámicas se puede valer por sí mismo.

“Las cosas insignificantes para uno como jugar con la lengua, lamer dulces e inflar globos son terapias de lenguaje para los niños y jóvenes, pues son parte de las herramientas que le dan a mi hijo, entre muchas otras”, comentó.

Explicó que las madres de gente con discapacidad necesitan contar con mucha paciencia, pues “todo ocurre con amor y sacrificio, tener un niño con habilidades diferentes es más trabajo porque se requiere de más apoyo para él, mi esposo me ayuda, pero yo como mamá tengo la batuta".

Manifestó que “nos encontramos baches en el día a día, no puedo luchar contra el mundo, aprendimos a vivir a las necesidades, a lo que mi hijo es y puede hacer. La otra vez me dijo: 'mamá yo soy feliz, no pasa nada'”.

Consideró que como padres, buscar la inclusión es difícil, aunque, "debemos aprender mucho de los niños, no debemos exhibirlos para recibir la inclusión, hay mucho que trabajar, tocar puertas y hacer conciencia en las casas y desde la educación”.

Francisca Rodríguez dijo que la gente luego le comenta que los menores con discapacidad "están malitos", a lo que ella responde: “No están enfermos, no son niños dignos de lastima, sino de admiración, debemos aprender de ellos porque no son corajudos ni desean lo que no tienen".

“Nuestros niños luchan por vivir, tienden a tener muchas enfermedades y enfermarse muy seguido, pero los ves y son muy luchones, los miras y dices quiero tener esa energía que tienen; nosotros nos ahogamos en un vaso de agua, ellos no”, expuso.

Narró que "a los tres meses los doctores nos dijeron que mi niño tenía que ir a estimulación temprana y ahí iniciamos el camino de por vida, averiguamos cuál era la discapacidad que tenía y vimos la forma más adecuada de poderlo apoyar”.

Indicó que la crianza de menores con discapacidad, debe ser igual que la de los demás, pues deben ser personas productivas y autosuficientes, “como padres tenemos que informarnos y buscar la oportunidad para nuestros hijos, las escuelas especiales, ver cómo pueden trabajar, la valoración médica y académica".

“Algunos nacen con discapacidades, otros por accidentes las adquieren, nadie estamos exentos de eso, estoy convencida que se necesita más atención hacía los niños, jóvenes y padres.

"No nos dan recurso para brindar herramientas a nuestros hijos, a pocos los acomodan en escuelas normales y cuando son más grandes les enseñan oficios pero saliendo de aquí no hay más, ni escuela ni trabajo para ellos”, señaló Francisca Rodríguez.

No obstante, indicó que ha aprendido a que no le afecten las cosas por lo que este 10 de mayo lo celebra con sus hijos y su esposo, “para nosotros todos los días son especiales, el 10 de mayo me llevan a cenar y me regalan un pastelito. Mi mayor logro y regalo es ser madre”, apuntó.