México.-Faltaban pocos minutos para las ocho de la noche. En una mesa del Ballpark, un restaurante de Hermosillo conocido por su temática deportiva, Sergio Alberto charlaba con las dos mujeres que lo acompañaban.

Era domingo y el lugar tenía poca clientela. En la mesa que daba hacia la espalda de Alberto estaban dos adultos y tres niños; dos de ellos probablemente con edades inferiores a los 10 años.

Pero nada de eso le importó al asesino a sueldo, quien a la vista de todos le metió dos tiros a Sergio Alberto por la espalda.

Todo ocurrió en menos de tres segundos. La víctima ni siquiera tuvo chance de mirar a su asesino. Una de las mujeres lo abrazó mientras la otra, horrorizada, se tapaba la cara. Todos los niños de la mesa de junto se agacharon y se cubrieron como pudieron.

Una de las cámaras del establecimiento captó el drama completo.

Sergio Alberto se desangró en la mesa del restaurante antes de que llegaran la policía y los paramédicos al restaurante ubicado a un costado de la Epic Plaza, sobre Bulevar Luis Donaldo Colosio, en Hermosillo, Sonora.

Los comensales y empleados del lugar que fueron entrevistados por la policía dijeron que el agresor escapó en un sedán rumbo al oriente. La gorra que llevaba puesta dificultó su identificación.

Las razones detrás del ataque continúan siendo un misterio, aunque las autoridades encontraron que Sergio Alberto era un ex convicto que había purgado una condena de tres años en el Centro de Reinserción Social de Ciudad Obregón, por delitos contra la salud.

Este no fue su último conflicto con la ley: el 5 de octubre de 2018 fue detenido junto a otros sujetos en un operativo policial. Él y los demás sujetos fueron señalados de haber participando en el asesinato de un policía en el Puerto de Guaymas.

Sin embargo, a falta de pruebas, en poco tiempo recuperaron su libertad.

Varios elementos de la Guardia Nacional (GN) llegaron al restaurante y colocaron cintas de seguridad.

En un hecho aparentemente aislado, un comandante de la Policía Municipal de Hermosillo fue ejecutado en su domicilio, ubicado en la cerrada Villa Azueta, al sur de la ciudad.

La víctima fue identificada como José Antonio Zepeda Rodríguez. Los asesinos llegaron a las 14:30 horas. Uno de ellos, vestido con camiseta negra y pantalón de mezclilla, le disparó al comandante de 42 años en la puerta de su casa.

No ha habido detenidos hasta el momento, pero la policía tiene en la mira una camioneta Chevrolet Equinox -placas de circulación WRH6196– en la que presuntamente viajaban los implicados.

El comandante Zepeda Rodríguez estuvo encargado de la base Nuevo Hermosillo hace algún tiempo y su última asignación fue como escolta del comandante Manuel Enrique Cabanillas, comisario Jefe de la Policía Municipal, pero actualmente estaba de vacaciones.

Al lugar acudieron elementos de la Policía Estatal de Seguridad Pública, de la AMIC y de la Guardia Nacional para resguardar el área. Posteriormente llegó el personal del Departamento de Periciales para trasladar el cuerpo a Medicina Legal.