México.- Son la primera línea de defensa contra la pandemia del COVID-19, pero en México médicos y enfermeras han sido víctimas de hostigamiento y agresiones que se han vuelto tan comunes que las autoridades federales han pedido a la población que muestre solidaridad y ponga fin a las amenazas al personal sanitario.

En las últimas semanas, el hospital civil de Guadalajara pidió a sus enfermeras que no usaran uniforme porque algunas unidades de transporte público se negaban a llevarlas, mientras otros servidores de la salud han reportado agresiones físicas en el sur del país. En Nuevo León, personas lanzaron material inflamable en la puerta de un nuevo hospital.

“Habían sido casos, se podría decir aislados, pero todos ellos son indignantes, son lamentables, y lo que muestran es un fenómeno que es natural, pero de ninguna manera justificable, que consiste en que el miedo produce reacciones irracionales, produce reacciones que no tienen ningún sentido, ningún fundamento”, afirmó Hugo López Gatell, subsecretario de Salud.

Agregó que es aún más indignante cuando se trata de los profesionales “de quienes dependemos todas y todos en este momento”.

En Guadalajara, los casos de agresiones o actos de discriminación por usar uniforme médico han sido cotidianos en las últimas semanas.

Edith Mujica Chávez, presidenta de la Comisión Interinstitucional de Enfermeras del Estado de Jalisco, denunció agresiones físicas y verbales a las trabajadoras que inclusive han sido rociadas con agua con cloro por temor al contagio.

“Sabemos que todos estamos en posibilidad de riesgo en material de salud pública, pero nunca se debe de tolerar la violencia, aunque estemos asustados por el contagio del coronavirus”, indicó la Comisión en el escrito.

"Debemos mantener la salud mental y compartir información para que sepan que en enfermería no somos enemigos de la sociedad", remarcó.

Una agrupación de taxistas ofreció darles transporte gratis o cobrar tarifas más bajas al personal de salud de Guadalajara mientras las autoridades toman alguna medida institucional.

Pero ese no es el único lugar en México donde se han registrado agresiones.

“Mientras esperaba mi transporte, dos sujetos en moto me tiraron un huevo en el uniforme. Pensé que esta clase de cosas no pasaban en nuestra ciudad, me sentí impotente al no poder hacer nada mientras ellos se retiraban a carcajadas”, escribió el enfermero Rafael Ramírez, quien vive en Mérida, en su cuenta de Facebook.

“Somos los que en estos momentos estamos haciéndole frente a esta contingencia y me pregunto si es esta la forma en la que nos alientan para seguir trabajando”, reclamó.

Ramírez trabaja en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social en Mérida, Yucatán.

A fines de marzo, un grupo de pobladores de Axochiapan, en Morelos, amenazaron con quemar el hospital Ángel Ventura Neri si recibía a pacientes con el nuevo coronavirus.

En Sabinas Hidalgo, un municipio de Nuevo León, personas no identificadas incendiaron parte de un hospital en construcción que había sido cedido a la Secretaría de la Defensa (Sedena) para recibir pacientes con COVID-19.

“Amenazar la integridad física del personal médico o afectar el funcionamiento y operación de la infraestructura hospitalaria destinada en este momento a atender la emergencia sanitaria vulnera la capacidad de respuesta que la población requiere”, enfatizó Víctor Hugo Borja, director de Prestaciones Médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“Para nosotros, la integridad física de nuestros cuadros médicos es fundamental para garantizar la atención de todos los mexicanos. Les pedimos cesar las agresiones contra el personal de salud”, agregó.