México, AFP.-Armadas con Kaláshnikov falsos, una veintena de ucranianas se echan a tierra y accionan las culatas. En Mariupol, cerca de la línea del frente del este de Ucrania, un grupo de mujeres se entrena para combatir pero también para enfrentar sus miedos.

El grupo se ha reunido en un gran gimnasio de esta ciudad portuaria del mar de Azov, última gran ciudad del este bajo control de las autoridades de Kiev desde que hace cinco años se desatara un conflicto con los separatistas prorrusos que ha dejado casi 13.000 muertos.

Con uniforme de camuflaje, un instructor que responde al nombre de guerra de "Kajan" ("murciélago" en ucraniano) espeta las órdenes: "¡De rodillas, recarguen, apunten, al suelo, recarguen, apunten!".

Olga Moskovchenko, una rubia de 34 años, está satisfecha, aunque las manos le tiemblen de cansancio y pese a la esquimosis visible en su hombro tras dos horas de entrenamiento con una arma que pesa más de tres kilos.

"Normalmente, a las mujeres no les dan metralletas así como así", bromea esta madre de tres niños, que considera que la experiencia es "dura pero muy interesante".

"Nuestro país está en estado de guerra. La población entera debe estar preparada para combatir", señala por su parte Kajan, de 28 años, un policía que enseña en sus días libres las bases del combate a las mujeres, de forma voluntaria.

Estos cursos, gratuitos, están organizados por policías y antiguos miembros del batallón de voluntarios nacionalistas Azov, que combatió contra los separatistas en 2014 en Mariupol, situada en la actualidad a solo una veintena de km del frente.

Las participantes, entre las que hay veterinarias, esteticistas o incluso amas de casa, tienen entre 18 y 40 años y se ven dos veces por semana para entrenarse durante dos horas sobre cómo conservar las armas de fuego o cómo combatir cuerpo a cuerpo.

Dentro de poco, también aprenderán a combatir con cuchillo, ofrecer primeros auxilios o disparar, además de recibir un curso de historia de Ucrania.

 "Tomada en serio"

"No preparamos a las mujeres para las fuerzas especiales ni para la guerra", matiza sin embargo Anna Iagmurdjy, instructora de 20 años que enseña a las participantes a protegerse en el cuerpo a cuerpo.

"No somos malas, pero podemos defendernos y defender a nuestros familiares", subraya Iagmurdjy, castaña y con cuerpo de atleta, que trabaja como portera en una discoteca.

Ese es precisamente el objetivo de una de las participantes, Valeria Mazurenko, que nunca sale de casa sin una bomba lacrimógena y que, ahora, espera sentirse más segura.

"Nuestra ciudad no es segura. Cada vez que salgo de mi casa, tengo miedo a que me ataquen, por ejemplo, a que me roben el teléfono", comenta Valeria, de 18 años.

Oriunda de Donetsk, gran ciudad industrial y centro regional en el este, esta joven menuda abandonó su localidad natal con su familia cuando ésta cayó en manos de los rebeldes.

Valeria soñaba con unirse a las fuerzas armadas ucranianas para combatir a los separatistas, pero acabó renunciando a esta idea por miedo a que no la "tomen en serio".

"Quería servir en el ejército, pero como soy una mujer y muy bajita, no funcionó", explica la joven, vestida con una camiseta del club de fútbol de Donetsk.

Las fuerzas armadas ucranianas tienen 57 mil mujeres, 26 mil de las cuales, militares, según cifras oficiales. Casi 7 mil de ellas han combatido a los separatistas -entre los que también hay mujeres- en el frente.

Los organizadores de los cursos en Mariupol prevén ampliar su programa de formación a otras regiones si hubiera demanda.

"Es la ley de la naturaleza. Si te ves en una situación peligrosa, hay dos opciones: sales como víctima o como vencedor", asegura Kajan. "Nuestro estado de ánimo es el de salir ganadores. También en esta guerra".