InSight Crime.- La búsqueda de “Memo Fantasma” se había vuelto infructuosa una vez más. No había nadie registrado con el nombre de Guillermo Camacho.

En 2017, sin saberlo, InSight Crime contrató a la autora del artículo de El Espectador en el que Memo Fantasma y Sebastián Colmenares aparecían bajo el nombre de Guillermo Camacho. Ana María Cristancho trajo consigo la información que tenía sobre Memo Fantasma y un gran deseo de seguir adelante con esta investigación.

Después de la publicación de su artículo, surgió otra fuente de forma anónima, una mujer que se presentaba como alguien que había sido engañada por Memo Fantasma.

Memo Fantasma nació en Medellín en 1971 y su documento de identidad nacional está registrado en el municipio de Envigado, que hace parte del área metropolitana de Medellín. Fue en Envigado donde Pablo Escobar creció y donde comenzó su carrera criminal.

La primera y quizá más importante pieza de información que aportó Zara fue que Guillermo Camacho era una identificación falsa que Memo Fantasma había creado para protegerse cuando trabajaba con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Memo incluso tenía un documento de identificación falso con ese nombre. Y nos dio además otra indentidad: Guillermo León Acevedo Giraldo. Retomamos entonces nuestras indagaciones.

Las investigaciones se dividieron en varios frentes: buscar ese nuevo nombre en todas las bases de datos y listados de empresas; revisar los registros del proceso de paz con los paramilitares y los testimonios de Justicia y Paz; consultar fuentes de los organismos de seguridad de Colombia y el exterior; indagar con algunos actores criminales de Medellín, y hablar con los ex paramilitares de las AUC.

No existían antecedentes criminales de ningún Guillermo León Acevedo Giraldo, y ninguna de las fuentes estaba dispuesta a hablar sobre él.

El Fantasma parecía destinado a mantenerse invisible. Sin embargo, 25 de febrero de 2015, el programa Séptimo Día de Caracol TV dedicó un episodio a los abusos contra las mujeres y cómo reaccionan las personas cuando ven que ellas son maltratadas en público. El programa simuló una discusión entre una pareja en una cafetería de Bogotá, con el fin de observar las reacciones de la gente. Sentado en la cafetería, con otras dos personas, se encontraba un hombre de cabello negro que llevaba la corbata desatada. Cuando el actor comenzó a agredir a la mujer con la que estaba en el lugar, la cámara hizo un acercamiento a aquel hombre, que observaba el supuesto altercado.

Ana María Cristancho retomó el asunto. No solo logró encontrar el episodio de Séptimo Día y el segmento en mención, sino que además una de sus fuentes le facilitó una foto de pasaporte de lo que quizá es ahora un archivo policial desaparecido de un traficante conocido como Memo Fantasma.

Imagen cortesía de Séptimo Día, Caracol TV

Ya teníamos entonces una cédula de ciudadanía oficial y dos fotografías. El Fantasma comenzaba a tener rostro y su historia comenzaba a tomar forma.

Nuestras investigaciones en torno a la carrera criminal de Memo progresaban en forma satisfactoria, pero queríamos saber sobre el hombre mismo. El registro de la empresa ACEM S.A., que nos permitió conocer la cédula de ciudadanía de Memo, nos proporcionó muchas otras pistas, como el nombre de otros inversionistas. Una de ellas, Catalina Mejía, cuya cédula colombiana también se encontraba incluida en el registro de la empresa, resultó ser su esposa o compañera permanente.

Si bien Memo había logrado borrar todos los rastros de su vida personal, su esposa era de una prominente familia de Medellín, dueña de un gran negocio de muebles y parte de la élite social de la ciudad. No nos fue difícil penetrar en ese círculo y al poco tiempo dimos con una pariente, a la que llamaremos “Olga”, quien nos daría luces sobre cómo el joven Memo estaba decidido no solo a hacer progresar su negocio, sino también a reinventarse socialmente.

Los narcotraficantes de hoy en día se han dado cuenta de que su mejor protección no es un ejército privado, sino más bien el anonimato total. A estos barones de la droga los hemos llamado “Los Invisibles”. Este es el segundo artículo de una serie de seis partes sobre uno de esos traficantes, alias “Memo Fantasma”.