México. - Recién cumplidos los 100 días del nuevo gobierno, en México hay un régimen que se niega a morir. La resistencia de ese viejo y desgastado sistema se asemeja a un animal herido de muerte, cree que aún puede imponerse a través de un  desplante de fuerza que no sospecha podría ser el último. Es un animal peligroso, sin duda, pero ha entendido que debe renovarse o morir.

Los mandatarios estatales abucheados son casi todos de oposición -tal vez en otra ocasión hablaremos de los que son de Morena y bien podrían ganarse un abucheo público debido a sus deficientes gobiernos-, todos se han mostrado muy ofendidos ante el repudio público y se han unido para condenar a las facciones más radicales de Morena, a quienes señalan de orquestar lo que llaman “campañas de desprestigio”.

Los gobernadores de extracción panista amenazaron con filmar todo acto público y aquellos que sean sorprendidos abucheando serán denunciados por difamación.

Los abucheos han pegado directo en el ánimo político del país y en el ego de los gobernantes, quienes se han dado a la tarea de buscar causas y culpables artificiales para salir del problema y de paso victimizarse, todo lo anterior, sin intentar entender las verdaderas causas del desprecio: sus lamentables gestiones y la desatención social de sus gobiernos.

Lo más preocupante es que este viejo régimen está dispuesto a salvar el pellejo al precio que sea, incluso si eso significa atentar contra la libertad de expresión del pueblo o de los comunicadores independientes. Hasta ahora han tratado de acallar a periodistas independientes a través de terrorismo fiscal, como en el caso del periodista sonorense Luis Alberto Medina, de “Proyecto Puente”, quien recientemente dio a conocer en sus redes sociales el acoso del que es objeto por parte del gobierno de Claudia Pavlovich. Las acometidas también se sienten cuando les han limitado a los youtubers de izquierda la entrada a las conferencias matutinas del presidente López Obrador, tras el reclamo de medios empresariales, aun cuando esa batalla -la de ser reconocidos como comunicadores independientes- la habían ganado ya en la toma de protesta, en la cual lograron ser incluidos.

No sólo son los 100 días del gobierno de AMLO, ni su popularidad sin precedentes lo que ha sacudido al viejo régimen, a la oposición, si es que acaso existe, a los adversarios políticos, a la opinión internacional y a cada uno de los mexicanos. También influye la nueva forma de gobernar y de enfrentar los problemas que siempre nos han aquejado; la forma de comunicarse con el pueblo en un lenguaje claro y sencillo, que entiende sus preocupaciones y dolores.

A pesar de todo, se respira un aire de libertad en México; uno sin precedentes. Los ciudadanos cada vez nos informamos mejor, participamos, criticamos y nos manifestamos sin temor a ser reprimidos. Muchos países tienen sus ojos puestos en México, porque todo el mundo se ha dado cuenta que algo importante está pasando en nuestro país. No es caos, es reacomodo, valor, determinación, libertad.

Sigamos adelante, más fuerte, más lejos.