México, (Notimex).- Un equipo de investigadores de aguas profundas encontraron a principios de este mes una criatura flácida y sin extremidades, flotando como fantasma sobre el fondo marino del Pacífico, a la cual confundieron con una bolsa de plástico, pero en realidad era una rara medusa.

Los exploradores a bordo del buque de investigación Nautilus han encontrado un sinnúmero de residuos contaminantes en las profundidades marinas, por lo que al ver a la extraña figura a través de su robot de reconocimiento submarino, rápidamente pensaron que se trataba de una bolsa.

La confusión en particular se originó porque la “bolsa” traslúcida dejaba ver en su interior un objeto rojo.

Innumerables preguntas inundaron a los exploradores mientras observaban a la figura fantasmal, cuando de repente ésta se movió y pasó de ser una burbuja a una manga de viento larga, pero igual con la mancha roja en el interior.

Esa “burbuja” no era un extraterrestre, ni un fantasma y mucho menos una bolsa de basura, sino una de las medusas más raras y que no ha sido muy estudiada por los científicos, según dio cuenta el sitio web de noticias científicas Live Science.

Después de analizar la grabación del robot explorador, los investigadores concluyeron que esta criatura era una Deepstaria, género de medusas conocido por su cuerpo delgado, que solo han sido vistos una docena de veces en el último medio siglo.

Hasta ahora, los investigadores no conocen mucho sobre este tipo de medusas que cambian de forma, pero sí saben que tienen la costumbre de expandir su cuerpo para engullir a cualquier presa que se acerque lo suficiente a ellas.

Así es como los científicos explicaron esa mancha roja en el interior de la medusa, la cual había comido a un pequeño isópodo, un tipo de crustáceo que se alimenta en el fondo y que pudo haber nadado muy cerca para protegerse de otros depredadores.

Se ha observado que tales “isópodos residentes”, como los llamaron los investigadores, se aferran a otras Deepstarias, aunque no está claro si comparten una relación simbiótica.

El equipo de Nautilus encontró este dúo de aguas profundas a unos dos mil 500 pies (750 metros) bajo el agua en el Pacífico Central a medio camino entre Estados Unidos y Australia.