México.- Un día después de que México decretara la emergencia sanitaria a finales de marzo e hiciera un llamamiento masivo a la población y a todos los sectores productivos a quedarse en casa, los trabajadores del Grupo Salinas recibieron un mensaje que sonaba a advertencia en su bandeja de entrada: “México nos necesita”, se leía en el comunicado firmado por el presidente de la compañía. Un mensaje con trampa que fingía animar a sus empleados a trabajar con normalidad, pese a que el resto del país comenzaba a prepararse para el teletrabajo. Aquel día México avanzó en la paralización de la economía, pese a que no había sanciones para quienes incumplían el llamamiento, muchas empresas acataron la petición del Ejecutivo.

Este martes, el Gobierno ha anunciado que el país entra en la fase más crítica de la pandemia, sin embargo, ninguna autoridad ha aclarado qué implicaciones tendrá en la vida cotidiana de los habitantes y las empresas. De momento, no hay multas contra los que se salten la orden de quedarse en casa. López Obrador solo ha advertido de que expondrá públicamente a las compañías que no acaten el aislamiento. Nada más.

El conglomerado empresarial de negocios financieros, comerciales y de comunicación, de servicios de seguridad y energía se escudaba en que sus actividades habían sido catalogadas de “esenciales” por las autoridades. Pero además de quienes atienden en las tiendas de Elektra (de electrodomésticos y créditos rápidos) o en las sucursales del Banco Azteca (una opción bancaria para millones de pobres en México), hay miles que realizan trabajos corporativos que no requieren su presencia en la oficina. Pese a ello, la norma se aplicaba a todos por igual.

En las oficinas de Total Play de Ciudad de México, la cantidad de personal que convive cada día roza las 1.800 personas.

La única justificación para faltar al trabajo es que el empleado haya dado positivo a covid-19, según lo que les han comunicado a estos trabajadores desde Recursos Humanos. Para que en México se realice una prueba en un centro público de salud, según las normas de las autoridades sanitarias, se requiere la presentación de síntomas. Algo que han desmentido desde la comunidad científica, pues al menos la mitad de los contagios en el mundo se ha producido desde personas asintomáticas. Un compañero del Grupo sigue yendo a trabajar pese a que su pareja, con la que vive, ha dado positivo. Como él no tiene síntomas, no le han realizado la prueba, y no puede faltar. Un riesgo para miles de compañeros más.

Todo el aparato empresarial del Grupo Salinas parece obstinado en contribuir a que en México no se detenga nada, amparado en la ausencia de restricciones más duras por parte del Gobierno. Desde la cadena de televisión del Grupo, Tv Azteca —con una audiencia de 92 millones de espectadores al mes, según sus propias cuentas— el presentador de noticias Javier Alatorre instó en prime time el viernes a no seguir a las recomendaciones del Gobierno. “Ya no le hagan caso a López-Gatell. Sus cifras se volvieron irrelevantes”, señaló en el noticiero sobre las ruedas de prensa del subsecretario de Salud, que ejerce de portavoz del Gobierno ante el coronavirus. Tras la polémica por las declaraciones, y sin desdecirse de ellas, este lunes Alatorre entrevistó para su programa de la noche a López-Gatell, en un cuando menos sorprendentente cambio de tono, que no proporcionó ninguna explicación ni del presentador ni de la cadena.

Mientras la economía mexicana se despeña —el FMI proyecta una caída de hasta el 6,6% del PIB—, Salinas Pliego acumula concesiones tanto del Gobierno Federal como del Ejecutivo de Ciudad de México, ambos en manos del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que aupó la presidencia a López Obrador. Las más recientes han sido de su compañía de seguros, que ganó la licitación para cubrir los accidentes de los policías y funcionarios de la capital —casi tres millones de dólares— y para cubrir “todos los bienes muebles e inmuebles” de la secretaría de Educación por más de 42 millones de dólares.

Este empresario, miembro de una poderosa saga familiar de Monterrey (el corazón industrial del país), cercano a López Obrador, que celebró con él su victoria en julio de 2018 y forma parte de su consejo empresarial, parece decidido a seguir fortaleciendo su imperio a cualquier precio.

Con información de El País