Ciudad de México.- El jugador francés del PSG Kylian Mbappé, que asegura estar muy tranquilo antes de la final de la UEFA Champions League que disputarán este domingo en Lisboa el Bayern y PSG, ha manifestado que quiere hacer historia para su país.

En la rueda de prensa previa al choque, reconoció que es uno de sus sueños futbolísticos y que llegó al París Saint Germain para eso, y "al final, ha llegado" el momento.

Sobre la forma de jugar contra los alemanes, Mbappé insistió a los periodistas que está "tranquilo y relajado".

El atacante francés señaló que en el vestuario, una hora antes del choque, se reirá y hará las bromas que suele hacer con sus compañeros.

Sobre su estado físico, aseguró que se encuentra "muy bien", a pesar de que cuando comenzó la fase final en Lisboa estaba lesionado, por lo que en el primer encuentro no fue titular.

Cuando se reanudó la Champions League tras la cuarentena, el formato sin series de ida y vuelta y la incertidumbre general de 2020 anunciaron una seguidilla de resultados inesperados. Y si bien algunos pesos pesados --Manchester City, Juventus, Atlético de Madrid-- cayeron ante adversarios menos ilustres, terminamos con dos potencias en la final: Paris Saint-Germain y Bayern Munich.

No obstante, se trata de un estudio de contrastes. PSG se encuentra en su primera final y la ve como el siguiente paso en la evolución de un súper club que, más allá de su ciudad, no tenía nada de supremo hasta hace una década.

Impulsado por fuertes inversiones cataríes y un excelente manejo en el departamento de marketing, el surgimiento de su marca fue avasallador.

Si PSG está a la vanguardia de la tecnología, entonces Bayern, en su final número 11, es un baluarte confiable, de larga data, pero igualmente capaz de innovar e impulsar su productividad para mantenerse por delante de la curva. Sería simplista reducir esto a clichés sobre la eficiencia y la intensidad alemana, por un lado, y el estilo y la creatividad gala por el otro. Pero, en términos de cómo los dos clubes quieren ser vistos, no está muy lejos.

El camino a Lisboa

Tras un arranque difícil en la campaña nacional, por el que el DT Niko Kovac fue reemplazado por su asistente Hansi Flick, Bayern pasó de un punto fuerte a otro. No sólo ganó la Bundesliga y la Copa de Alemania (tal como la temporada pasada), sino que viene con una racha increíble; ganó sus últimos 20 partidos en todas las competiciones (y 28 de los últimos 29 que jugó).

También ganó todos los partidos que jugó en la Champions League --incluyendo la dramática paliza de 8-2 que le propinó al Barcelona de Lionel Messi en los cuartos de final-- y tiene una diferencia de goles de +34 en nueve partidos, lo cual es francamente absurdo.

PSG ha sido igualmente dominante en Francia, habiendo ganado tanto la Ligue 1 como las dos copas nacionales. Sin embargo, a diferencia de Bayern, se pegó un buen susto en los cuartos de final, cuando estuvo a segundos de ser eliminado por Atalanta, para luego salvarse con dos goles en el alargue.

La decisión de la liga francesa de detener todas las operaciones luego de la cuarentena significó que PSG tuvo un descanso de cuatro meses y medio antes de volver a jugar a fines de julio la final de la Copa de Francia y la fase de eliminación de la Champions League. No exhibieron efectos secundarios en términos de resultados, y su despliegue más impresionante llegó en su último partido, el 3-0 del martes sobre RB Leipzig.