México.- Cada tercer día, los pescadores de la cooperativa El Manglito se hacen a la mar para recoger las jaulas con las que atrapan pargos y huachinangos. A excepción de los días de lluvia en que ríos y arroyos arrastran hasta aquí ramas y otros residuos de basura, el resto del tiempo la bahía luce limpia, narran los lugareños; así que no creen que los pescados que atraparon al amanecer puedan tener algún residuo plástico en sus entrañas, tal como lo documentaron las organizaciones Greenpeace México y el Centro para la Diversidad Biológica en el “Estudio sobre el impacto de la contaminación por microplásticos en peces de México”.

“No hemos sabido nosotros que salgan pescados con plástico, por lo menos aquí en la bahía (…) El pescado que sacamos lo visceramos a la orilla, y todo el tiempo anda uno de mitotero buscando a ver qué comió, y nunca encontramos nada; por ejemplo, el pargo se come la sardina, pero puede ser que el plástico esté muy microscópicamente, porque nosotros no vemos eso”, señala el pescador Marco Antonio Jordán.

Aunque no se ven montones de basura flotando por estos mares, las organizaciones demostraron que la contaminación plástica ya está llegando hasta los estómagos de los peces comerciales más consumidos en el país tras degradarse y confundirlo con su alimento. De los 755 peces analizados, pertenecientes a 66 especies de tres regiones diferentes, se encontró al menos una pieza de plástico —menor a 5 milímetros— en 411 individuos, esto es 54 por ciento de la muestra, es decir, cinco de cada 10 peces contiene alguna pieza de microplástico en su interior.

“Hicimos el estudio analizando más de 750 ejemplares de peces a los cuales les extrajimos las vísceras, se analizó si tenían componentes plásticos en el estómago y logramos identificar más de 2 mil fragmentos, trozos, fibras de plástico (…) Con la acción de las olas, el viento, la radiación ultravioleta, que es un componente importante para romper los plásticos, se van fragmentando cada vez en pedazos más pequeños y es en las columnas de agua donde los peces los consumen”, explicó Miguel Rivas, coordinador de la campaña Océanos de Greenpeace México.