Millones de personas salieron a las calles de decenas de ciudades brasileñas para protestar contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y pedir su dimisión, según datos policiales.

Estas manifestaciones confirman el rechazo social a los escándalos de corrupción que afectan al partido gubernamental.

Datos oficiales de las diversas policías militares de los estados brasileños indican que unos tres millones de personas protestaron, mientras los organizadores dijeron que fueron más de seis millones de personas las que protestaron.

El epicentro de las manifestaciones antigubernamentales fue la Avenida Paulista de Sao Paulo, que congregó a una marea vestida con los colores de Brasil de 1.4 millones de personas, según la policía militar.

Mientras tanto, otras 400 mil personas protestaron en otras regiones del estado más rico y poblado de Brasil.

El Instituto Datafolha, que realiza encuestas y mediciones, señaló por su parte que hubo en torno a 500 mil manifestantes en la Avenida Paulista, sede del poder financiero.

En Brasilia, la capital federal y política, la estimación policial fue de 100 mil personas, por 200 mil en Curitiba, capital del estado de Paraná y ciudad donde se está liderando la Operación Lava Jato contra la corrupción en Petrobras.

Incluso en ciudades del noreste de Brasil, donde el Partido de los Trabajadores (PT) tiene mayor fuerza electoral, se realizaron multitudinarias manifestaciones, como en Salvador de Bahía o Recife.

En Río de Janeiro, donde la policía no publica cifras sobre el número de manifestantes contra Rousseff, una marea de protestantes ocupó las dos vías de la Avenida Atlántica, en el paseo marítimo de Copacabana, superando visiblemente el número de protestantes de todos los actos antigubernamentales anteriores.

Los organizadores informaron a Notimex que hubo al menos un millón de manifestantes en la excapital brasileña en esta quinta protesta nacional desde que Rousseff asumió su segundo mandato el 1 de enero de 2015.

A diferencia de los cuatro actos de protesta contra Dilma anteriores, se temía que pudiera haber enfrentamientos entre manifestantes a favor y en contra del Ejecutivo, pero ningún incidente grave fue reportado.

La prensa brasileña asegura que se trata de las manifestaciones más multitudinarias en décadas o incluso de la historia de ese país, y suponen un notable aumento de la presión contra el Gobierno de Rousseff, impactado por la crisis política, económica y por el descrédito por los problemas judiciales del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.

En un marco de pérdida de apoyos políticos, la crisis del Gobierno de Rousseff podría aumentar las próximas semanas, luego de que el sábado el principal socio del Ejecutivo, el Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), amagó con abandonar la coalición en un plazo de un mes.

Notimex