Chilpancingo. El gobernador Héctor Astudillo Flores declaró que pensar que en Guerrero va a desaparecer la violencia de un día para otro “es como decirles que ya no vamos a celebrar el 24 de diciembre la Navidad”.

Entrevistado este día en las instalaciones de Casa Guerrero, antes de un desayuno que encabezó con estudiantes de educación media superior para celebrar el Día del Estudiante, Astudillo dijo que sería muy complicado que la violencia desapareciera de un día para otro.

Indicó que el periodo de un año, del que declaró hace unas semanas, se verían resultados positivos en cuanto a  los índices de inseguridad, es sólo para empezar a sentir los resultados de las acciones policiales y de seguridad en la entidad.

Recordó que el año con más incidencia delictiva en el estado fue 2012, y aseguró que actualmente se está por debajo de las cifras registradas hace cuatro años, con un promedio de seis personas asesinadas por día, de las cuales tres se dan en el municipio de Acapulco.

“A mí me gustaría mucho que la delincuencia de pronto desapareciera, que de tener seis asesinatos dolosos hubiera cero, eso será muy complicado (…). Pensar que en Guerrero va a desaparecer la violencia es como decirles que ya no vamos a celebrar el 24 de diciembre la Navidad”, declaró.

Dijo que el estado tiene una historia de violencia, y lo que corresponde al gobernador es actuar, en coordinación con el gobierno federal y los municipios, para disminuir los hechos delictivos.

En otro tema, Astudillo dijo que el turismo que llegó a Acapulco el pasado fin de semana para el Acamoto 2016 sí deja derrama económica, aunque reconoció que es un turismo especial.

Señaló que el turismo que acude a Acapulco por esa reunión de motociclistas tiene de todos los niveles económicos “lo mismo quienes comen y cenan en La Isla, lo mismo que quien se comió un ceviche en Caleta”. “Es un turismo variado. Nosotros desearíamos que todo el turismo que llega a Guerrero tuviera el comportamiento de una reunión religiosa, y Acapulco es Acapulco, no hay que olvidarlo. Se asombran porque es un turismo que hace mucho ruido y hacen cosas que normalmente no hacen otros”, comentó.

Lamentó los accidentes y hechos de violencia que ocurrieron durante el fin de semana por el Acamoto, que dijo fueron menos que el año pasado, y cerró: “hay que tratar de hablar con los organizadores para que estas cosas estén más cuidadas”.