México, OPINIÓN.- Morena está sumido en una crisis, lo que es por sí mismo un despropósito, pues la falta de acuerdos entre la militancia lo provocó. Nadie está dispuesto a transigir, a pactar.

Desde un punto de vista externo, como el mío, lo que más me sorprende es la falta de disciplina y de visión. Están dentro del partido en el poder, dentro del partido de izquierda más grande de latinoamérica, dentro del partido donde están todos los ojos puestos, especialmente con miras a la continuidad de la 4T.

Los militantes están en las entrañas de un partido con la consigna de cambiar a México, con la oportunidad de trabajar en favor de un proyecto de nación que ha conquistado a la mayoría de los mexicanos y justo en una coyuntura donde todo ha convergido, por primera vez, favorablemente.

Todos danzan alrededor de la llama enorme del lopezobradorismo, pero a casi nadie le interesa AMLO, sus principios o sus convicciones. Cada uno trae los propios y ven esta coyuntura como la oportunidad para sus propias ambiciones.

La ambición por sí misma no es mala o incorrecta, lo es sólo cuando se antepone a los objetivos del partido; y esa película ya la hemos visto en el PRD y todos sabemos cómo termina.

Y es en ese preciso momento cuando todo empieza a parecernos tremendamente familiar, cuando los argumentos de ser distintos, de actuar diferente y pensar en grande, caen bajo el peso de la ambición más burda y trivial.

El nuevo dirigente de Morena tendrá que acompañar al presidente durante las campañas del 2021, sucias y combativas como ya se vaticinan; también en la revocación de mandato.

Los militantes deben empezar a comportarse con seriedad y tomando en consideración todas las opiniones y propuestas de los integrantes del partido.

De lo contrario, las consecuencias hacia el interior son la falta de credibilidad y legitimidad, por eso es necesario que se llegue a consenso y se respeten los acuerdos establecidos, la disciplina al interior del partido y la falta de identificación partidista de algunos integrantes hacen difícil la toma de decisiones.

Los mexicanos los estamos viendo y su parecido con los peores políticos mexicanos a los que queremos cerrarle el paso hacia la toma de decisiones públicas, es cada vez mayor.