Acapulco.- "Aquí no existe el coronavirus, ni comedor comunitario. Aquí tienes que registrar, buscar  para poder comer", dijo Luis Ángel Cortés, quien se mantiene de la pepena de cartón y verdura magullada que tiran a la basura locatarios del mercado central de Acapulco.

Al igual que Ángel, más de  40 familias dependen de este basurero donde pepenan cebolla, jitomates, aguacates, brócolis, papas, entre otras verduras desechadas por los comerciantes; algunas en avanzado estado de putrefacción, así como material PET: cartones, botes de aluminio que reciclan.

"Aquí tenemos que buscarle entre las arpillas que nos van llegando, porque el famoso apoyo que nos prometieron autoridades  nunca ha llegado, si nos ponemos a esperar nos morimos más pronto de hambre", dice este hombre mientras revisa la basura recién llegada del mercado.

Ángel Cortes cuenta tiene tres niños: uno de seis, ocho y 12 años a quienes mantiene de estas verduras que ni los dueños de los negocios, ni los compradores desean.

Se le pregunta si miedo enfermarse con esta labor que realiza, y contesta que "nunca nos hemos enfermado del estómago. Tratamos de lavarlas bien y bueno, si es que existe el coronavirus esperemos que no nos dé", dice, mientras busca entre la basura y echa en su costalilla amarilla aguacate y algunos jitomates verdes. Asegura que lleva más de 10 años viviendo de la pepena de ambos basureros ubicados en el mercado central de Acapulco.

Don Ángel dice que la gente que se dedica a la pepena, no tienen ningún tipo de apoyo por parte de autoridades. Ni despensas casa por casa, ni apoyo alimentario de los comedores. Sin embargo, tienen que seguir buscándole, si desean seguir viviendo, afirma.