Ciudad de México.- Para aprovechar los excedentes de gas que tiene el país, el gobierno federal está analizando venderlo a Japón a través de una empresa privada o construir una planta de tratamiento de gas en Salina Cruz, Oaxaca, que permita transformarlo y venderlo a Asia o Centroamérica.

En La Mañanera desde Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador recordó que es necesario poner en marcha un proyecto alterno que permita aprovechar el gas que se compró en sexenios pasados porque no se construyeron las termoeléctricas necesarias para utilizarlo.

"Hay gas de sobra contratado y tenemos que buscar la forma de utilizarlo porque ya son contratos que se suscribieron y tenemos que respetarlos. Hay varias opciones, estamos analizando una empresa Sempra, vender gas a Japón, esa empresa tiene su planta en Ensenada y quieren vender gas a Japón, pero esa misma empresa es la que nos vendió gas a nosotros en el Pacífico donde pasa el gasoducto de los Yaquis", dijo.

Detalló que existe la posibilidad de construir una planta para tratar gas en Salina Cruz, Oaxaca, porque en el Istmo ya hay ductos que ayudarían a su instalación y aprovechamiento "y también vender a Asia y no descartamos la posibilidad de llevar gas a centroamérica".

Aseguró que se tiene resuelto el problema de llevar gas a la península de Yucatán y a Los Cabos para evitar los apagones. Sobre el gasoducto Guaymas-El Oro, que se mantiene interrumpido porque la comunidad Yaqui no quiere que pase por su territorio, el mandatario explicó que están buscando la posibilidad de desviar el trazo de la tubería pero hasta ahora no se tiene el costo del proyecto.

"No quieren que pase, no quieren ese trazo, eso también estamos enfrentando en Puebla, se hizo el trazo pasando por un cerro sagrado y la gente no está de acuerdo. Como en Puebla en el caso de los Yaquis la propuesta es hacer un nuevo trazo, cosa que no se había intentado, se quería resolver con el uso de la fuerza", agregó.

López Obrador recordó que la compra excesiva de gas se deriva de unos contratos que se firmaron para traer el combustible desde Texas, Estados Unidos, para lo cual se construyó un red de gasoductos; sin embargo, parte del proyecto incluía construir una decena de plantas termoeléctricas, las cuales no se realizaron.

"Todo esto porque el negocio estaba en la construcción de gasoductos y en la compra de gas, un buen negocio para las empresas particulares, un mal negocio para la hacienda pública, de esas cosas que se realizaban porque el gobierno era saquear", concluyó.