México.- El acuerdo entre México y Estados Unidos para detener la amenaza por los aranceles tiene luces y sombras, sin embargo, muchos “están resumiendo que sí, México efectivamente no va a pagar por el muro, pero México es el muro”, consideró el presidente nacional de Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther.

Para el líder empresarial es discutible la decisión de llevar 6 mil efectivos del Ejército y la Marina.

Primero por el riesgo de que haya algún tipo de violación de derechos humanos. Los soldados no están entrenados para ser una fuerza de control migratorio y puede haber eventos desafortunados; por otro lado porque esos 6 mil efectivos, sabiendo que el Ejército Mexicano es pequeño y con capacidad limitada, dejarán de estar atendiendo temas de seguridad en poblaciones donde hoy se encuentran.

Señaló como una gran preocupación que México finalmente haya aceptado la demanda del Presidente de Estados Unidos, en el sentido de retener en territorio nacional a los migrantes que solicitan asilo para vivir en la Unión Americana.

Esto implica el ofrecimiento de servicios de salud, de educación, trabajo y “aunque no se dijo, pero se presupone, de vivienda para 8 mil personas que están esperando su trámite de asilo en Estados Unidos”.

Destacó que algunos expertos han considerado que esto le quita presión Estados Unidos para atender de manera ágil y expedita, los procedimientos de asilo. Por tanto el vecino del Norte no tendría prisa por acelerar este proceso.

Advirtió que México podría tener un crecimiento inmoderado de esta obligación “que va mucho más allá del cumplimiento de una carta humanitaria. Para decirlo con toda claridad, nos estamos convirtiendo en una especie de cárcel para los ciudadanos centroamericanos que no quieren vivir en México, quieren vivir en Estados Unidos”.

En su opinión hay aspecto positivo, uno cuestionable y uno francamente negativo para el país.

De Hoyos Walther agregó que es evidente la intencionalidad del presidente Trump, misma que tiene dos vertientes; por un lado una visión contraria a la colaboración internacional, a través de una visión que promueve una política exterior bajo amenaza, y por otro lado tener ese tipo de desplantes cuyo eje fundamental es la parte arancelaria y la migratoria.

“En este caso México, desafortunadamente ha sido parte de esa ecuación”. Más allá del acuerdo, explicó que en materia económica, México está mucho peor que hace una semana y que este tema tuvo muy ocupado a todo mundo por la amenaza que implicaba.

Pero hay una noticia igualmente grave que apenas estará siendo comentada y que ver con la degradación de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex), para prácticamente colocarla en la antesala de ser una chatarra. No lo es porque tiene un aval implícito el Gobierno mexicano, pero hay que decir que la es la degradación de la más grande empresa de México y que es tres veces mayor que cualquier otra empresa de la historia de la humanidad.

Explicó que haber sido degradada en su grado de inversión, implica una deuda de 140 mil millones de dólares, lo cual ya ha traído consecuencias que calificó de nefastas, en muchos de los grandes emisores de la Bolsa Mexicana de Valores.

En ese sentido apuntó que de no tomarse medidas importantes, podría implicar la degradación de la deuda soberana de México de aquí a fin de año.

Entonces después de esta pírrica celebración, es tomar medidas inaplazables para contener la falta de confianza generada en la conducción de los proyectos de gran calado en el país. Es momento, en nuestra opinión, de que se abandone esta intención de llevar a cabo la refinería de dos bocas, que mete a Pemex en una situación mucho más compleja en términos financieros.

Recalcó que también se debe valorar la ejecución del tren Maya, tal y como está planteado; además de que es momento de abandonar la pretensión de construir el aeropuerto de Santa Lucía y que se regrese al proyecto que está en proceso y que está basado en confianza, como es el aeropuerto de Texcoco. Del evento del sábado en Tijuana manifestó que desde el principio dijo que era inoficioso, ocioso e innecesario.