México.- México ocupa el primer lugar en Latinoamérica y el segundo en el mundo en tasa de embarazos de niñas y adolescentes causadas por violencia sexual, relaciones sin protección o por matrimonios forzados.

Ante los datos, se dificulta cumplir con el compromiso 2030 de erradicar la maternidad en menores de 10 a 14 años y de reducir al 50 por ciento la gestación entre el sector de 15 a 19 años.

Norma Velázquez Ramírez, jefa del departamento de Salud Sexual y Reproductiva del Instituto Nacional de Perinatología, recordó que México se comprometió en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, de la Asamblea General de las Naciones Unidas 2015, implementar estrategias que han avanzado de manera considerable pero se requiere mayor esfuerzo para acabar con el embarazo infantil.

La Estrategia Nacional para Prevenir el Embarazo No Planificado (ENAPEA) logró reducir de 77 nacimientos por mil bebés, en 2014 a 70.5 por mil recién nacidos vivos, en 2018.

“Está caminando la estrategia pero definitivamente nos falta mayores esfuerzos para llevar a cero el embarazo entre niñas de 10 a 14 años. Y reducir al 50 por ciento la fertilidad entre las adolescentes de 15 a 19 años, es decir, a 35 por cada mil bebés nacidos vivos”, dijo en entrevista.

En Latinoamérica, México ocupa el primer lugar de embarazos no planeados y en el mundo ocupa el segundo lugar. El primer sitio se lo lleva Estados Unidos.

En México se registran al año un total de 2 millones 234 mil 039 nacimientos y de estos alrededor de 390 mil los tuvieron mujeres de 10 a 19 años, aunque ya se notificaron datos de niñas de 9 años.

El embarazo entre los 10 a 14 años frecuentemente es consecuencia de violaciones de parte de parientes o gente cercana y no se denuncian. Se trata del nacimiento de un promedio de 28 bebés al día.

La vida sexual inicia desde los 12 años, es decir, el 23 por ciento de la población. De estos, 15 por ciento de los hombres y 33 por ciento de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

De acuerdo con la Secretaría General del Consejo Nacional de la Población (SGCONAPO), la reducción de la tasa de 77 a 70.5 nacimientos por cada mil mujeres, entre 2014 a 2018, representa una disminución en este periodo de 35 mil 342 nacimientos de madres adolescentes (8.4% menos).

Sin embargo, en lo que respecta a la tasa de niñas y adolescentes de 10 a 14 años, según el CONAPO, se observa un aumento entre 2012 y 2015, año de implementación de la ENAPEA, pasando de 1.9 nacimientos por cada mil niñas en 2012 a una tasa de 2.1 en 2015, las que equivalen a 10 mil 377 y 11 mil 448 nacimientos, respectivamente.

Claudia Díaz Olavarrieta, investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM, afirmó que los últimos 15 años en México, la fecundidad y la proporción de nacimientos entre adolescentes se han mantenido en niveles altos y prácticamente sin cambios.

Los embarazos conocidos como muy tempranos, es decir, en el grupo de edad de 10 a 14 años también van en aumento, con casi 27% de todos los nacimientos.

Sigue siendo una pendiente resolver la necesidad de anticonceptivos entre mujeres adolescentes, sobre todo, de población indígena cuya cifra de no acceso a métodos de control es de 21.7 por ciento.

En México, 1 de cada 6 nacimientos, que representa el 48.4 por ciento fueron embarazos no deseados.

“No existen las condiciones que permitan a las mujeres decidir sobre su vida reproductiva porque las acciones políticas en todos los niveles de gobierno han colocado a 51% de la población en situaciones de no acceso, de vulnerabilidad y discriminación”, de acuerdo a las especialistas.

Datos del INEGI establecen que 59 por ciento de las adolescentes de 12 a 19 años con antecedente de embarazo sólo cursó hasta la secundaria; 33 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años que fueron madres adolescentes se encuentran en el quintil más pobre.

México también es uno de los países que menos presupuesto destina a planificación familiar, educación y salud reproductiva, cerca del 2.8 por ciento del PIB nacional, con respecto a otros países de América latina; por debajo de Uruguay que dedica el 10 por ciento, de Colombia, 9.3 por ciento, de Costa Rica 8.7 por ciento, y de Chile, 7.5 por ciento. Estados Unidos que designa el 14 por ciento.

En 2014, el Estado adquirió métodos anticonceptivos a través de compras consolidadas del Seguro Popular, con un presupuesto asignado de mil 002 millones de pesos. Un año después, en 2015, disminuyó la partida presupuestaria a 812 millones de pesos.

En 2016, la Secretaría de Salud compró, de manera centralizada, métodos anticonceptivos por un monto de 796.1 millones de pesos.

La consecuencia es que en el periodo de Vicente Fox, de 2 millones 666 mil 428 nacimientos registrados en 1999 se disparó a 2 millones 798 mil 339. La curva decreció a 2 millones 505 mil 936 en 2006, pero con Felipe Calderón se disparó a 2 millones 643 mil 908 y sólo comenzó a disminuir a partir de la pasada administración ubicándose en 2 millones 234 mil 039 nacimientos anuales.