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María Castrejón, una poeta con trastorno límite de la personalidad

La poeta María Castrejón pasó 20 años de terapia en terapia hasta que le diagnosticaron trastorno límite de la personalidad.

Por Redacción, 2017-10-12 13:02

El Mundo.es.- María despierta desierta y dirige el mundo, sus muchas luchas, desde el recoveco verde de un hogar que, como el poema de Alejandra Pizarnik, lo mismo es jaula que pájaro. María se despereza, respira la herida, la pone al aire, bien abierta, se enfunda en rojo y se convierte en otra.

María Castrejón, paciente y poeta, es una, ninguna y cien mil y recita para su envoltura: el trastorno límite de la personalidad, en el Día Mundial de la Salud Mental. Hace un año que, como un promontorio, describe el frasco, de cristal repleto, que supone depender del vaivén del propio cerebro. Lo dejó escrito en La inutilidad de los miércoles (Huerga&Fierro editores).

“Según dicen, mi TLP es muy agudo porque tengo disociaciones, regresiones y alucinaciones. No todo el mundo las tiene. Tener una disociación quiere decir que, cuando tu mente no soporta ya tanto dolor, tanta angustia y tanto miedo, escapa. Puedes aparecer, de pronto, en Roma; yo suelo aparecer en Roma, en un viaje que hice allí, mientras oigo a la gente hablar como si no estuviesen conmigo porque yo estoy en otra realidad”.

María que disiente, dice y siente, se recuerda como una “niña rara” que albergaba “miedos muy adultos”. Mientras su hermano lloraba por la bruja del cuento, a ella le asustaban las “guerras nucleares, las estructuras mundiales y el sufrimiento ajeno”. “Con 20 años decido que esto no puede continuar así, que sufría mucho, que todo me hacía mucho daño”. Y con 20 años acude al psiquiatra, que le dice que “deje de pensar”. “Así que dejé de ir al psiquiatra”. Parece un chiste, pero no lo es.

María Castrejón es una experta en cuestiones de género, texto impreso desde 2008, poética sobre plano desde 2011, finalista, con su primer poemario, del Premio Internacional de Poesía de Torrevieja en 2013 y ganadora del Premio Internacional de Poesía Experimental Francisco Pino el mismo año. Más cerca: recitando los poemas de su último volumen, La inutilidad de los miércoles, ganó el pasado julio el primer premio del Certamen de Poesía Aguas subterráneas. Le entregó el galardón -cosas de la bohemia- Pablo Iglesias y, al oído, María le preguntó “qué tal con la séptima temporada de Juego de Tronos”. María, paciente y poeta, tiene más sentido del humor que muchos sanos.

 María Castrejón, una poeta con trastorno límite de la personalidad
La inutilidad de los miércoles

“Desde los 20 hasta los 40 voy a infinidad de psicólogos, psiquiatras, hago terapia gestalt, conductual, psicoanálisis… Cada uno me diagnostica una cosa diferente, yo veo que las cosas no cambian, que van a peor, hasta que me ingresan en un hospital de día y, allí, yendo todos los días por las mañanas, cuatro horas, haciendo diferentes terapias, me descubren que lo que tengo es trastorno límite de la personalidad”, resume.

Si el diagnóstico supone liberación, losa o mayor desamparo es la pregunta que este periódico le hizo el viernes pasado. “Lo que quería es que me dijeran ‘tienes algo’, aunque fuese un cáncer, porque necesitas identificarte pero, una vez te identificas, ya sientes el estigma. Es una dicotomía entre ‘por fin me he identificado’ y, ‘mierda, por fin me he identificado’». A partir del diagnóstico, María Castrejón, la que reflexionaba sobre el género, se convierte en María Castrejón te vas a enterar de qué es el trastorno límite de la personalidad.

En muchas ocasiones parezco muerta La gente se asusta me mueve las manos que caen inertes No saben que viajo lejos de mi cuerpo que duele y vuelo por encima de las casas (La inutilidad de los miércoles)

“Decido aparcar los estudios de género y meterme de lleno en esto. Durante casi tres años, escribo mi último poemario de forma cronológica, voy escribiendo lo que siento. Hay muchos más poemas escritos pero me quedo con los que creo que tienen mayor validez literaria y los trabajo un poco más. El trastorno límite de la personalidad es una enfermedad muy poética en sí, y lo que yo trabajo es la poética de la enfermedad, su plasmación en palabras. Aunque sea duro tener una disociación o una regresión o una alucinación se trata de algo muy poético. Todas estas cosas son poesía, la enfermedad en sí es poesía, una poesía muy dura pero poesía, porque fue duro vivirlo fue duro escribirlo pero no me resultó complejo como en otros casos porque la poética me la iba dando la enfermedad”, describe Castrejón sobre su último proceso creativo.

Esa visibilización que es su lucha -una de ellas- acude precisamente allí donde, ahora, “se vive un mundo de felicidad obligatoria”: las redes sociales. “Estoy cansada de que en ellas todo sea felicidad, viajes, ‘mira mis niños que guapos son’. No, hay gente que estamos sufriendo y pasándolo mal, y también hay que verlo. Quiero que la gente se atreva a hablar de todo esto, que se vea esta otra realidad, que no se escondan”, explica.

Desde que María lucha en las redes sociales, desde su trastorno, desde su poética, “contra un mundo que está enfermo y con el que no puede convivir”, hay quien le escribe diciéndole “que no puede más con la vida porque no tiene con quién hablar de esto, porque la gente no quiere hablar de esto”. Esto quiere decir salud mental, o más bien la ausencia de la misma. Esto quiere decir estigma. Esto quiere decir incomprensión, a veces hasta de la propia familia. Esto quiere decir también verdad.

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 María Castrejón, una poeta con trastorno límite de la personalidad
María Castrejón habla de su enfermedad mental/ Foto: Angel Navarrete. El Mundo.es

“Al lado del ‘qué guapa estás’ y ‘qué ideales son tus niños’ se han abierto foros de debate, se han dado conversaciones interesantes, hay personas que empiezan a contar que tienen bipolaridad o trastorno obsesivo compulsivo…”, cuenta María, vestida de rojo, como hace a veces cuando se sube a un escenario, porque rojas son las vísceras, roja es la sangre y roja es la verdad.

Por si fuera poco, esta poeta madrileña, madre y estudiante de Psicología -“hay mucho por hacer”- desde hace pocos días, también tiene agorafobia. “Absoluta. Te hace ser muy huidiza de la gente porque te sientes incomprendida, vives en un universo diferente… Aunque yo vivo todo esto muy abiertamente, en ningún momento me cierro, ni me niego, ni pongo excusas a las cosas, no salgo por tal, o no puedo ir porque.. Yo siempre digo que tengo trastorno límite delante de todo el mundo y las caras que ponen son impresionantes… Ahí está mi lucha: que la gente comprenda que esto existe, que existen personas que lo sufrimos y que somos muchos más de los que se piensa”.

Para esta revolución de locos -“Dios mío, pero qué solos están los locos”, citaba María a Leopoldo María Panero hace poco en su cuenta de Facebook- ha contado con el apoyo de Charo Fierro, a la que no tilda de editora sino de amiga y cómplice. Y Fierro tiene una palabra para definirla a ella: “Valiente”. “Su último libro no hace sino agrandar su figura poética e intelectual, y anima hablar de temas que son todavía un tabú en una sociedad en la que ser feliz parece una obligación. Mientras, la gente que sufre un trastorno vive en un armario, invisibilizada, y su sintomatología la viven ellos y su entorno, en silencio”, apunta.

Te decían los árboles sabios oculta tus raíces disimula tu resina pero dónde están ahora todos esos árboles (La inutilidad de los miércoles)

Presente también en el libro, escribiendo el prólogo, está el psiquiatra (de la autora) Carlos Álvarez Vara, quien define a María como un “caso fenomenológicamente complejo, como un rompezacabezas que se modifica y muta de modelo sin afectar su conciencia de enfermedad ni su potencial creativo”. “No todos los enfermos psíquicos son artistas, ni todos los artistas son enfermos psíquicos pero pueden simultanearse en una inmensa minoría, dando la posibilidad, a veces, de potenciación recíproca y hasta de genialidad. María es un modelo de coincidencia de artista con un raro trastorno de personalidad de diagnóstico resbaladizo y escasas expectativas de tratamiento eficaz o que aminore paliativamente su sufrimiento”, reflexiona.

Valiente María querría conducir, sentir esa libertad, pero tampoco ésa se le concede porque, en ella, “un automóvil es un arma blanca”, principalmente porque uno de los rasgos del trastorno límite de la personalidad es la impulsividad. “No puedo conducir, primero, por la medicación, y porque tengo miedo de hacerlo y, de repente, tener un impulso y lanzarme contra un árbol…”.

Junto a esa capacidad para el impulso, acompañan al trastorno límite de la personalidad “las autolesiones y los intentos de suicidio”. ¿Qué hace María hoy por salir adelante? “Lo primero que hacen es medicarte, pastillita al canto. En el sistema público, me han derivado al grupo de trastorno límite de la personalidad que hay en el Hospital Clínico San Carlos pero no me siento a gusto allí, de hecho he empeorado, he empeorado mucho, pero no quieren reconocer que eso me hace mal. No entienden que lo que para una persona es válido para otra puede no serlo. Tienes que utilizar eso o no hay nada más, e intentan que pases por el aro de lo único que pueden ofrecerte y ya es esa solución o ninguna”, relata.

Pero es en la relación entre paciente y médico lo que más le preocupa. Considera que “cuando uno es el enfermo le tratan como si estuviera un escalón por debajo, como si fueras una persona inferior”. “Esto no es válido, tendría que ser una relación a la misma altura, como la que tuve con Carlos, que escribió el prólogo del libro. Yo no soy una persona menor que la persona que me está tratando. Obviamente esa persona sabe más que yo de lo que está haciendo, pero no es mi madre y no tiene que tratarme como si fuera un familiar y yo una niña pequeña. Ese vínculo no funciona, yo necesito un vínculo con un igual”, zanja.

Cansada de lo blanco de las toallas blancas de las cortinas blancas de los sillones blancos de las lámparas blancas del pelo blanco de los muebles blancos de los desconchones en las paredes blancas de las habitaciones blancas de los locos de las pastillas blancas de los vasos de plástico blancos de las luces blancas de las duchas en las que no caben los internos de media estancia con baldosas blancas cansada del blanco (La inutilidad de los miércoles)

 

Fuente original: http://www.elmundo.es/sociedad/2017/10/10/59dbbf3346163f3f4b8b464a.html
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Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan conquista Bellas Artes con “Rice”

El fundador y director de la compañía Lin Hwai-Min creó movimientos potentes y exuberantes, tejidos a través del suelo, la luz del sol, el viento, el agua y el fuego, que los bailarines ejecutaron teniendo como fondo la proyección multimedia.

Por Redacción, 2018-02-17 12:35

México, (Notimex).– Inspirado en el paisaje y la historia de Chihshang en el Valle del Eift de Taiwán, el coreógrafo Lin Hwai-Min creó el espectáculo “Rice”, que evoca muerte y devastación, pero también amor y resurección, para su compañía Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan, que anoche conquistó el Palacio de Bellas Artes, de la capital mexicana.

Los 24 bailarines en escena lograron transmitir a través de sus cuerpos cómo es el círculo vital de un arrozal, de ahí el nombre de este espectáculo creado en 2013 para celebrar el 40 aniversario de Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan.

Teniendo como punto de partida extensos campos de arroz, la agricultura y la conciencia ambiental, los bailarines hacen uso del Qi Gong, una ancestral técnica de respiración, así como de artes marciales, danza moderna, ballet y caligrafía para ofrecer piezas que anoche fueron ovacionadas por su excelsa técnica.

El fundador y director de la compañía Lin Hwai-Min creó movimientos potentes y exuberantes, tejidos a través del suelo, la luz del sol, el viento, el agua y el fuego, que los bailarines ejecutaron teniendo como fondo la proyección multimedia de los campos que sirvieron de inspiración para esta obra.

Con un vestuario de colores tenues, la agrupación confirmó una vez más porque es consideradas una de las más importantes compañías de danza contemporánea en Taiwan, no solo por la perfección de sus cuerpos, también por lograr hacer tan elocuente la quietud como la energía del movimiento.

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Y es que Cloud Gate (Puerta a las nubes) hace referencia a la más antigua danza conocida en China y a través de las coreografías de Lin la compañía transforma la estética antigua en una celebración de movimientos modernos.

Cada pieza está acompañada por canciones populares en Hakka, la más antigua entre los dialectos chinos existentes, y arias de ópera de Occidente, así como el susurro del grano y del viento y el repique de truenos en el lugar, completan el paisaje sonoro.

Las imágenes de vídeo -nubes que se reflejan en el agua, el arroz que se mece con el viento, y el fuego que asola los campos- se han convertido en los elementos visuales esenciales de la producción.

“Rice” está integrado por las piezas “Tierra”, “Aire”, “Polen I”, “PolenII”, “Sol”, “Cereal”, “Fuego” y “Agua”; y su presentación en la Ciudad de México fue posible gracias al apoyo del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de China, y habrá otra función este sábado en el Palacio de Bellas Artes.

Lin Hwai-Min fue distinguido con el Premio Lifetime Achievent en 2009, por el jurado del Internacional Movimientos Dance Prize, en Alemania, donde fue aclamado como “un destacado innovador de la danza”. Ha recibido doctorados honorarios en seis universidades de Taiwan y Hong Kong, el Premio de Artes de Taiwan, entre muchos más.

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Indígenas convierten balones de la NFL en obras de arte

La exposición “Juego americano, arte mexicano” se presenta en el Museo de la CDI.

Por Redacción, 2018-02-17 12:32

México, (Notimex).- Maquillaje facial de la cultura Seri, técnicas en estambre y chaquira Huichol, concha de nácar decorada de la cultura otomí, algodones y acrílicos Huipil con técnica de brocado son utilizados para recrear “Juego americano, arte americano”, exposición que se presenta en el Museo Indígena de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en esta ciudad.

Se trata de 40 piezas originales de arte indígena, basadas en la figura del balón oficial de futbol americano de la NFL, trabajadas con las técnicas y diseños tradicionales de 26 pueblos originarios de México: chatino, chiapaneca, chontal de Oaxaca, chontal de Tabasco, huasteco, huichol, kikapú, maya, mazahua, mazateco, mixe, mixteco, nahua, otomí, pa ipai, pima, popoloca, purépecha, seri, tarahumara, tepehuán del sur, totonaco, triqui, tseltal, yaqui y zapoteco.

Octavio Murillo, director de Acervos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), comentó que la muestra forma parte del programa cultural previo a la celebración de un partido de liga de la NFL en la Ciudad de México, en noviembre pasado.

La exhibición que se reinauguró en el Museo Indígena en el marco del Super Bowl LII, “comenzó como un proyecto del Consejo de Promoción Turística de México, con la idea de hacer algunas obras de arte que fueran intervenidas por indígenas.

“Al final nos buscaron para saber cómo se podía generar un proyecto interesante, novedoso y que reflejara también las culturas indígenas; de tal manera que se hizo una selección de las más representativas manifestaciones artesanales del país”, dijo Murillo.

Con base en su experiencia de trabajo directo en las localidades indígenas, la CDI estableció contacto con talentosos artesanos que, en compañía de los curadores, desarrollaron cada una de las piezas, con estricto apego a las tradiciones estéticas y tecnológicas de los pueblos originarios.

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Para ello, un equipo de ceramistas, ebanistas y técnicos textiles desarrollaron los moldes, estructuras y patrones con base en los cuales los artesanos elaboraron las piezas de acuerdo con la técnica y diseños específicos de su comunidad.

“De esta manera, tenemos 40 piezas únicas realizadas con las piezas artesanales que representan el arte tradicional de cada una de las 40 localidades que aquí tenemos representadas; son 26 pueblos indígenas de culturas diferentes de 22 entidades del país”, señaló.

La curaduría final representa 23 ramas y técnicas artesanales: cerámica (modelado, engobado, barro negro, bruñido, bruñido y esgrafiado, decorado al pastillaje y vidriado), textiles en telar de cintura (brocado, teñido con tintes naturales y bordado, teñido con tintes naturales).

También, textiles bordados (a mano con diferentes puntadas, con cadeneta, en máquina de pedales), maque y laca, pintura (sobre papel de amate, diseños faciales), escultura policromada, técnicas mixtas (estambre o chaquira sobre madera, textil con aplicaciones), papel recortado y cartonería, cestería, talabartería, incrustaciones, entre otras.

De acuerdo con Murillo, el pretexto de los indígenas que participan en esta exposición radica en el balón, sin embargo, aclaró que “de lo que se trata es rescatar estas técnicas de la cultura popular”.

Mediante estas intervenciones, además de la tradición, se presenta una innovadora aportación estética bajo la apariencia del emblemático balón de futbol americano.

“Juego americano, arte mexicano. Intervenciones indígenas en balones de football”, estará abierta hasta finales de junio próximo en el recinto situado en la zona de Peralvillo, en e norte de esta ciudad.

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Entregan Premio Bellas Artes a Novela “José Rubén Romero” 2017

Marco Tulio Aguilera Garramuño, ganó este premio con la novela “Formas de Luz.

Por Redacción, 2018-02-17 12:27

Morelia, (Notimex).- El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaría de Cultura en Michoacán (Secum) entregaron este viernes el Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero 2017” al escritor Marco Tulio Aguilera Garramuño, por la novela “Formas de Luz”.

En este marco, el coordinador nacional de Literatura del INBA, Geney Beltrán Félix, explicó que de acuerdo al jurado calificador la novela galardonada presenta una propuesta narrativa de gran calidad y “se centra en el infierno personal del narrador protagonista, con una profunda visión del ser humano y una ironía. Además, muestra un eficaz manejo del lenguaje y una estructura novedosa y atractiva”.

Durante la actividad realizada en el Teatro Ocampo del Centro Histórico de Morelia, la titular de la Secum, Silvia Figueroa Zamudio, afirmó que a partir de ahora el Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” se entregara en Michoacán de manera anual.

Explicó que lo anterior surgió luego de que esta semana se entrevistara con la directora general del INBA, Lidia Camacho Camacho, con quien se acordó que este galardón debía continuar y tener como sede la entidad; “así que el premio se queda en Michoacán”, dijo la funcionaria.

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Recordó que el premio se entrega desde 1978, convocado por el INBA y el gobierno de Michoacán a través de la Secum, por lo que desde la administración estatal se harán las gestiones necesarias para seguir fortaleciendo este reconocimiento.

“Sé que en estos casi 40 años prácticamente los escritores mexicanos han sido los reconocidos, y si no mal recuerdo, Marco Tulio Aguilera sería el cuarto extranjero en recibirlo, pero usted ya no es extranjero maestro, es mexicano-colombiano”, dijo Figueroa Zamudio.

Marco Tulio Aguilera Garramuño nació el 27 de febrero de 1949 en Bogotá, Colombia, pero radica en México desde 1977. Estudió Filosofía en la Universidad del Valle de Cali, en su país natal, y obtuvo la maestría en Literatura en la Universidad de Kansas en Lawrance.

Cabe destacar que el Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” consiste en la entrega de un reconocimiento y un premio económico de 200 mil pesos.