México.- El Mamut de Ecatepec pasará este verano en la playa en donde se exhibirá durante tres meses, en el Museo Arqueológico de Mazatlán, Sinaloa, sus 132 piezas fueron armadas por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Luego de su estancia en Durango, donde fue visitado por más de 20 mil personas, el puerto de Mazatlán recibe esta pieza procedente del centro de México para ser admirada por el público sinaloense, en lo que constituye la primera ocasión en que llega al estado un ejemplar de la fauna del Pleistoceno, completo y armado en escala natural.

El esqueleto del animal extinto tiene cuatro metros de altura y 12,000 años de antigüedad; está compuesto por 132 piezas ―120 originales y 12 recreadas― armadas y montadas para su exhibición en pie. La pieza se acompaña de gráficos que detallan sus características y existencia en el pasado prehistórico.

El mamut en exhibición se halló en abril de 1995 por pobladores del ejido de San Cristóbal, en Ecatepec, dentro de un depósito que los arqueólogos han fechado en 10,500 años de antigüedad. Con el apoyo de la comunidad fue rescatado, estudiado y conservado por especialistas del INAH.

Esta especie se le llama Mammuthus columbi, de los animales más grandes del planeta, con una altura superior a los cuatro metros y un peso de 10 toneladas; necesitaba comer alrededor de 200 kilogramos de alimentos diarios y beber 250 litros de agua; su gestación duraba 22 meses y posiblemente llegó a vivir alrededor de 80 años.

En el rescate sólo se encontró el 80 por ciento del esqueleto del mamut, pero a partir de reproducciones de los faltantes, el ejemplar fue armado en su totalidad y desde su montaje ha sido el mayor atractivo del Centro Comunitario Ecatepec.

El arqueólogo Gibrán de la Torre, responsable del recinto museológico del INAH, comentó que el Museo Arqueológico de Mazatlán quiso aprovechar la visita del mamut para generar una reflexión sobre la importancia del patrimonio paleontológico en el estado. El objetivo principal es concientizar a la población acerca del valor científico de estos vestigios y cómo, a través de su estudio, podemos conocer más y mejor nuestro pasado.

De la Torre explica que al final del Pleistoceno, las condiciones climáticas de lo que ahora es territorio sinaloense permitieron el desarrollo de los grandes mamíferos, ya extintos: mamut, mastodonte, gonfoterio, perezoso, gliptodonte, tigre dientes de sable y caballo prehistórico.

Por su parte el investigador Luis Alfonso Grave Tirado, menciona que los huesos de dichos animales han sido registrados por el INAH en los municipios de Sinaloa de Leyva, Salvador Alvarado, Culiacán, Elota, San Ignacio, Concordia y Rosario. Estos hallazgos se han dado de forma casual y solo algunos han podido ser investigados por especialistas, explica el arqueólogo del Centro INAH Sinaloa.

Sobre el conocimiento que se tiene del registro fósil en Sinaloa todavía es escaso, aunque de acuerdo con el Consejo de Paleontología del INAH, las publicaciones científicas reportan restos de mamut (Mammuthus columbi) en dicho territorio, lo que indica existieron pastizales hacia el Pleistoceno final.

El arqueólogo Gibrán de la Torre refiere que el primer reporte de vestigios paleontológicos sucedió en Mocorito, recién creado el Centro INAH estatal en los años 80, donde se encontró una defensa de gonfoterio dentro de un panteón, pero el primer trabajo sistemático se hizo con el descubrimiento de cuatro vértebras y el 70 por ciento de la coraza de un gliptodonte, localizado en Tayoltita, municipio de Elota, actualmente en proceso de estudio en el laboratorio de arqueología de Las Labradas, a cargo del investigador Víctor Joel Santos Ramírez.

El responsable del Museo Arqueológico de Mazatlán destaca que muchas de las piezas reportadas hoy se exhiben en museos comunitarios de las poblaciones donde fueron localizadas. "Por medio de esta exposición pretendemos animar al público a que, si tiene noticia de un hallazgo, lo reporte al INAH sin temor pues no se trata de quitar tierras, y sí, a través del análisis científico, de conocer más y mejor nuestro pasado. La finalidad es que las comunidades colaboren con el INAH en la conservación de los bienes paleontológicos".