Ciudad de México.-Tras haber disparado cientos de veces contra una camioneta donde viajaban presuntos delincuentes, el pasado 3 de julio en Nuevo Laredo, Tamaulipas, los militares se acercaron al vehículo, notaron que una persona aún se movía y gritaron: “¡está vivo!”, y un agente ordenó: “mátalo a la verga”.

De acuerdo con un video en poder de El Universal, “se acercan cinco a ver la caja de la pick up, alguien se mueve. Ordenan matarlo, ahí se corta. El video tiene una duración de 4:16 minutos”.

Aunque los militares reportaron que fueron agredidos con armas de fuego por miembros de la delincuencia organizada que viajaban en tres camionetas tipo pick up que llevaban personas armadas, desde uno de esos vehículos no se ve que las personas disparen.

El saldo de los hechos de aquel día fueron 12 presuntos delincuentes abatidos, además de que fueron aseguradas 10 armas de grueso calibre (2 fusiles Barret y 8 fusiles AR-15).

A través de redes sociales comenzaron a circular imágenes de hombres ultimados en la cajuela de una camioneta, o caídos en el piso, llenos de sangre y con armas largas a su alrededor. Algunos portaban un uniforme parecido al de la Marina, pero con las siglas “CDN” (Cártel del Noreste).

El 14 de julio, El Universal reveló que, en el enfrentamiento con presuntos delincuentes, se encontraban también tres civiles que estaban secuestrados por integrantes del crimen organizado.

Eran tres jóvenes: uno, migrante de Chiapas; otro, un estudiante universitario, y del tercero que se sigue sin tener información. Estas tres personas fueron incluidas entre los 12 presuntos delincuentes que efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aseguran haber abatido, sin registrar ninguna baja.

 

Según el rotativo, estas personas estaban secuestradas, llevaban manos y pies amarrados. Dos de ellos recibieron un impacto de bala en el tórax, de arriba hacia abajo, y el tercero murió de un balazo en el cráneo, disparado de uno a tres metros de distancia. A diferencia de los demás cuerpos, estos tres sólo tenían un impacto de bala.

Al ser cuestionada por El Universal, la Sedena explicó que “en el momento en que termina el evento, la agresión, si no hay personas que pueda recibir atención médica, se informa a la FGR”, y así lo hicieron: informaron que nadie tenía signos vitales.

Los familiares de las víctimas presentaron denuncias contra la Sedena ante la Fiscalía General de la República por el delito de homicidio doloso, a una semana de los hechos.