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Marinos del submarino desaparecido «están todos muertos»: ministro

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan, dejó de tener contacto el pasado 15 de noviembre.

Por Redacción, 2017-12-05 10:25

Argentina.- El ministro de Defensa de Argentina, Óscar Aguad, confirmó que para el gobierno de Mauricio Macri los 44 tripulantes del submarino de la Armada que desapareció el 15 de noviembre pasado están muertos, lo que desató una nueva polémica con los familiares.

“Están todos muertos”, dijo Aguad en un programa de televisión, no en un mensaje oficial que se había estado esperando en el país y que se supone iba a brindar desde el pasado viernes el propio presidente Macri.

El ministro, que apareció por primera vez en público para hablar del caso pese a que es el principal responsable debido a su cargo, reiteró que «las condiciones de ambiente extremo y el tiempo que ha transcurrido son incompatibles con la vida humana», es decir, que no hay sobrevivientes.

Las palabras del ministro fueron repudiadas por familiares de los marinos, quienes ya le habían reclamado la semana pasada que el gobierno diera por terminada la búsqueda de los tripulantes con vida. Sandra Velasco, cuñada de uno de los marinos, advirtió que “fue desubicado dar ese tipo de noticia en un programa de televisión, tiene que venir a explicarlo a la familia antes de salir con esta noticia».

Agregó que la aparición televisiva de Aguad y todas sus declaraciones respecto a la desaparición del submarino han sido “una falta de respeto”, porque no ha mostrado sensibilidad alguna. “Dijo que un jueves explotaron, otro que ya no los buscaban, ahora que están todos muertos… este ministro no tiene mucha idea de la Armada», afirmó.

Claudio Rodríguez, hermano de otro de los tripulantes, insistió en que los familiares quieren que el gobierno siga buscando porque “queremos saber también en qué condiciones estaba el submarino, sospecho que ellos saben qué pasó desde el 15 y por eso dieron información a cuenta gotas».

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan, que dejó de tener contacto el pasado 15 de noviembre, es buscado en la zona del golfo San Jorge, en la patagónica provincia de Chubut, a casi mil 400 kilómetros de Buenos Aires, ya que fue su última posición reportada.

La nave comenzó su recorrido en Ushuaia, ubicada en el extremo sur del país y tenía que haber llegado hace dos semanas a Mar del Plata, una ciudad de la costa atlántica que está a 413 kilómetros de Buenos Aires.

Después de varios días de incertidumbre, la Armada confirmó que el 15 de noviembre, tres horas después del último contacto que el submarino tuvo con la base naval, se había registrado una explosión en la zona.

La noticia provocó conmoción, ya que desde entonces la principal hipótesis es que la nave estalló y no hay sobrevivientes, pero eso no puede confirmarse en tanto no encuentren el submarino que es buscado en un operativo internacional inédito en el que participan 13 países.

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Oleada mundial de dengue enciende alerta epidemiológica

Esta enfermedad es transmitida por un mosquito de seis agujas.

Por Redacción, 2019-08-22 11:55

México,(Notimex).- La hembra del mosquito Aedes aegypti encaja sus seis agujas o estiletes para obtener la sangre de la piel de las personas y con su saliva anticoagulante transmite el virus del dengue, una infección que ha tenido un fuerte aumento en 2019 por causas como el cambio climático.

Cada año ocurren en el mundo 390 millones de infecciones de dengue y aumentará conforme se incremente la temperatura del planeta, ya que los huevecillos que deposita el mosquito pueden sobrevivir secos hasta un año y eclosionar al tener la humedad necesaria.

La gran mayoría de los casos de dengue son asintomáticos, pero es alto el número de los que se manifiestan clínicamente, alcanzando la cifra de 96 millones de estos al año, según refiere la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La fiebre del dengue es una enfermedad endémica en más de cien países del mundo, pero este año la infección golpea a diversos países de América Latina y de Asia, entre ellos, con miles de víctimas, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Filipinas y Bangladesh.

En América Latina, países como Nicaragua, Honduras, Brasil y Colombia registran las tasas de incidencia de dengue más altas, siendo el primero con 736.47 casos por cada 100 mil habitantes, seguido por Brasil con 645.58 y Honduras con 462.39, según el reporte más reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El primer día de este mes, el gobierno de Nicaragua decretó la alerta epidemiológica por el incremento de casos de dengue al sumar en lo que va del año 10 personas muertas, de las 67 mil 381 que se encuentran infectados con el virus en sus dos variantes, mientras Honduras reporta 89 decesos y 49 mil 322 enfermos por este mal.

En el otro lado del Pacífico, las autoridades de Filipinas declararon este mes epidemia nacional de dengue al aumentar a 146 mil 62 casos en lo que va del año con 622 muertes, en tanto que el gobierno de Bangladesh anunció que sufre la peor epidemia jamás registrada en el país con más de 13 mil casos y a la fecha suman ocho muertos.

La organización ecologista Greenpeace México alertó que el cambio climático altera de manera drástica la biodiversidad de la Tierra, lo que ocasiona la transmisión de enfermedades como el dengue, ébola, fiebre amarilla, paludismo, tuberculosis, diarrea, cólera y otras, a las que se suman parásitos intestinales, tracoma y peste.

Todas esas enfermedades están relacionadas con las altas temperaturas, la falta de agua potable, la reproducción de plagas y la mayor frecuencia de desastres naturales, como las inundaciones, que minan los esfuerzos para combatir al mosquito transmisor del dengue.

Las especies de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus son transmisores del virus del dengue, chikungunya y el Zika, mientras que el primer insecto también es vehículo de la fiebre amarilla.

El vector del dengue no nace con el virus, lo recibe al extraer la sangre del humano o del animal que le proporciona las proteínas y otros nutrientes necesarios para fertilizar sus huevecillos, mismos que deposita en residuos donde hay agua estancada o charcos.

La probóscide dura o picadura del mosquito los constituyen una especie de seis agujas que encaja en la piel de la víctima, las primeras dos son sierras filosas llamadas maxilares que abren la piel.

Después otras dos agujas o mandíbulas mantienen abierta la herida y de las dos agujas centrales, por una succiona la sangre y por la otra deposita la saliva como anticoagulante, para evitar que se cierre la herida y, en este proceso, es que introduce el virus del dengue a la persona, indica el portal de vídeos científicos Deep Look.

En forma inversa, cuando el mosquito pica a una persona que está infectada por alguno de los virus referidos, absorbe por la sangre dicho virus y desde el estómago se expande a todo el cuerpo del insecto, sobre todo en las glándulas salivales donde se reproduce, tras entre ocho a 12 días de incubación.

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Amazonía brasileña arde como nunca; incendios forestales crecieron 84%

Cómo la selva amazónica se volvió más inflamable pese a ser uno de los lugares más húmedos del mundo.

Por Redacción, 2019-08-22 11:35

México.-Solo en Brasil, que alberga el 60% del llamado «pulmón del planeta», el número de incendios forestales creció en un 84% en solo un año hasta alcanzar los 74.155 entre enero y agosto de 2019. Y de estos, más de la mitad se dieron en la Amazonía.

En la selva tropical más grande del mundo, la humedad es tan alta que, en ciertas áreas, sus bosques son capaces de crear su propia temporada de lluvias con el vapor de agua que transpiran sus hojas.

¿Por qué entonces hay varios focos de fuego ardiendo sin control desde hace hace más de dos semanas?.

Poca información

A diferencia de los incendios forestales que se desatan cada verano en Europa, los del territorio amazónico han sido muy poco estudiados.

Aún así, las pocas investigaciones que se han hecho sobre este tema apuntan a que esta selva, que se reparten nueve países sudamericanos, se ha vuelto más inflamable en las últimas décadas.

A diferencia de los bosques europeos, la Amazonía goza de una barrera natural contra el fuego.

Primero, porque el dosel que forman las copas de los árboles permite atrapar la humedad en la parte inferior, conocida como sotobosque. Este alto nivel de humedad dificulta que las llamas prendan o se extiendan.

Y, segundo, porque las posibilidades de incendios en esta región son muy escasas, como le explicó desde Brasil a BBC Mundo Jos Barlow, profesor de Ciencias de la Conservación de la Universidad de Lancaster.

«Hay pocas evidencias de incendios forestales naturales en la Amazonía porque eso requeriría que hubiera rayos secos, es decir, sin lluvia».

«Esto es frecuente en algunas partes del mundo, pero no en el Amazonas».

Por lo tanto, la gran mayoría de incendios que se dan en esta región poco poblada son iniciados por los seres humanos, como ya señalaban los expertos que comenzaron a registrar los primeros focos en los años 80. «Resaltaron los vínculos con la ganadería y la tala, porque la ganadería involucra la quema de árboles y la tala hace que el bosque sea más inflamable», afirmó Barlow.
«Pero, en los últimos años, hay una serie de causas más complicadas que están haciendo que los incendios sean tan prevalentes hoy en día», añadió.

Una de ellas es que, una vez que un bosque ha sido víctima de las llamas, tiende a ser más susceptible de que esto se repita.

«Donde arde un bosque y la mortalidad de los árboles es alta, digamos que el 40% o 50% de los árboles mueren, estos se caen y dejan el techo más despejado. Esto hace que el sotobosque sea más seco y además añade combustible en forma de hojas y ramas, haciendo más probable que arda otra vez».

Y cada vez hay más incendios.

Días de humo

El incremento de incendios en la cuenca amazónica no es nuevo, aunque su intensidad, sí.

Ya en 2009, Ilan Koren, investigador atmosférico del Instituto de Ciencias Weizmann, en Israel, advertía en el portal EarthSky: «Si miras imágenes satelitales de la Amazonía, la mayor parte de Sudamérica, durante la estación seca, verás que muchos días no se puede ver la superficie debido a la presencia de humo».

Unos años antes, Koren había participado en un estudio que arrojó que el número de incendios forestales en selva amazónica se había duplicado entre 1998 y 2005.

Su investigación, además, afirmaba que el humo impedía a las nubes reflejar los rayos del sol con normalidad, provocando que el clima terrestre recibiera más energía solar de la normal.

El efecto del cambio climático

Otro elemento que ha vuelto la selva más vulnerable a las llamas es el cambio climático, como explicó Barlow: «Tan solo las subidas de la temperatura, que ya se están dando en la Amazonía, hacen que la selva sea más inflamable».

La selva amazónica es tan grande, que las temporadas de lluvia varían de una zona a otra, como explicó el catedrático.

En el sur, el área afectada por los incendios actuales, hoy es temporada seca. Y, si bien como dijo la Nasa en su página web, «no es inusual ver incendios en Brasil en esta época del año debido a las altas temperaturas y la baja humedad», los fuegos actuales preocupan a expertos como Barlow.

«Lo que inquieta ahora de estos incendios es que están pasando en la parte sur de la selva amazónica, donde es temporada seca. No sabemos qué tan malos serán cuando la temporada seca llegue a la parte central, que sucederá en octubre o noviembre».

Un clima más cálido hace que el bosque sea más seco, pero también genera anomalías como la intensificación de la frecuencia del fenómeno del Niño.

«Y las áreas central y oriental de la Amazonía tienden a ser las más afectadas cuando El Niño llega con fuerza. Por eso, la preocupación ahora está en Brasil».

Otra consecuencia de tantas variaciones y anomalías climáticas es que ahora la temporada seca, la de mayor riesgo de incendios, dura más con cada década que pasa.

Las esperanzas de que esto se revierta son pocas: según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), en 2100, las temporadas secas en la Amazonía se alargarán entre tres y 10 días.

Tala y deforestación

La tala y la deforestación, autorizadas o no, también han contribuido a que la selva se vuelva más inflamable.

«Se sabe que la deforestación reduce la lluvia a nivel local, así que hace que el bosque sea vuelva más seco. También aumenta los bordes del bosque y se sabe que estos son áreas más secas y, por tanto, más inflamables», explicó Barlow.

«Además, gran parte de la selva está siendo talada, lo que deja huecos en el dosel que forman las copas de los árboles. Esto hace que el sotobosque se vuelva más seco y tenga más posibilidades de arder y también añade mucho combustible a la atmósfera porque te deja ramas y hojas de la misma tala, que en caso de prenderse producen más calor».

Por qué el lunes oscureció en Sao Paulo dos horas antes del anochecer.

Cuando la selva arde por primera vez, las llamas son muy pequeñas, como explicó el experto: «Apenas unos 30 centímetros de alto y se queman muy lentamente, así que solo avanzan entre 100 y 200 metros al día».

Como el dosel no deja ver lo que sucede en el sotobosque, los incendios en la Amazonía solo pueden ser combatidos desde tierra y muchas veces pasan desapercibidos.

«Es un desastre que se mueve lentamente y solo llegan a la prensa después de haber estado ardiendo durante días».

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Japón y Corea del Sur, estancados en vieja disputa

En tanto, está previsto que entre en vigor el 28 de agosto la decisión tomada a comienzos de este mes por Japón para eliminar a Corea del Sur de su lista de socios comerciales de confianza.

Por Redacción, 2019-08-22 09:51

México, Notimex.– Los cancilleres de Japón y Corea del Sur no lograron arreglar sus diferencias con respecto a la cuestión de los trabajos en tiempos de guerra durante su reunión en Beijing la víspera, por lo que sus amenazas de sancionarse mutuamente en temas comerciales y de seguridad seguirán adelante.

El canciller japonés, Taro Kono y su contraparte surcoreana, Kang Kyung-wha, se reunieron la víspera por primera vez desde que Japón impuso el 4 de julio restricciones a las exportaciones a Corea del Sur de tres materiales esenciales para los semiconductores y otros productos de alta tecnología, citando preocupaciones sobre los materiales que pueden ser transferidos a terceros países para uso militar.

Las compañías japonesas ahora deben solicitar aprobación para cada contrato que tengan con un cliente surcoreano.

Kono se refirió al veredicto del Tribunal Supremo de Corea del Sur que ordena a compañías japonesas indemnizar a aquellos que dicen que fueron forzados a trabajar para ellas durante la Segunda Guerra Mundial, destacó la cadena NHK.

Reiteró su exigencia de que Corea del Sur enmiende la situación, argumentando que el veredicto viola las leyes internacionales. Sin embargo, Kang se abstuvo de ofrecer una respuesta.

Ahora Japón estará atento a si Corea del Sur decide abandonar el Acuerdo General sobre la Seguridad de la Información Militar, el cual se renueva automáticamente el 24 de agosto de cada año.

En tanto, está previsto que entre en vigor el 28 de agosto la decisión tomada a comienzos de este mes por Japón para eliminar a Corea del Sur de su lista de socios comerciales de confianza.

Kono y Kang se reunieron este miércoles en Beijing, China, al margen de su cita con su homólogo chino, Wang Yi, con él que se reunieron también para celebrar una cumbre sobre la cooperación trilateral.