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Mexicana Lourdes Almeida expone en París fotografías sobre migrantes

La exposición se enmarca en el mes parisino de la Fotografía, en el que se programan cada año en noviembre decenas de exposiciones en la Ciudad Luz, algo que junto a la temática podría darle mucho impacto a la muestra.

Por Redacción, 2018-11-09 13:23

París, (Notimex).- En el marco del mes de la fotografía de París “Paris Photo”, el Instituto Cultural de México en Francia inauguró la exposición “Frontera”, una visión “humana” y “original” de la odisea de los migrantes mexicanos tomada por el ojo de la veterana Lourdes Almeida.

Una selección de 90 fotografías, de un total de tres mil, componen la muestra curada por la doctora francesa Christine Frérot, especialista en arte mexicano y latinoamericano, en la que tienen un especial protagonismo las imágenes de los zapatos que dejan la huella humana de los pasos de los migrantes hacia la frontera norte.

Panorámicas del desierto, del muro, retratos de migrantes, montajes, instantáneas de la frontera de México y Estados Unidos, componen una muestra sin pretensiones documentales, con la que Almeida invita a sus visitantes a tener “empatía” con los migrantes.

“Yo no soy documentalista. Mi idea era hacer fotografía que te hiciera tener esa idea de como podemos tener empatía con los migrantes mexicanos que cruzan el desierto a pie, que es dolorosísimo el tema porque muchos mueren en el intento” comentó a Notimex en entrevista, Lourdes Almeida.

“Mi idea era sensibilizarnos a todos, el preguntarnos más bien por qué tienen que emigrar, el tener empatía, el pensar que lo logren, que ojalá encuentren su dorado o su forma de vida” añadió Almeida, que para la exposición entrevistó y fotografió a decenas de migrantes en los dos lados de la frontera entre 2015 y 2017.

El embajador de México en Francia, Juan Manuel Gómez Robledo, inauguró la exposición exhibida en el Instituto de México, ubicado en el corazón de la capital francesa, y que inevitablemente interpelará sobre la cuestión de los migrantes a sus visitantes, pese a que se evitaron las fotografías más duras.

“La mera exposición suscita interés sobre este tema, no piedad, empatía con la problemática de la migración”, explicó a Notimex Frérot, la curadora de la muestra, que tiene como cartel e imagen emblemática a una mujer que logró cruzar la frontera, Minga, muy entrañable para la fotógrafa.

En las fotografías de Almeida “no hay sensacionalismo, no hay miserabilismo, es una captación de la realidad con una confianza muy fuerte que ella supo establecer con la gente que fotografiaba. Me entusiasmó este trabajo no solo por la calidad de las fotos sino por la humanidad de la mirada de Lourdes”, agregó Frérot.

El tema de la caravana de migrantes centroamericanos, que viaja actualmente hacia Estados Unidos, fue mencionado durante la inauguración de la muestra que permanecerá expuesta en París hasta el 24 de enero próximo.

“Es un tema oportuno, pero no oportunista”, comentó la curadora de la exposición, que terminó de prepararse mucho antes de la caravana.

“Mi idea es sensibilizar y humanizar a las personas como yo, a no tener miedo de los migrantes, tener empatía. Ahorita con esta caravana se desató una ola de xenofobia. Es gente que está huyendo de la violencia más que de la miseria”, comentó Almeida al subrayar que todos venimos de parientes migrantes.

En la muestra, las fotografías de zapatos de los migrantes o los montajes con esta prenda abundan y dan un toque personal a la visión de Almeida sobre un tema muy retratado como es la migración fronteriza entre México y Estados Unidos.

“Es una prenda muy significativa y que tiene muchas lecturas, que es polisémica y según tu información le puedes dar mucha información al zapato. La mayoría de mis fotografías construidas están tomadas con los zapatos de la gente que entrevisté, no con los zapatos que encontré en el desierto”, explicó la fotógrafa.

“Se quitaban los zapatos para que yo los pudiera retratar”, precisó Almeida, al relatar que entrevistó a los migrantes y simpatizó con ellos para pedirles permiso para retratar su calzado, una idea con la que trabaja desde hace 18 años.

“Lourdes se ganó su confianza, se lo consintieron, no son fotos robadas, son fotos autorizadas”, comentó Frérot.

Anecdóticamente algunas de las mujeres portaban botas o incluso zapatos de tacón, que pueden ser mejores que los tenis porque estos se derriten con el calor del desierto, comentó la fotógrafa mexicana.

La exposición se enmarca en el mes parisino de la Fotografía, en el que se programan cada año en noviembre decenas de exposiciones en la Ciudad Luz, algo que junto a la temática podría darle mucho impacto a la muestra.

“Exponer en París ya para mí es un gran privilegio y dentro del marco de ‘Paris Photo’ es una gran ventana, es una gran proyección, muy importante”, comentó la fotógrafa mexicana, alumna de un curso del gran Manuel Alvarez Bravo y muy recordada por su serie de retratos de familias mexicanas.

La exposición fue patrocinada por las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura de México, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXID) y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

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La eutanasia de un tiempo hedónico

Gilmore se me presenta como una manifestación genérica del hombre actual, un ser con consciencia de sus actos y víctima de un hedonismo rancio.

Por Rafael García González, 2018-11-14 17:34

México.- Para adentrarnos al mundo que nos ofrece Geovani de la Rosa en su libro de poemas La ejecución de Gary Gilmore(Diablura Ediciones, 2017) es necesario estar familiarizado con ese aire casi sofocante que seguramente Charles Baudelaire sintió como cotidiano, ese aire que nos hace sospechar qué actitudes pueden concretarse en un mundo como el sugerido entre estos turbulentos poemas.

Iniciamos el recorrido con este personaje que nos habla de su delirio, pues resulta bastante peculiar, emocional e intelectual tener sueños recurrentes en los que eres un asesino sentenciado a muerte. Imaginémoslo.

El personaje en cuestión no es cualquier asesino condenado, sino Gary Gilmore, quien exigió, con una determinación inconcebible, que se le aplicara el definitivo castigo después de todos los ya recibidos.

Gilmore nunca pasó más de ocho meses seguidos fuera de la cárcel desde la primera vez que entró a ella. Gilmore fue un hombre que buscó para sí la muerte, resignado, dispuesto a demostrar las advertencias de su innata “maldad” y se vale de ello para usar al sistema a su favor: Gary pidió que lo ejecutaran y el Estado, después de muchos años de abstinencia en este tipo de sentencias, determina que sí, a este tipo, el tal Gary Gilmore, debe aplicársele la pena más severa.

En torno a Gary Gilmore se han escrito infinidad de textos, como guiones, crónicas periodísticas, libros enteros, canciones, algunos de ellos elaborados bajo la utilización de la frescura de su ejecución, en plena época del auge punk.

Sin embargo, encontrarnos con una manifestación estética que haga un ejercicio especulativo sobre lo que Gilmore reflexionara en medio de su incomprendida situación, es un aporte que hay que tomar cuando nos interesa qué poeta y cómo, en estos tiempos, está tratando un tema como el que nos encontramos en este libro. Esta rara eutanasia parece ser la sentencia que toda una generación está tomando para la humanidad que todavía no nace.

Tomo de mi paisano venezolano, Arturo Uslar Pietri, la idea de que todo artista es vocero de su tiempo, “así los hombres de su tiempo no lo vean”.

Gilmore, como personaje digno de reflexión para De la Rosa, se me presenta como una manifestación genérica del hombre actual, un ser con consciencia de sus actos y, a la vez, víctima de un hedonismo rancio, lleno de diatribas que ocupan el espacio vacío de aquel que desalojó a su dignidad, que lo arrastra a que su personalidad desemboque en autodestrucción, miedo a la libertad.

Gilmore, como representación del hombre promedio de este tiempo, odia al sistema con el mismo odio que tiene para sí, y, por esa misma razón, vive encantado con la idea, más bien inconsciente, como un fetiche, de que ese mismo sistema que quisiera destruir, lo fulmine con la lentitud de los vicios.

Gilmore no quiere otra oportunidad, él sabe qué debe escribirse en su historia, por eso se queja de que “el juzgado y organizaciones contra la pena de muerte” se entrometan en su autobiografía, tal como dice el Gary Gilmore que se materializó en la pluma de Geovani de la Rosa.

 

Fragmento

 

Con ojeras como triste figura, descubro

que en la habitación de al lado ha despertado el niño

y platica con su madre.

 

Afuera los perros anuncian con violencia

el nuevo día. No sé si es octubre o febrero.

He sucedido, sin dolor alguno, por varias estaciones

en busca de los espantados ojos de Gary Gilmore

mientras las balas penetran su existencia.

 

Un tanto delirante, permanecí atado a las faldas de Nicole

y sus ojos verdes me hicieron aventarme por las escaleras.

Quizá, todavía alucinante, pienso que la falta de opio

fue lo que incrustó imágenes en mi cerebro.

 

En un hotel barato lamo el pubis magenta

de una mamá soltera, tratando de olvidar

por algunos minutos la sombra de Gilmore.

 

El hombre recluso, ya ejecutado y sangrante,

con las manos sosteniendo el universo, me dice:

“tú no puedes describir con justicia mi vida, careces de experiencia,

no has estado al borde de la muerte, esperando que te esposen

para llevarte al patio y meterte tres balazos en la cabeza,

no tienes derecho sobre mí ni sobre mis vivencias”.

 

Rodeado de humo de cigarro y juguetes fracturados, despierto otra vez.

Un coche se incendia a la vuelta de la esquina, pasa el panadero;

el niño muda de dientes y de espalda porque se ha caído de la cama.

 

Parpadeo mientras el tribunal ratifica la sentencia.

 

Seré ejecutado el sábado 17 de enero de 1977

por abejas negras expertas en tiro al blanco.

En la radio sonará I walk the line.

 


La ejecución de Gary Gilmore / Geovani de la Rosa
Diablura Ediciones / 2017
#Ciencia y tecnología

Esta vez te comerás hasta la cuchara; crean cubiertos comestibles

Esta cuchara está hecha de salvado de arroz y es comestible.

Por Redacción, 2018-11-14 16:13

México.-Después de la comida… ¿se te antoja un postre? Esta cuchara podría ser una opción, está hecha de salvado de arroz y es comestible.

Lo más cercano a un alimento es la cuchara y si la gente no está acostumbra a consumirlo en los alimentos, pues que sea a través de un cubierto, porque al final de los alimentos se lo puede comer”, explica el doctor Javier Villanueva, investigador del centro de desarrollo y productos bióticos del Instituto Politécnico Nacional.

Las cucharas son únicas en el país, fueron creadas por un equipo de investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La cuchara inicial que tenemos no tiene un sabor definido como tal hacia lo dulce, lo salado o lo agridulce, permite combinarse con todos los alimentos”, comenta la doctora Guillermina González, directora del proyecto cubiertos comestibles.

El cubierto contiene fibra, ácidos grasos y antioxidantes, los cuales podrían prevenir cáncer de colon, obesidad y bajar niveles de colesterol y triglicéridos.

“Dadas las características o la composición química del salvado de arroz, tiene sustancias que aparte de que ejercen un valor nutricional, tienen un valor funcional. En este sentido, el salvado de arroz se ha probado que tiene efectos sobre el manejo de las lipidemias y se ha intentado probar sobre el manejo de la diabetes solo que es más fuerte el efecto que tiene sobre los triglicéridos y sobre los niveles de colesterol”, añade el doctor Villanueva.

 

Los investigadores coinciden en que la cuchara soporta temperaturas extremas y no se rompe.

Es una cuchara que es dura de forma, nos permite comer alimentos, líquidos calientes y resiste estar sumergida en líquidos calientes hasta 20 minutos, y tenemos pruebas en que nos ha durado hasta 40 minutos”, cuenta la doctora Guillermina González.

La maestra e investigadora del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos del IPN, Araceli Solano, explicó a Unotv.com que la fórmula para elaborarlas es artesanal:

“Necesitamos una masa. Esto lo logramos adicionando líquidos que nos van a dar una masa que nos permita que sea, conforme vaya trabajándose, va a irse formando de apoco un material que sea laminable. La lámina se forma para darle un grosor adecuado a nuestra cuchara. Formada la lámina se va a pasar hacia la parte del moldeo y con bisturí para darle los cortes lo más perfecto posible. En un aproximado de una hora, puedes tener, en las condiciones actuales, puedes tener 20 cucharas”, dice.

Según sus creadores, la cuchara es elaborada con salvado de arroz de Yautepec, Morelos. Así, el utensilio se elabora con productos 100 por ciento mexicanos.

Morelos es uno de los principales productores de arroz, el consumo de estas cucharas están ayudando a los productores de arroz del estado de Morelos a que sus ganancias sean mejores y su nivel de vida pueda ser mejor”, concluye la directora del proyecto.

Hasta el momento, dicen, solo elaboran cucharas; sin embargo, ya planean crear tenedores, cuchillos, vasos y platos con diferentes sabores, y ponerlos a la venta.

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Mujer demanda a expareja por deformarle vagina con miembro extralargo

Silindile está solicitando alrededor de 10 mil dólares como indemnización, pues asegura que deberá someterse a una cirugía reconstructiva en la vagina.

Por Redacción, 2018-11-14 16:03

México.-No siempre las relaciones sentimentales terminan bien, en ocasiones al finalizar hay demandas que si no se resuelven a tiempo pueden terminar en juicios legales mucho más complicados.

Desde peleas por la custodia de los hijos y manutención hasta exigir grandes sumas económicas para reconstruirse las partes íntimas.

Sí leíste bien y no, no es broma. Recientemente se dio a conocer que una mujer de Harare, Zimbabue, de 29 años, demandó a su expareja por ‘deformarle’ la vagina con su pene extralargo.

Para solucionar el problema, Sinlindile Mangena exige una suma de 10 mil dólares (200 mil pesos) para someterse a una cirugía reconstructiva, pues según ella, antes de estar con Mugove Kurima, era ‘totalmente estrecha’.

De acuerdo con información de Mirror, la relación comenzó en 2006 cuando él era casado y terminó en mayo cuando ella se percató que su vagina ‘no era la misma’.

Hasta el momento no se sabe qué tan grande era el pene de Kurima y tampoco se sabe si ha aceptado el cargo que se le imputa, de ser así, la cirugía se realizaría en Sudáfrica.