México.- Considerar que todos los evangélicos están de acuerdo en distribuir la Cartilla Moral del gobierno actual es un error, ya que en México no hay alguien que pueda representar a todos los practicantes de la religión, señaló el líder del Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano, Carlos Gordillo.

Según él, en México existen unos 12 millones de evangélicos y cada líder representa a congregaciones que suman algunas porciones, por lo que el presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, Arturo Farela, quien ha señalado que se sumará a la repartición de cartillas, “representa un grupo pequeño”.

“Farela representa a las iglesias que están con ellos, pero es un grupo nada más dentro de centenares de grupos cristianos evangélicos”, sostuvo en entrevista luego de que la Confraternidad anunció que la semana próxima comenzará con la repartición los ejemplares.

El también dirigente de la Coalición Internacional Mexicana de Apóstoles (CIMA) reiteró que no existe un líder que represente a todas las iglesias evangélicas en el país.

“Yo por ejemplo dirijo a dos grupos significativos (Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano y la CIMA) que representan algunos miles, pero no llegamos a millones, hay que ser honestos, y lo mismo pasa en otros lados”, reconoció.

Asimismo, aseguró que ha sostenido reuniones con otros líderes evangélicos que tampoco están de acuerdo en repartir la Cartilla Moral pues, aunque se pudiera tratar de “una noble intención” del Gobierno de la República, podría presentarse “a otras interpretaciones”.

“Nosotros creemos que esto puede causar problemas dentro de las iglesias y traer división, porque las personas hasta pueden llegar a pensar mal de los pastores, incluso que hasta el gobierno nos está pagando o algo y no queremos eso. Es un tema delicado en el que no queremos meternos”, subrayó.

Sostuvo que las iglesias ya cuentan con sus propias normas de conducta y valores, por lo que no necesitarían una Cartilla Moral. “Para qué queremos ese instrumento si ya tenemos la Biblia, el libro más respetado a nivel mundial”, expresó.

Consideró también que ello podría enviar un mensaje a la sociedad de que se vulnera al Estado laico, al considerar que se pueda pretender imponer una situación del gobierno a las iglesias y viceversa.

“Estamos de acuerdo con fomentar valores, pero por ser una iniciativa del gobierno ellos tendrían que hacer su parte porque las iglesias ya tenemos nuestro propio trabajo”, agregó.