México, 22 abril de 2015.- Manuel Mejía Vallejo es considerado una de las figuras narrativas más importantes de la literatura colombiana contemporánea, representante de su vertiente andina, cuyas obras reflejan con fidelidad la vida popular de su tierra.

A 92 años de su nacimiento, que se cumplen mañana, se dice que ha contribuido a acrecentar el patrimonio literario, tanto de Antioquia, como de Colombia y de Latinoamérica, con sus aportes como novelista, cuentista, poeta, crítico, ensayista, prologuista, editor, profesor, periodista y promotor de certámenes literarios.

De acuerdo con datos biográficos disponibles, Mejía nació en Jericó, Antioquía, el 23 de abril de 1923. Su niñez transcurrió en el campo y fue hasta los años 40 que se mudó a Medellín. Allí realizó estudios en la Universidad Pontificia Bolivariana y en el Instituto de Bellas Artes de Medellín.

El sitio “Biografiasyvidas.com” recuerda que escribía con atingencia desde los 13 años y, como todo escritor, a aunque hizo estudios de pintura y escultura, pronto descubrió que lo suyo eran las letras, tanto que al poco tiempo ya era amigo de la bohemia, que compartía con el poeta Carlos Castro Saavedra, Edgar Poe Restrepo, Óscar Hernández y Alberto Aguirre.

Luis Carlos Molina, por su parte, escribió para un diccionario de literatura colombiana que ejerció el periodismo en diferentes países de América. Como periodista, cuenta, escribía en promedio 30 páginas diarias, signo de su consagración y la aptitud innata.

Ello lo llevaría a escribir su primera novela a los 22 años. Cuenta Molina que su madre se la entregó al grupo de los Panidas, coordinado por León de Greiff, sin que Mejía lo supiera, y causó tal revuelo que enseguida se publicó, iniciando una prolífera carrera de la que se desprenden cuentos como "La muerte de Pedro Canales".

Entre su producción literaria también se cuentan "Riña para cuatro gallos", "Que despierten sus sueños", "El hombre vegetal", "La venganza", "Aquí yace alguien", "El milagro", "Los Julianes", "La guitarra", "El cielo cerrado", "Miedo", "Una canoa baja el Orinoco" "Palo caído" y "El sitio del agua".

En materia de novela “Aire de tango”, publicada en 1973, es su obra más elaborada, innovadora y compleja desde el punto de vista de la estructura literaria, según los conocedores de su obra; mientras que “Tarde de verano”, publicada en 1980, ratifica a Balandú como ámbito geográfico y contexto social y humano característico de la narrativa de Mejía Vallejo.

“Balandú” es lo que “Macondo” en su paisano Gabriel García Márquez; un auténtico microcosmos de la provincia colombiana, en especial de la cultura paisa.

Así, detalla Molina, la obra de Mejía Vallejo presupone, como un legado personalmente asimilado y refigurado, muchos rasgos de la rica tradición oral del pueblo antioqueño.

Mejía también fue profesor de Literatura en la Universidad Nacional, seccional Medellín; director de la Imprenta Departamental de Antioquia, y desde 1978 dirigió el taller de escritores de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

Entre los premios que recibió destacan el título Honoris causa de la Universidad Nacional, en 1985; cuatro años después el Premio Rómulo Gallegos, con su novela “La casa de las dos palmas”, y en 1993, Medellín le rindió un homenaje por sus 70 años de vida. (Notimex)