Rosy Ventura Juárez, profesora de la asignatura de historia y danza en un colegio particular, logró su sueño de ser madre con la adopción donde luego de casi tres años de trámites engorrosos que tuvo cumplir para poder tener a su pequeña Belén, que es una niña especial.

Rosy suspira cuando relata que ser mamá era uno de sus anhelos que ella tenía y que, con el apoyo de su esposo, ambos lograron adoptar en el DIF municipal a Belén, quien tiene 7 años.

“Ser mamá era uno de los anhelos que tenía yo y que no había podido cumplir y afortunadamente lo logré con lo que es la adopción”, comenta.

 Luego de varios tratamientos costosos de fertilidad y cirugías que se tuvo que someter para lograr su sueño de ser madre, sin que pudiera ocurrir el embarazo y,  tras conversar con su esposo Juan Carlos Montes, con quién tiene 12 años de casada, ambos decidieron acudir al DIF municipal para hacer algo bien ya que les ofrecieron hasta comprar un bebé a través del pago del parto de una mujer embarazada.

“Nunca dejamos de pensar en la adopción y esa fue una posibilidad con mi esposo de poder ser papas”, asegura.

Rosy al acudir al DIF municipal se enfrentó con una serie de trámites que tardaron prácticamente más de tres años para que Belén, quién durante ese lapso fue presentando diversas enfermedades como la epilepsia, fuera oficialmente su hija.

La profesora  relata que los requisitos que le solicitaron en el DIF municipal y a los que se tuvo que cumplir fue estar cinco años de casa como mínimo, tener un trabajo estable, tener ciertos ingresos, la preparación profesional, condiciones para el tipo de casa.

Se enfrentó a test psicológico, estudio socioeconómico, acudieron a la escuela de padres, trabajadores sociales tuvieron que acudir a su casa para ver como viven, llevar al bebé cada mes en lo que duro el proceso para ver las condiciones en la que está.

Rosy, maestra de primero, segundo y tercer año de secundaria en una escuela particular, dice que para ser mamá tuvo que dejar de trabajar durante los dos primeros años que tenían a Belén ya en casa.

Buscó un empleo que permitiera atender a Belén y para ayudar un poco su economía también vende joyería de acero inoxidable y plata italiana.

Su esposo Juan Carlos, quien es locutor en radio, ha sido también un buen padre donde ha sacrificado noches para estar al pendiente su hija cuando se le ha complicado su enfermedad de la epilepsia.

Rosy recuerda que cuando acudió junto con su esposo Juan Carlos a la casa hogar le mostraron una bebe pequeña que tuvo problemas de bronquitis y cuando nació le hicieron una cirugía de pulmón.

Ella, junto con su esposo, buscaba una bebé que coincidiera con el color de piel de ambos y Belén, quien tenía 7 meses de edad pero parecía de cuatro meses por ser pequeñita, era la indicada.

“Pero yo, cuando la vi, la toque y me la dieron ya no la solté, la abrace y le dije a mi esposo que yo ya quería a la pequeñita”, narra en entrevista.

Belén cumplió un año y medio y sus padres se dieron cuenta que tenia problemas para sentarse y el problema de la enfermedad de epilepsia.

Rosy dice que ella no sabia que su pequeña estaba enferma, pero aun así ella la quiere mucho.

De acuerdo a lo que investigó para saber un poco más de su pequeña Belén, viene de una madre joven con problemas fuertes de drogadicción y alcoholismo y al dar a luz, la abandonó en el hospital general de Acapulco.

Mientras, Belén sufría diferentes problemas de salud y Rosy ya la tenía en su casa para convivir, se tenían que enfrentar a la tramitología, a la supervisión de las trabajadoras sociales y esperar a que le dieran el acta de nacimiento.

“Yo les comenté que tenía este problema (de epilepsia), me dijeron que si pero yo era ya la mamá y me tuve que encargar de alimentación, médico y todo”, agrega.

Rosy dice que Dios puso en su camino a Belén “por algo pasan las cosas, la vida da muchas vueltas y si genéticamente algo pasa igualmente puedes tener un niño especial y pues es tuyo”.

Ser mamá adoptiva, dice que también ha sido algo difícil pero está contenta y recomienda a aquellas mujeres que quieran animarse adoptar lo hagan joven porque se necesita fuerza.

Cuando adoptó a Belén, Rosy tenia 42 años y aconseja que es mejor acudir al DIF para hacer todo legal para adoptar  en lugar de arriesgarse.

“Es tardado pero es necesario, es burocracia y en algunos momentos si te cansas pero yo fui afortunada porque a los seis meses de hacer el trámite tuve a la pequeña… pero después de tres años tuve el acta de nacimiento, pasas un año de evaluación socioeconómico, convivencia y revisión”.

Rosy combina ahora ser madre de una niña especial, maestra y ama de casa y aunque considera algo difícil, ella volvería adoptar para que Belén de 7 años de edad tuviera un hermano.

Lamentó que la burocracia en el país para adoptar ha provocado que muchos padres que van en el camino para hacerlo se desesperan y a veces llegan hacer cosas como comprar un niño o rentar vientres.

“Si los trámites para adoptar fueran más fáciles, más rápido habría más posibilidad de que los niños abandonados tuviera un hogar y es necesario la cultura de la adopción como se hace en otros países”, precisó.

Redacción/Notimex