México.-Debido a una supuesta negligencia médica ocurrida en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Torreón, Iker, de cinco años de edad, ahora está inmóvil en su cama, con parálisis cerebral espástica.

No camina ni habla, sólo puede mover sus ojos; los músculos y la piel de todo el cuerpo los tiene estirados y está conectado a un sonda.

“Nada más le faltaban 15 días para graduarse del Kinder, aquí se quedó su uniforme y los zapatitos que iba a estrenar, pues se los acababa de comprar”, dice su madre Sugey, de 32 años de edad.

Ella, junto con su esposo, Israel, de 31 años, empleado de una empresa de paquetería donde gana mil 200 pesos semanales, señalan que no tienen dinero para solventar los gastos y quieren que a su hijo lo atienda un especialista.

Tampoco pueden proceder legalmente, pues indican que un abogado les pidió 70 mil pesos para demandar al IMSS.

Lamentan que tampoco pudieron hablar con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien la víspera estuvo en Matamoros, muy cerca de Torreón; sin embargo, hacen un llamado al Jefe del Ejecutivo para que se les haga justicia.

Relatan que fue el jueves, 30 de mayo, cuando Sugey se estaba bañando y sus dos hijos se encontraban jugando videojuegos en el cuarto.

Nicolás, el hijo mayor de 11 años, puso un juego en la televisión, pero que se le olvidó subir el control remoto al ropero, donde siempre lo ponen por precaución, y no se percató del momento en que su hermano menor abrió la tapa del aparato, sacó una pila triple A y se la llevó a la boca.

Posteriormente supo que Iker había mordido la batería y que tragó una especie de polvo verde, por lo que el menor empezó a vomitar una sustancia negra.

Los padres cuentan que trasladaron a su hijo a la Clínica 16 del IMSS, pero aseguran que éste llegó caminando y que ni siquiera presentaba dolor, pero necesitaban que un médico lo revisara para descartar daños.

“Lo tuvieron en observación tarde, noche, y al día siguiente, después de valorarlo, el médico ordenó su traslado a la Clínica 71 del IMSS, que está a un lado”.

Señalan que el menor fue trasladado en una ambulancia, que le practicaron una endoscopía, pero que se tardaron “como tres o tres horas y media en salir a avisarnos que tenía gastritis erosiva por alcalinidad”.

Contaron que después supieron por una doctora que el pequeño estaba convulsionando, que tenía el cerebro inflamado. Fue llevado a terapia intensiva, donde pasó 15 días y quedó parapléjico. “Yo me volví loco, me arrepentí mil veces de haberlo llevado al Seguro Social”, dice Israel. Comenta que ya presentó una queja ante la Comisión de los Derechos Humanos de Coahuila y confía en que algún abogado le ayude a interponer una queja ante la Comisión estatal de Arbitraje Médico por negligencia médica.


Nota original "El Universal"