Ciudad de México.- En México, son nueve millones de mujeres mayores de 12 años de edad, las que han sido víctimas de algún tipo de acoso a través de medios digitales, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi).

Las más vulnerables a este tipo de agresión, son mujeres de entre 20 y 29 años, defensoras de derechos humanos y periodistas, indicó el colectivo Luchadoras en su informe, La violencia en línea contra las mujeres en México.

Las formas que más afectan a las mujeres, son el spam o virus con el 23.7 por ciento, la recepción de contenido multimedia con 13.8 por ciento, llamadas telefónicas, 13.5 por ciento; contacto con identidades falsas, 13.4 por ciento; registro en sitios web, 10.7 por ciento y la recepción de mensajes con 9.7 por ciento.

De acuerdo con los datos del Módulo sobre Ciberacoso (Mociba) 2015 del Inegi, otro tipo de violencia digital contra mujeres, es el robo de identidad, (7.7 por ciento), el rastreo de sus sitios web (3.9 por ciento), daño a través de difusión de información personal (3.2 por ciento) y el robo de contraseñas (0.5 por ciento).

En 8 de cada 10 casos, los agresores son desconocidos, en dos de cada 10, los atacantes son conocidos cercanos a la víctima.

Los estados en los que mayor número de personas han sido víctimas de ciberacoso son Aguascalientes (32 por ciento), Estado de México (30.7 por ciento), Quintana Roo (29 por ciento), Puebla (28.9 por ciento) e Hidalgo (28.6 por ciento).

Las entidades donde menor porcentaje de población ha sido víctima son Chihuahua (15.4 por ciento), Jalisco (18 por ciento), Sinaloa (18.3 por ciento), Chiapas (19 por ciento) y la Ciudad de México (19.7 por ciento).

Luchadoras destacan en su informe, seis tendencia “preocupantes” de la violencia digital contra las mujeres, que son: el odio que se viraliza al denunciar alguna agresión a través de redes sociales; la expulsión y derribo de espacios de expresión para activistas, colectivos y medios de comunicación mediante censura y campañas de ataques organizados.

Otras prácticas que se han detectado son la extorsión bajo amenaza de difusión de imágenes íntimas sin consentimiento; el espionaje de Estado a periodistas, activistas y defensoras, y campañas de desprestigio.

De acuerdo con la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, estas agresiones tienen consecuencias en las víctimas como daño emocional, daño a su reputación, físico, invasión a la privacidad y en ocasiones, daño sexual.

Además, pueden sufrir daños físicos como sudoración, náuseas, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor de estómago, dolor de riñón, falta o exceso de apetito, vacío en el estómago, tensión corporal, llanto, pesadez en el cuerpo, e incluso, autolesiones.

Emocionalmente, las personas que sufren violencia digital padecen afectaciones nerviosas, estrés, angustia, ira, enojo, depresión, paranoia, miedo, confusión e impotencia.

Además, les provoca miedo a salir, autorestricción de movilidad, abandono de las tecnologías, autocensura y sensación de vigilancia constante.

De acuerdo con Mocibac 2015, ante la violencia digital las personas en la mayoría de las ocasiones bloquean al agresor, ignoran la situación, cambian o cancelan su número telefónico o cuenta, le cuentan a una tercera persona, confrontan al agresor y solo un cuatro por ciento de mujeres denuncia ante alguna autoridad.

Con información de Animal Político