El ministro de Justicia,  José Eduardo Cardozo, prevé dimitir en las próximas horas debido a presiones de sectores del gobernante Partido de los Trabajadores, por rechazar  intervenir en las investigaciones de la policía contra políticos  por el caso Petrobras.

Cardozo, quien ya habría realizado una tentativa de dimisión meses atrás que no habría prosperado por el rechazo de la presidenta Dilma Rousseff, se apresta ahora a dejar el cargo, según la prensa brasileña, que cita fuentes del Ejecutivo.

Ello como consecuencia de las críticas de su propia formación, el Partido de los Trabajadores (PT), que desde hace meses le pide que intervenga para frenar las investigaciones contra cargos del partido en el marco de la Operación Lava Jato, que investiga los desvíos desde la petrolera Petrobras.

La tensión por el pago de comisiones a cambio de la atribución de contratos aumentó la semana pasada con la detención de Joao Santana, jefe de campaña del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva y Rousseff.

Asimismo, la policía federal investiga la posible vinculación de Lula con la trama y esta semana las autoridades judiciales podrían levantar el secreto bancario y fiscal del expresidente, de quien se sospecha que se benefició de propiedades cedidas por empresas constructoras.

Ante lo inminente renuncia, la policía federal publicó este lunes un comunicado expresando su “extrema preocupación” por la salida del ministro “por razones de presiones políticas”.

Más de 60 políticos están siendo investigados o fueron imputados por su implicación en el desvío de por lo menos dos mil millones de dólares por medio de contratos sobrefacturados en Petrobras, mientras algunos de los empresarios más influyentes del país también fueron encarcelados por su implicación.

Iniciada en abril de 2014, la Operación Lava Jato destapó una gigantesca trama de corrupción en el seno de la petrolera estatal y la Justicia sospecha que podría haber sido replicada en otros organismos públicos.

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