#Guerrero

El niño Rony, víctima del narco y el gobierno

Por Redacción, 2015-04-15 17:43

Carlos Manuel Juárez Rodríguez

Bajopalabra. 15 de abril. El día que Rony cayó herido de bala a cien metros de su secundaria, ya habían ejecutado a por lo menos 100 personas en Tampico. Él y su vecino Raymond salieron de clases y pararon un taxi. Antes de abordar, disparos de AR-15 los tiraron en la acera. El chofer quedó recostado sobre el volante, maltrecho.

Minutos después del ataque, en Twitter apareció una fotografía que mostraba a un niño vestido con uniforme color caqui ensangrentado del hombro derecho. Las ambulancias tardaron en llegar, debido al protocolo de seguridad que les impide atender heridos hasta que los militares no arriben a la zona del delito. Media hora después Rony, Raymond y Ricardo ingresaron al hospital.

El sábado 5 de abril de 2014, en Tampico, Ciudad Madero y Altamira se desató una guerra entre dos células del cártel del Golfo. Poco más de un cien hombres y mujeres fueron capturados, torturados, acribillados, asesinados, desmembrados. Algunos cuerpos fueron colocados a un lado de cajas de fresas, firma de uno de los grupos en pugna. Otros aparecían degollados con mensajes escritos en cartulina. Todos fueron exhibidos en imágenes fijas o videos que circularon en Internet. El terror se propagaba sin freno.

Transcurría el día 81 de la guerra. Desde la segunda jornada de plomo, el alcalde tampiqueño, Gustavo Torres Salinas, hizo un llamado a la población para que se tranquilizara. «Es un ajuste de cuentas entre ellos», dijo en conferencia de prensa. «¿Es peor que en 2009 y 2010?», preguntó un joven a otro. «No sé, pero se parece», respondió el interrogado. El horror del narcotráfico estaba de vuelta. Lo sabían los padres y los abuelos. Y ahora, 25 de junio, también lo sabían los estudiantes de la escuela Carolina Balboa Gojón.

En el area de urgencias del hospital general Doctor Carlos Canseco, la familia de los adolescentes gemía, lloraba y rezaba. El director de la clínica, Luis Eduardo Pérez Garza, les informó: Rony Ubaldo Aguilera Téllez tiene una bala alojada en la cabeza. Raymond Loredo del Ángel, un par de heridas en hombro y tórax. Ricardo Martínez Almaguer recibió tres disparos; el más grave dañó el riñón, los intestinos y la columna.

A los dos días de hospitalización, la palabra que más se repetía era milagro. A la par, el coordinador de seguridad federal de la zona Costa, vicealmirante Fernando Arturo Castañón Zamacona, declaraba que todos los heridos y asesinados en los 83 días de enfrentamientos tenían relaciones con el crimen organizado.

«Tristemente, ha habido algunos menores de edad y algunas personas mayores, adultos mayores, que han sido ejecutados por los mismos delincuentes. Todos son personas civiles, pero todas, de una u otra forma, han estado relacionadas con la delincuencia organizada», enfatizaba el comandante de la Primera Zona Naval en una entrevista con los reporteros.

El milagro no ocurrió. El martes 1 de julio por la tarde, Rony murió tras 159 horas de agonía. El miércoles a las cero horas llegó a casa. Entró a la colonia Moscú sin poder ver a las cientos de personas que abarrotaron las calles Estero y Sol para recibirlo. «Yo rezo y he ido a velorios, pero es una cosa exagerada. Es porque Rony era famoso, muy buen muchacho. Amigo de mi hijo en la escuela», dice una mujer.

Decenas de adolescentes salen y entran de la casa azul. Salen y se paran fuera, se miran y hablan poco. Un joven de camisa azul y corte escolar está de pie con una cara larga, de piedra, de incomprensión. No comprenden que Rony haya muerto a los 14 años. No comprenden la muerte; ninguno llora. Aquí nadie ha leído u oído las palabras del vicealmirante Castañón Zamacona. Si las conocen, las ignoran. Ahora los compañeros, maestros y vecinos se cubren de la lluvia debajo de una lona y continúan orando por el fanático del futbolista brasileño Neymar.

La lluvia aprieta. Las marchantes desarman sus puestos del mercado rodante. A pocas cuadras de aquí velan a una anciana que falleció por causas naturales, cuenta una vecina. Sin embargo, la muerte de Rony no es natural. No es natural la detención de 11 mil 233 menores de edad mexicanos que probablemente cometieron delitos federales. No es natural que 2 mil 750 niños hayan sido capturados por portación de armas de fuego y explosivos de uso exclusivo militar. No es natural que entre los Zetas, el cártel de Sinaloa, la Mara Salvatrucha y la M18 hayan reclutado a 43 mil niños y jóvenes para delinquir. No es natural todo el horror que documentó Norberto Emmerich en Cruce de fuego: niños, niñas y adolescentes en el narcotráfico mexicano.

Natural es que la creciente del río Tamesí se deslice, año con año, por las calles de este sector ribereño hasta entrar a las casas. Natural es que los niños jueguen futbol o canicas en los patios y calles del país. Pero tener 14 años, ir caminando por la banqueta y que una bala en la cabeza te mate no es natural. Inclusive siendo un probable delincuente.

¿Es la barbarie? ¿Es el tejido social que está roto? ¿Es la violencia que se desborda? ¿Es la reacción de los delincuentes ante la nueva estrategia de seguridad? ¿Es la confusión del momento? Tal vez sea todo o nada. Hoy las familias Aguilera y Téllez no buscan a los responsables, ni quieren hablar con los reporteros, ni juzgan el hecho que causó la muerte del nieto, hijo, primo, sobrino. «No es ninguna injusticia. Se hizo lo que se hizo y ya», dice uno de los tíos del difunto.

Una jovencita sale de la casa azul. Se abraza de un muchacho. Esconde su cara en la espalda de él. No llora. La cantidad de niños que ingresan no es la natural para un velorio. Pocos visten de negro. Pocos se comportan como en un funeral. Los adultos lloran; ellos comprenden. Los chicos no lloran.

Es jueves, y el panteón está lleno de niños y de jóvenes. Niños parados arriba de las tumbas. Adolescentes varones que juegan y ríen. Seres pequeñísimos que corren entre la maleza. Niñas que se sientan en los sepulcros. Bebés que se abrazan a sus mamás, mientras ellas les espantan los mosquitos. Todos vienen para despedir a Rony.

A lo lejos del mausoleo, un grupo de seis muchachos vestidos de camisas Polo coloridas platica en voz baja. Uno de ellos luce un arete que brilla en su oreja derecha. El féretro baja de la carroza y avanza debajo de las ramas de los árboles. Uno de los chicos lo ve y se quita la gorra negra de la cabeza. A Rony lo acompañan más de 200 personas que caminan lento entre los túmulos.

El ataúd es colocado en la boca del foso. Cuatro jovencitas vestidas con jumper guinda miran al fondo con cara de susto. Los niños más pequeños suben a las tumbas, ayudados por sus papás. Decenas de choferes de la ruta Morelos-Moralillo-Moscú acarrean los arreglos florales de la entrada del cementerio al punto de encuentro. El llanto se convierte en murmullo. Las voces se apagan. El silencio se esparce.

Los padres, tíos y abuelos de Rony resisten al pie del sepulcro. Sobre las tumbas hay niños, jóvenes y matrimonios parados. Los viejos se sientan en cualquier sitio que hallan. El único sonido que se reproduce es producido por los pasos de las personas que pisan la basura y la hierba.

Una mujer de blusa rosa pide a los asistentes que recen un Ave María. La oración se termina y el silencio vuelve. La misma mujer pide, a la cuenta de tres, una porra para Rony. Los ra ra rá son atropellados por el llanto. Un joven reparte globos blancos y azules a los niños y jóvenes. Los muchachos que treparon a un sitio alto se sujetan de la escultura de un ángel. Sueltan una mano y se la pasan por la cara, se quitan la gorra. Miran la tumba.

El sepulturero se abre camino entre la gente. El ataúd baja. Una de las cuatro jovencitas mira al fondo, en su mano derecha agarra con fuerza una flor y un globo blanco. El viento mueve los globos. El silencio es hondo. Desde el martes 25 de junio los familiares no quieren saber quiénes son los responsables, tampoco quieren hablar con los reporteros, ni juzgan el hecho que causó la muerte del niño, del estudiante de 14 años.

El fanático del futbolista Neymar y del cantante Chris Brown se despide entre los globos que esquivan las copas de los árboles para subir hasta el cielo; entre la incomprensión de sus compañeros de escuela; entre las coronas y arreglos que cubren su lápida; entre el silencio de los suyos y del gobierno. Un silencio de temor.

Han pasado nueve meses desde el entierro. Dos figuras de balones de futbol adornan la lápida del sepulcro de Rony. Dentro de la vitrina hay un retrato del niño trepado en una motocicleta. Frente a la fotografía, una moto de juguete, y de una esquina cuelga un casco. Una escena de su infancia lo acompaña en el panteón. Mientras los agentes investigadores concluyeron la indagatoria del homicidio determinando que fue ejecución, es decir un asesinato ordenado por un grupo criminal. Rony era un delincuente, dicen en los pasillos de la Procuraduría General de Justicia. «Iban por él», repiten. Sin embargo, no muestran las pruebas que sustenten sus dichos. Solamente argumentan que las pruebas periciales -ángulo de tiro y modus operandi del hecho- indican ese resultado. Un estigma del que el niño muerto no se podrá defender.

#Guerrero

Tlachinollan y CRAC pedirán a SCJN que reconozca justicia indígena

Esto para dejar sin efecto las reformas aprobadas por la legislatura local saliente de mayoría priista que afecta los sistemas de seguridad tradicionales.

Por Luis Jijón León, 2019-05-18 13:37

Guerrero.- Los representantes de Casas de Justicia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de la Policía Comunitaria (CRAC-PC) y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan se reunirán con ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para solicitarles que reconozcan los sistemas de seguridad y justicia de los pueblos indígenas y dejen sin efecto las reformas aprobadas por la legislatura local saliente de mayoría priista.

Esto, luego que la SCJN desechara una, de las dos controversias constitucional que interpusieron contra la reforma a la Constitución local y la Ley 701 aprobada por la legislatura saliente en la que se suprime el término policía comunitaria o rural, y establece que las resoluciones que emitan los sistemas comunitarios deberán de ser del conocimiento de jueces del Poder Judicial del estado, explicó el presidente de Tlachinollan, Abel Barrera Hernández.

El lunes realizarán una marcha en la Ciudad de México que culminará en la SCNJ donde se reunirán con los ministros para pedirles que no desechen la controversia que aún está pendiente por analizar.

Barrera Hernández dijo que la reforma a la Constitución aprobada en la legislatura pasada vulnera los derechos de los pueblos indígenas, y la forma en cómo se procedió fue ilegal pues no se realizaron consultas, “los derechos que ahora están plasmado son regresivos, no se está manteniendo el reconocimiento del Sistema Justicia de los pueblos indígenas”.

Advirtió que de desechar la controversia constitucional los pueblos indígenas van a quedar en un estado de indefensión, por ello, los integrantes de la CRAC manifestarán su preocupación ante los ministros.

“Para que la Suprema Corte reconozca a los pueblos indígenas su derecho a que se les tiene reconocer como parte de los sistemas normativos reconocidos por nuestra Constitución”, dijo.

En la reunión con los ministros participarán representantes de las cinco Casas de Justicia de la CRAC y en la parte jurídica Tlachinollan. Solicitaron al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas elabore un amicus curiae-presentación realizada por terceros ajenos a un litigio- para reforzar la argumentación y demostrar que con la reforma se vulneraron los derechos de los pueblos indígenas, y es un retroceso.

Las dos controversias constitucionales, una de ella desechada, fue interpuesta por la síndica de Malinaltepec, en la Montaña, Evangelina Martínez. El municipio es gobernado por Morena.

#Guerrero

Mujeres toman las armas contra violencia de Los Ardillos en Chilapa

Empuñando armas de fuego, algunas de ellas con bebés en brazos, las mujeres recordaron que el mes de diciembre del 2018 tuvieron que huir de sus hogares y refugiarse en Rincón de Chautla.

Por Alejandro Ortiz, 2019-05-18 09:25

Guerrero.- Un grupo de mujeres, sobrevivientes de enfrentamientos y desplazadas por la violencia, tomaron las armas en la localidad de Rincón de Chautla, municipio de Chilapa, contra el grupo delictivo de Los Ardillos.

En una serie de vídeos difundidos por la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria-Pueblos Fundadores (CRAC-PC-PF), mujeres originarias de Paraíso de Tepila, reclamaron la falta de apoyo por parte de los tres órdenes de gobierno.

Empuñando armas de fuego, y algunas de ellas con bebés en brazos, las mujeres recordaron que el mes de diciembre del 2018 tuvieron que huir de sus hogares y refugiarse en Rincón de Chautla, debido al ataque del grupo criminal de Los Ardillos, que opera en la Montaña baja de Guerrero.

El ataque del 2018 dejó también a 12 personas desaparecidas, la mayoría de ellos menores de edad, y hasta el día de hoy no existen acciones oficiales de búsqueda por parte de las autoridades de justicia.

«Le hacemos un llamado a los tres órdenes de gobierno que fuimos atacados por la delincuencia organizada conocida como Los Ardillos, nos enfrentamos a tiros y duró una hora el enfrentamiento», leyó Rosaura Germán, comandante de la CRAC-PC-PF.

El grupo de Los Ardillos que opera en esa zona de Guerrero, es señalada de estar encabezada por Tranquilino Palatzin, coordinador de la Policía Comunitaria por la Paz y la Justicia, grupo que en 2015 tomó Chilapa y ocasionó decenas de desapariciones.

Las mujeres comunitarias reclamaron que hasta el día de hoy no existe reparación del daño hacia las víctimas del ataque del grupo delictivo, por lo que urgieron a atenderlas, brindar apoyo, buscar a desaparecidos y establecer verdadera seguridad en la zona.

«Dejamos todo por el miedo, salimos huyendo del lugar por el miedo, sin comida, sin ropa, sin cobertores, todo dejamos».

«Los desplazados le escribimos al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a la Guardia Nacional que den atención a nuestras demandas ya que nos encontramos refugiados en Rincón de Chautla».

Otra de las mujeres víctimas de la violencia, y que se levantó en armas contra Los Ardillos, destacó que llevan 4 meses «atacados por 200 sicarios del grupo delictivo Los Ardillos y no hemos recibido ningún apoyo de los tres niveles de gobierno».

Finalmente, una menor de edad toma la palabra y pide la intervención oficial para restablecer la paz en esa zona de Guerrero, conocida por la disputa entre bandas delictivas contrarias. Al terminar de hacer uso de la palabra decenas de niños juegan con botes de plástico.

Los vídeos habrían sido grabados en la cancha de Rincón de Chautla. La serie de imágenes circulan a una semana de que un grupo de niños, víctimas de la violencia, anunciaran su adhesión a las acciones de seguridad de la policía comunitaria.

#Guerrero

Fonden para Guerrero por incendios; AMLO vigilará manejo transparente

Se contarán con recursos para atender las necesidades mas urgentes de la población afectada por estos siniestros.

Por Redacción, 2019-05-18 08:56

Guerrero. Notimex.- La Coordinación Nacional de Protección Civil emitió una declaratoria de emergencia para 27 municipios de Guerrero afectados por los últimos incendios forestales, por lo que podrán acceder a recursos del Fondo para la Atención de Desastres (Fonden).

El titular de Protección Civil en el estado, Marco César Mayares Salvador, dio a conocer que las afectaciones por incendios forestales se registraron del 25 de abril al 13 de mayo y señaló con los recursos del Fonden se equiparán las brigadas que trabajen en la atención de los siniestros en dichos municipios.

En un comunicado, indicó que entre los municipios afectados por incendios son Acapulco de Juárez, Alcozauca de Guerrero, Arcelia, Atenango del Río, Atlamajalcingo del Monte, Atlixtac, Atoyac de Álvarez, Buenavista de Cuéllar, Chilpancingo de los Bravo, Copalillo, Copanatoyac y Coyuca de Benítez.

Asimismo, Coyuca de Catalán, Eduardo Neri, Huitzuco de los Figueroa, Juan R. Escudero, Malinaltepec, Mochitlán, Petatlán, Taxco de Alarcón, Tepecoacuilco de Trujano, Tlacoapa, Tlalixtaquilla de Maldonado, Tlapa de Comonfort, Xochistlahuaca, Zirándaro y Zitlala.

El funcionario estatal añadió que podrán activarse los recursos del Fonden tras la solicitud del gobierno estatal y las autoridades contarán con recursos para atender las necesidades mas urgentes de la población afectada por estos siniestros.