México.- La subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, aseguró que no se negó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitar México del 16 al 20 de septiembre, sino que no se ha respondido la solicitud ya que no se admite que ninguna visita sea parte de la revisión de la frontera sur de Estados Unidos “y zonas aledañas”.

Por medio de su cuenta de Twitter, la funcionaria dijo que “la visita no se negó”.

Agregó que “no permitiremos que México sea tratado como una zona aledaña”, esto, en referencia a que existe un mandato de la OEA para verificar la situación migratoria de la frontera sur de Estados Unidos y “zonas aledañas”, es decir, el lado mexicano de la frontera, lo cual la cancillería tomó como un insulto. En dicho contexto, la SRE encontró la ocasión para no permitir, por segunda ocasión, que el organismo supervisara la situación migratoria, ya que a finales de agosto pasado se había negado una visita.

“Mucho menos admitimos que se realice la visita extendida a México, cuando la resolución de la Organización de los Estados Americanos la mandató para la frontera sur de Estados Unidos”.

Según Delgado, “México es de los países más abiertos al escrutinio internacional, merecemos respeto y el mismo tiempo de respuesta que le han otorgado a otros Estados”.

No es el primer desencuentro entre la CIDH y el gobierno mexicano por el tema migratorio. El 23 de julio pasado el organismo emitió un comunicado expresando su preocupación por la situación de derechos humanos de los migrantes.

Hay “preocupación por la situación de personas migrantes y refugiadas en Estados Unidos de América, México y Centroamérica, en especial por las recientes políticas y medidas adoptadas por los Estados en materia de migración y asilo; la securitización, militarización y externalización de las fronteras; así como la criminalización de defensores de derechos humanos de personas migrantes y refugiadas”.

En respuesta, el canciller Marcelo Ebrard defendió el trabajo del gobierno mexicano y aprovechó para criticar a la CIDH, ya que, dijo, no manifiestan la misma condena a las redes internacionales de tráfico de personas que “realizan un negocio multimillonario a expensas de la seguridad e integridad de personas migrantes”, sino que solo lo hacen en relación con la actuación de los gobiernos.

Según Ebrard “la actuación del Instituto Nacional de Migración, responsable de la aplicación de la política migratoria, y la labor de apoyo suplementario de la Guardia Nacional se conducen en apego a la normatividad vigente. La actuación de sus elementos se realiza bajo protocolos de protección a los derechos humanos y con el cercano acompañamiento de organismos internacionales”.

Y luego, a fines del siguiente mes, agosto, negó una visita a la CIDH y ahora, a mediados de septiembre, omite responder a otra petición, argumentando que a México no se le debe nombrar como “zona aledaña” de los Estados Unidos.