México.-Diecisiete días comiendo plantas, insectos y bebiendo agua de donde podía. Así sobrevivió, perdida, una instructora de yoga en una reserva forestal de Hawai hasta que fue encontrada el sábado pasado.

El 8 de mayo, Amanda Eller, una estadounidense de 35 años, fue de excursión a la Reserva Forestal Makawao de Maui, un bosque con animales salvajes, bajas temperaturas, alta humedad y mucha lluvia. Se perdió mientras caminaba hacia el interior del lugar, que cubre más de 2000 acres (unas mil hectáreas).

La mujer, que también trabaja como fisioterapeuta, fue hallada por los rescatistas desnutrida, sin zapatos, con una pierna fracturada, una lesión de menisco en una rodilla, quemaduras y rasguños.

Durante el tiempo que estuvo perdida, según el diario El País, comió raíces y polillas; durmió sobre el barro, cubierta por plantas y helechos; incluso, una de las noches la pasó en la guarida de un jabalí.

Para encontrarla, la familia había contratado un helicóptero, que recorrió la zona por el aire hasta divisarla el viernes por la tarde en un barranco junto a una cascada, a kilómetros de su vehículo. Una campaña de recaudación de fondos logró reunir más de 70 mil dólares, que fueron los que pagaron la contratación de la nave.

Al mismo tiempo, sus amigos habían lanzado la campaña "Encuentra a Amanda" en Facebook, en la que justo una hora antes de ser rescatada ofrecieron una recompensa de 50.000 dólares por información sobre su paradero.

En su primera declaración ante la prensa, Eller dijo: "Los últimos 17 días han sido los más duros de mi vida y ha sido un viaje espiritual realmente significativo. Se redujo a la vida y la muerte y tuve que elegir. Y elegí la vida. No iba a tomar la salida fácil, incluso si eso significaba más sufrimiento y dolor para mí", desde su cama de hospital, en un video en donde aparece con los ojos llorosos y que fue publicado en la página de Facebook creada tras su desaparición.

De acuerdo con lo publicado por el diario The New York Times, el novio de Eller fue el último en verla antes de que desapareciera después de dejar el sendero para descansar. Al tercer día, cayó seis metros de un acantilado.

"Estoy entusiasmada. Emocionada. Eufórica", dijo la madre de la sobreviviente. "Ni siquiera puedo expresarlo con palabras, estoy increíblemente agradecida".