Ciudad de México.- En México hay algo que corre por lo bajo, algo insano y turbio. Son rumores, tergiversaciones, mentiras que van dejando a su paso un hedor insoportable.

Esta semana recibí varios memes que con su trivialidad esparcen el mensaje de que AMLO está convirtiendo a México en un paraíso cuasi comunista.

No tendría ninguna relevancia si no existiera la peligrosa tendencia a creer en los mensajes de whatsApp y Facebook, antes que en las opiniones de la prensa ética y responsable. A esto se suman los incendiarios encabezados de algunos diarios y efectistas notas periodísticas confeccionadas por las plumas más venales del medio.

Lo relevante, por supuesto, no es el instrumento, es decir, no son los memes, sino la perseverancia con que se repiten; el mensaje, sencillo y claro, que va provocando una honda violencia en los detractores de la 4T.

Uno de los temas que más irritación y memes concita es que el Gobierno le está “quitando” el dinero a los ricos para “regalárselo” a los ninis, flojos y cosas peores.

Mientras que unos celebramos que las grandes corporaciones paguen impuestos y se pongan al día en sus obligaciones fiscales y laborales. Para aquellos es una afrenta que intenta socavar una valiosa fuente de empleos y un modelo de negocio exitoso.

Poco importa que paguen sueldos miserables y que las condiciones de trabajo sean abusivas e inseguras. O que la ética de esos negocios sea cuestionable o irresponsable.

A ellos no les importa saber que si le das mil pesos a una persona que vive con el mínimo, esa persona consumirá bienes y servicios, es decir, lo ingresará al sistema económico motivando el consumo local y activando el mercado.

Si se lo das a un rico, éste lo ingresará en su ahorro personal, en alguna cuenta offshore o paraíso fiscal. Además, esos mil pesos son proporcionalmente insignificantes en su capital, mientras que para una persona modesta significa un cambio notable en su calidad de vida, alejan a los jóvenes del CO y previenen la deserción escolar.

Es decir, la economía crece más si se distribuye. Ni ninis ni “jodidos”, son entes económicos activos. Ellos gastan y vacacionan en México, no en Houston o Europa.

Pero en el fondo de todos esos argumentos hay algo más de lo que no hablan: un arraigado clasismo y un individualismo feroz.

Les conmueve más la furia del dueño de Femsa -amenazando con pagar el doble de lo que pagó de impuestos atrasados, para sacar a AMLO del poder-, que los niños mal alimentados o un ancianito enfermo.

Sus discursos y pláticas se centran en el Yo, en el A mí, en el mío. Se ven reflejados a nivel aspiracional en José Antonio Fernández y muy lejos de los pobres. Asumen la afrenta de el primero como una posibilidad personal, mientras que los pobres y desfavorecidos les resultan intrascendentes, invisibles. Mientras ellos estén bien, no les importa nada.

El sentido de comunidad ha sido rebasado por el individualismo, por el egoísmo. Seguimos sin entender que la colectividad, nos beneficia a todos.

Es ahí donde se abre la brecha, mientras todas la mañanas el presidente pregona “Por el bien de todos, primero los pobres” ellos sólo piensan en sí mismos y sus intereses personales.

No es casualidad que estos memes empiecen a copar las redes sociales. Están diseñados para calentar los ánimos rumbo a la lucha por las elecciones intermedias.

2021 pinta para ser feroz.