México.-Fue a las 11 de la mañana (hora Miami) cuando dio inicio la última audiencia durante la cual la defensa del actor mexicano contaba con el testimonio de Dennis Root , experto en “uso de la fuerza”. La intensión era que demostrara que Juan Hernández (que murió tras el golpe recibido por parte de Lyle) había intentado hacer daño a Pablo y su familia y que por consiguiente, el actor había actuado en defensa propia.

Ante la negativa del juez y de su decisión de llevar el caso a juicio, Pablo Lyle aún tiene una "oportunidad": que pueda llegar a un acuerdo con la parte acusatoria (léase, la familia de la víctima, la fiscalía y todo, con la aprobación de la corte) antes de que inicie su juicio. Por lo tanto, el actor seguirá en arresto domiciliario y seguirá sin poder viajar a México hasta nuevo aviso.

Juan Ricardo Hernández, murió tras ser golpeado por Pablo Lyle en un incidente de tránsito en Miami. Hernández, de 63 años, perdió la vida por “complicaciones de una herida contundente en la cabeza” (‘complications of blunt head injury’), según dio a conocer el Departamento Forense del Condado de Miami-Dade.

Los cargos que enfrentaba Lyle cambiaron conforme avanzó el caso: en primera instancia eran por agresión, lo que permitió que saliera libre bajo fianza luego de pagar 5 mil dólares. Pero al morir Hernández, una jueza revocó dicha fianza y a Pablo se le dictó arresto domiciliario donde permaneció durante todas sus audiencias.

En cuanto a Lucas Delfino, cuñado de Pablo, fue el primer testigo que presentó la defensa. Durante su testimonio, que duró más de 40 minutos, contó lo sucedido durante el altercado que tuvo con Hernández y que sucedió minutos antes de que Lyle descendiera del vehículo y propinara un golpe al ahora fallecido.

"De repente estaba golpeando mi ventanilla. Y gritaba: 'Estás loco, imbécil, idiota'. Su reacción (ante lo que sucedió) estaba fuera de proporción".

Delfino también confesó que en un principio Pablo mintió al decir que su hermana venía manejando, aunque después rectificó que era su cuñado quien iba al volante.

Ana Araujo, esposa de Pablo Lyle también tuvo que comparecer. Durante su testimonio, la health coach dijo que aunque no vio el ataque, sí alcanzó a escuchar que su marido gritaba a Hernández: "Tranquilo, hay niños en el coche, hay niños en el coche", pero Hernández seguía gritando groserías. Y de pronto, ya no escuchó nada.