LA COLUMNA DE OLVERA

 

México.- Dice un refrán popular: “No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre” Este dicho bien puede ser aplicado al coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, Mario Delgado, quien no sólo se ufana de ser íntimo amigo del súper canciller Marcelo Ebrard, sino también de ser el enviado del presidente Andrés Manuel López Obrador para presionar a sus legisladores a que aprueben la iniciativa de militarizar la marina mercante.

Esta intentona legislativa tuvo su origen en el sexenio de Enrique Peña Nieto, la cual fracasó gracias a la oposición de empresarios y políticos que pusieron el grito en el cielo ante la pretensión de que los militares se hicieran cargo de todas la actividades de este sector, bajo el pretexto de acabar con la corrupción en los puertos del país.

Y lo que es la ironía, uno de esos representantes populares que bloquearon ese objetivo peñista, fue el ahora diputado morenista Mario Delgado, cuyo corazoncito late por dirigir el movimiento que llevó a Palacio Nacional a ya saben quién, el cual ha declarado en reiteradas ocasiones: “me canso ganso” que las políticas e iniciativas de la pasada administración federal nos llevaron al traste.

Mario Delgado 1

A qué se debe el cambio del amigo preferido de Ebrard, nadie sabe, pero lo que sí saben los empleados y capitanes de puerto, instalados en todos los litorales nacionales, es que de salirse con la suya Mario Delgado y sus correligionarios de fracción parlamentaria, cometerían una incongruencia jurídica y moral, pues el artículo 129 constitucional señala que los militares en tiempos de paz no pueden usurpar funciones de civiles.

Al menos que consideren, como lo hizo en su momento el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de triste nombre, Eduardo Medina Mora, que la Secretaría de Marina es una secretaría de carácter civil, lo cual jurídicamente no tiene ningún sustento, porque como argumenta el dirigente sindical de capitanes y pilotos navales, Antonio Rodríguez Fritz, si lo que comentó el exministro carnal de Peña Nieto, fuera cierto, permitiría que las capitanías de puerto que son civiles, estuvieran bajo el poderío militar, situación que no sucede hoy en día.

Sin embargo, denunció el capitán Antonio Rodríguez, algunos diputados nos han dicho, que son presionados por Mario Delgado para que se sumen a la iniciativa de militarizar una de las más importantes actividades de comercio que tiene México, como es el transporte marítimo, con el poderoso argumento de que la orden del presidente López Obrador es sacar adelante a toda costa esa instrucción.

Los trabajadores de los puertos marítimos no entienden qué lógica o qué cerebro puede en una democracia militarizar empleos civiles o una industria, es decir, nadie que entienda la importancia de la economía de mercado, puede apoyar la militarización de la marina mercante en un Gobierno democrático y de paz, como el que tenemos en México.

Si Mario Delgado impone esta iniciativa, el país iría hacía atrás como el cangrejo, pues afectaría la certeza de las inversiones privadas, ya que el 80 por ciento del comercio exterior entra por los puertos mexicanos, tanto importación como exportación y en las aduanas marítimas pasa el 50 por ciento de todo el valor del comercio, por lo que militarizar la actividad portuaria nacional perjudicaría sensiblemente la economía mexicana.

Otra de las cosas que preocupa a estos trabajadores y, por ende, a su organización sindical es que la Secretaría de Marina invita a fastuosos desayunos y comidas a varios diputados para demostrarles su poderío, por lo que tienen miedo decir que no a la militarización de la marina mercante.

Pero no todo son nubarrones y mal tiempo para los agremiados a la Orden de Capitanes y Pilotos Navales de la República Mexicana, Similares y Conexos, ya que hay otra iniciativa de la diputada Juana Carrillo, también militante de Morena, la cual es totalmente contraria a la otra, cuya lógica del derecho romano indica que lo que es civil, tiene que ser civil o sea, retornan las capitanías y todas las funciones que realizan bajo la siguiente primicia: aquello que es de carácter mercantil y civil tiene que estar en manos de civiles conforme a la constitución.

Esta óptica es apoyada por el sindicato de Rodríguez Fritz y, sobre todo, por el empresariado nacional, en virtud de que no se puede negociar cuestiones comerciales con militares por una simple cuestión lógica: ellos tienen el trabajo honroso de salvaguardar la integridad nacional y los litorales mexicanos, mientras que los civiles tienen el compromiso de engrandecer al país, con empleos productivos.

Por eso el secretario de trabajo y conflictos de la citada orden sindical y sus afiliados confían en el proyecto de la 4T, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para terminar con la corrupción y fortalecer las instituciones civiles, más no respaldan sueños castrenses, como los del diputado Mario Delgado, quien por cierto, no goza de la confianza de ya saben quien, como presume.