#Ciencia y tecnología

Nombres de huracanes facilitan la difusión de alertas y peligro

Los meteorólogos la OMM atribuyen un nombre a cada fenómeno climático de este tipo para evitar confusiones y de acuerdo con la región afectada proponen una lista que incluye de los géneros femenino y masculino alternados.

Por Redacción, 2018-04-06 12:29

México, (Notimex).- Elaborados cada seis años por los comités de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los nombres de los huracanes y tifones se utiliza para facilitar a la difusión de advertencias, medidas de prevención y peligros para la población.

De origen maya, la palabra huracán se define como un ciclón tropical cuando se forma en el Atlántico Norte, Mar Caribe, Golfo de México, Pacífico Sur y Océano Indico.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) este fenómeno climático presenta vientos máximos sostenidos que superan los 116 kilómetros por hora, cubren una extensión aproximada entre 500 y 900 kilómetros de diámetro y su ojo alcanza entre 24 a 40 kilómetros de diámetro.

El tifón se le nombra a aquellos que se forman en la zona de Japón y China; en Australia se le conoce como Willy-Willy, en América como huracanes, en algunas partes del Atlántico como ciclón al igual que en el este de África y Vaguios en Filipinas.

Dado que este tipo de tempestades pueden durar una semana o más, es posible tener una o más a la vez, se clasifican de acuerdo con su velocidad del viento sostenido y la escala de intensidad depende de su ubicación.

Los meteorólogos la OMM atribuyen un nombre a cada fenómeno climático de este tipo para evitar confusiones y de acuerdo con la región afectada proponen una lista que incluye de los géneros femenino y masculino alternados, aunque también pueden ser de animales o flores, dependiendo de la región del mundo donde ocurran.

Cuando un huracán causó daños materiales de consideración y víctimas mortales, son retirados de las listas y sustituidos por otros con alguno que comience con la misma letra.

Cada año se dan a conocer los nombres que recibirán los huracanes durante la temporada; las listas se repiten cada seis años, en el caso de la región del Pacífico y el Atlántico, e incluyen uno por cada letra del alfabeto y suelen alternarse entre masculino y femenino.

La práctica de nombrar a estos fenómenos climáticos comenzó hace varios siglos atrás y eran seleccionados de forma arbitraria, por ejemplo, la tormenta Antje fue nombrada de esa manera porque arrancó el mástil de una embarcación con ese mote.

Asimismo eran nombradas de acuerdo con el santoral del día en que manifestaban su poder de destrucción en una zona específica, como el huracán Santa Ana, que causó daños en Puerto Rico el 26 de junio de 1825.

De acuerdo con la OMM, a mediados de 1900 el meteorólogo australiano Clement L. Wragge fue el primero en utilizar nombres propios bíblicos de mujeres para referirse a los huracanes.

En la búsqueda de un sistema más organizado y eficiente, los meteorólogos decidieron identificar las tormentas con una lista ordenada alfabéticamente, en la que también comenzaron a utilizar nombres masculinos para aquellos que se formaban en el hemisferio sur.

Desde 1953, las tormentas tropicales atlánticas fueron nombradas a partir de listas originadas por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos y ahora son mantenidos y actualizados por un Comité Internacional de la Organización Meteorológica Mundial.

A partir de 1979, los nombres masculinos se introdujeron y se alternan con los de las mujeres; las seis listas se utilizan en rotación, es decir, el listado elaborado en 2015 se utilizará nuevamente en el año 2021.

Los nombres de los ciclones tropicales o huracanes no eligen por una persona en particular o con alguna preferencia de orden alfabético, sino que son seleccionados aquellos que son familiares a las personas en cada región.

El propósito principal es para que la población los recuerde y facilitar la concientización, preparación, manejo y reducción del riesgo de desastres.

Existen diferentes listas para nombrar a los huracanes de acuerdo con la región en la que se forman: el Atlántico Norte, en el Pacífico Nororiental, Pacífico Central, Pacífico Occidental, en el Océano Índico Norte, en la Región de Australia, que comprende Indonesia, Australia y Papua Nueva Guinea, así como en el Suroeste del Océano Índico y el Pacífico Sur.

Para este 2017, la temporada de huracanes comienza oficialmente el 15 de mayo y concluye el 30 de noviembre para el Océano Pacífico, mientras que en Atlántico inicia el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre.

De acuerdo con los pronósticos, se esperan un total de 17 fenómenos tropicales durante este año en el Pacífico y 12 sistemas meteorológicos para el Atlántico.

De esos 17 ciclones tropicales pronosticados para este año en el Océano Pacífico, ocho serían tormentas tropicales, así como nueve huracanes, de los cuales cinco podrían ser categorías 1 y 2 más cuatro huracanes intensos con categorías 3, 4 y 5.

La lista conformada por 21 nombres para el Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe prevista para este año se estrenó con la tormenta tropical Arlene, la cual se formó 40 días antes del inicio oficial de la temporada.

En caso de que una temporada registrara un número superior a 21 ciclones, se utilizarían las letras del alfabeto griego como Alfa, Beta, para designar el resto de los sistemas meteorológicos.

En el Pacífico Nororiental, la lista contiene 24 nombres, los que inician con las letras “x”, “y” y “z” fueron añadidos en 1985 y si sobrepasan la cantidad de nombres previstos se utilizará el alfabeto griego.

El comité para la región del Pacífico Central mantiene cuatro listas de nombres hawaianos que se utilizan sin tener en cuenta el año

De acuerdo con información del Centro Nacional de Huracanes, desde aproximadamente 1945, los meteorólogos del ejército militar, inicialmente los miembros de la Armada y más tarde la Fuerza Aérea de Estados Unidos nombraron los ciclones tropicales en la cuenca del Pacífico noroccidental.

Hasta 1978, los nombres utilizados fueron casi exclusivamente nombres femeninos en inglés, pero a partir de 1979 comenzaron a utilizarse de forma alterna.

A partir de 1963, el servicio meteorológico de las Filipinas (ahora conocido como PAGASA) comenzó a asignar nombres de la mujer filipina que terminan en “ng” a las depresiones tropicales y ciclones en o pasando por la zona de PAGASA de responsabilidad de advertencia; pero desde 2002 nombra a los sistemas climáticos con sus propios nombres para uso local y facilitar la difusión de las alertas dentro de las zonas rurales de Filipinas

A partir del 1 de enero del 2000, los países de la cuenca del Pacífico noroccidental empezaron a utilizar un nuevo sistema para dar nombres a los ciclones tropicales de esa área.

Los nuevos nombres son de origen asiático por todas las naiones y territorios miembros del Comité de tifones de la OMM; éstos serán asignados a las tormentas tropicales en desarrollo por el centro de tifones de Tokio de la Agencia Meteorológica de Japón, que es el Centro Regional Especializado de la cuenca (RSMC por sus siglas en inglés).

Esos nombres recién seleccionados tienen dos grandes diferencias del resto de las listas de nombres de ciclones tropicales del mundo: los nombres no son personales, aunque hay masculinos y femeninos, la mayoría son de flores, animales, aves, árboles e incluso alimentos, etc., mientras que algunos son adjetivos descriptivos.

Además, no se asignan por orden alfabético, se organizan por la nación aportadora con los países previamente alfabetizados; 14 naciones y territorios contribuyeron con 10 nombres para un total de 140.

Dentro de la zona del Océano Índico, a un ciclón tropical se le asigna un nombre cuando la velocidad de sus vientos alcanzaron los 65 kilómetros por hora.

Los nombres fueron seleccionados por miembros del grupo de meteorólogos de la OMM de esa región entre 2000 y mayo de 2004, antes de que el Centro Meteorológico Regional Especializado en Nueva Delhi comenzara a asignar nombres en septiembre de 2004.

Este listado sólo está previsto para utilizarse una vez y si un ciclón tropical designado se traslada a la cuenca desde el Pacífico occidental, entonces conservará su nombre original.

En el Pacífico Sur, al comenzar la temporada 2008-2009, el centro de advertencias de ciclones tropicales de la oficina australiana de meteorología elaboró una lista de nombres asignados de la “A” a la “Zed”, cuando se agote la siguiente será usada dependiendo del año.

Si un ciclón previamente nombrado se mueve hacia las regiones australianas desde un área de advertencia de otro centro de responsabilidad, el nombre previamente asignado se utilizará en lugar de uno seleccionado de la lista.

#Ciencia y tecnología

Infarto en jóvenes, cada vez más frecuente por vida poco saludable

Tabaquismo, alcohol, sedentarismo y drogas, peores enemigos del corazón.

Por Redacción, 2018-08-19 12:05

México, (Notimex).– Hace cuatro años Roberto sufrió un infarto, tenía apenas 31 años y jamás pensó que le pudiera ocurrir. Le gustaba “comer bien” y pocas veces se detenía a mirar la cantidad de grasas, sal o azúcares que ingería, pues sentía que aún estaba joven para cuidarse.

Un día, simplemente empezó a sudar y sintió que se le iba la respiración, un dolor en el pecho y no supo más hasta que despertó en el hospital, donde le informaron que había sufrido un infarto al miocardio, afortunadamente con atención médica oportuna hoy puede contarlo.

Aunque no llegó a obesidad, si tenía sobrepeso; era un apasionado a los tacos callejeros, fumaba, tenía largas jornadas laborales, le gustaba salir de fiesta y durante algún tiempo consumió cocaína, además de que caminar o hacer ejercicio “no era lo mío”, comentó.

“Cuando escuchas de infartos crees que eso sólo le ocurrirá a tu abuelito, pero cuando te ocurre, cuando estas en la plenitud de la vida, es una sacudida, y si no tomas la segunda oportunidad que te dan de vivir, hay que tener muchas ganas de morirse”, subrayó.

El sobrepeso y la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el consumo de drogas y el sedentarismo, y en ocasiones el consumo de bebidas energizantes, son los peores enemigos de la salud cardiovascular en la población joven.

Los muy malos hábitos de alimentación, de higiene (tabaquismo, consumo de drogas) y de ejercicio, nos tienen con una pandemia de ateroesclerosis coronaria y, sí, los infartos se presentan cada vez más en jóvenes, subrayó el director general del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, del ISSSTE, José Alfredo Merino.

Aproximadamente 20 por ciento de los pacientes que se atienden mediante el programa ASISSSTE Infarto, 20 por ciento son menores de 40 años, cuando hace dos décadas representaban apenas cinco por ciento.

Entre los factores que están contribuyendo a estas muertes o enfermedad cardiovascular tempranas, está el consumo de drogas, en particular la cocaína. Hay pacientes de 22 años que inhalan cocaína y presentan enfermedad coronaria como si se tratara de una persona de 80 años.

“Un aspecto que favorece la aparición del infarto al miocardio en los jóvenes es el uso de las drogas que tiene un efecto tóxico vascular y, sin duda, la cocaína es una de ellas. La cocaína tiene un efecto de excitación y está perfectamente demostrada la toxicidad sobre las arterias coronarias”, precisó Francisco Javier León Hernández, presidente de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México.

Las bebidas energizantes que contienen taurina y cafeína en exceso, aumentan la frecuencia cardiaca y es poner al corazón como si estuviéramos corriendo un maratón sentados, y eso puede desencadenar un síndrome coronario agudo tipo infarto, no es un factor de riesgo para que las arterias se tapen, pero sí estresa mucho al corazón y pueden llegar a la muerte, agregó José Alfredo Merino.

No es que por sí solas causen daño cardiaco ni tampoco que lo hagan en todas las personas que las ingieren, lo que sucede es que si alguien tenía una cardiopatía no diagnosticada, estos productos la detonan.

En la población femenina, los infartos se presentan con mayor frecuencia durante la menopausia y postmenopausia porque se pierde la protección natural de los estrógenos. Antes de los 50 años la proporción es de tres hombres infartados por cada mujer, después de esa edad, prácticamente se iguala.

No obstante, en los últimos años, las mujeres también están teniendo infartos a más temprana edad: “Mi paciente más joven tiene 35 años por el síndrome del corazón roto por el estrés, porque es real que el estrés rompe el corazón”, destacó la cardióloga Ana Elena Ancona.

La especialista del Hospital General de México, expresó que para evitar enfermedad cardiovascular en edades tempranas, es fundamental tener hábitos saludables como una dieta equilibrada, descansar los suficiente, evitar la combinación de anticonceptivos y tabaquismo, y hacer ejercicio, entre otros.

En población joven, los infartos son más letales que en personas mayores de 40 o 50 años, y la explicación es que, con la edad se va desarrollando un mecanismo que se llama circulación colateral, que consiste en la formación de “nuevas pequeñas arterias” que “brincan los tapones” en las arterias coronarias y compensan la enfermedad obstructiva del corazón.

Cuando un infarto se presenta en menores de 50 años, esas arterias periféricas o preacondicionamiento cardiaco no se ha desarrollado y entonces el evento pudiera ser más severo.

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Tormenta solar de mañana lunes inofensiva: experto de la UNAM

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México destacó que las tormentas solares son eventos normales. Ejemplificó: si fuera un huracán, éstas sería de categoría uno.

Por Redacción, 2018-08-19 11:56

México, (Notimex).– La tormenta solar anunciada para mañana lunes por el Laboratorio de Astronomía de Rayos X del Sol de Rusia, es un evento común durante el ciclo solar y no debe causar alarma, afirmó el jefe del Laboratorio Nacional de Clima Espacial (LANCE) de la UNAM, Juan Américo González Esparza.

“Lo anunciando por el laboratorio ruso es algo que está ocurriendo cada 27 días; es una interacción de las partículas del viento solar con la atmosfera de la Tierra con efectos menores, y no debemos preocuparnos”, apuntó.

En entrevista con Notimex, el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México destacó que las tormentas solares son eventos normales. Ejemplificó: si fuera un huracán, éstas sería de categoría uno.

“No estamos hablando de una tormenta solar intensa, se trata de una continua relación entre el Sol y la Tierra, es posible que ocurra alguna afectación menor que viene del Sol, y que provocan auroras boreales. En México, los efectos van a ser prácticamente imperceptibles”, explicó.

El físico espacial agregó que este fenómeno se da cada 27 días, tiempo que tarda el “astro rey” en dar una vuelta alrededor de su eje, así es posible observar, de manera anticipada, con una nave espacial los acontecimientos en la otra cara del Sol y predecir los vientos solares.

González Esparza expuso que el viento solar es provocado por el flujo continuo de partículas, las cuales se encuentran en la atmosfera caliente del sol y no pueden ser contenidas por la fuerza gravitatoria de la estrella.

“Todos los planetas estamos inmersos en la atmosfera del Sol en expansión, y estamos conectados con lo que ocurre en su atmosfera” apuntó.

A pesar de que la Tierra tiene un campo protector que impide la entrada de las partículas del viento solar a la atmosfera, esta coraza magnética se puede abrir por algunas horas, para permitir la entrada de estas partículas, y formar las auroras boreales.

Sin embargo, este es uno de los dos fenómenos que si puede afectar los sistemas de energía, así como el funcionamiento de satélites.

El otro gran evento explosivo sucede cuando las partículas de las tormentas solares viajan por el espacio y algunas de ellas pasan por la órbita de la Tierra, y rompen el escudo magnético terrestre que genera efectos de clima espacial.

“Estos pueden provocar afectaciones a satélites, interrupciones de telecomunicaciones, y en casos extremos ocasionar apagones, hacer desperfectos en sistemas de generación de energía eléctrica”, sostuvo.

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Cambio climático impacta en la reorganización de las comunidades

Los fenómenos climáticos implican perdida de biodiversidad y cambios en los humanos que habiten en esa comunidad afectada por la naturaleza.

Por Redacción, 2018-08-17 14:37

México,(Notimex).– La frecuencia de fenómenos climáticos extremos y de pérdida de biodiversidad genera importantes transformaciones en las formas en que el ser humano habita, se relaciona y administra el ambiente y sus recursos.

Por ello, Janett Vallejo Román, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) Unidad Golfo, desarrolla el proyecto “Regiones socioeconómicas frente al cambio climático: transformaciones en los mercados de trabajo y tensiones socioambientales en un Área Natural Protegida en el estado de Veracruz (Parque Nacional Cofre de Perote)”.

En un comunicado, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) destacó que la especialista obtuvo una de las Becas para Mujeres en las Humanidades y las Ciencias Sociales 2018, para el desarrollo de su trabajo científico.

El trabajo de la experta del Ciesas, adscrito al sistema de centros públicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se referirá al análisis de las transformaciones en los mercados de trabajo y las respuestas organizativas de los habitantes cercanos al Parque Nacional Cofre de Perote ante los cambios climáticos.

En su investigación de campo, la científica social se centrará en las prácticas y usos de recursos como medios de trabajo de los habitantes en zonas protegidas o aledañas a éstas, y la instrumentación de políticas públicas. Con este enfoque, podrá estudiar las tensiones/contiendas/conflictos socioambientales y sus posibles soluciones, precisó el documento.

Realizará entrevistas y aplicará encuestas entre habitantes de las comunidades veracruzanas de Rancho Nuevo, El Conejo, Los Pescados y Escobillo, así como también hará una reconstrucción histórica de cuerpos de agua y los cambios que han sufrido con el paso del tiempo (ríos y nacimientos de agua).

Con un mapa histórico-etnográfico, la investigadora pretende analizar desde una perspectiva multidisciplinaria (sociología, antropología y geografía), los procesos de territorialización, desterritorialización y reterritorialización de la vida de comunidades expuestas al cambio climático.

Para Janett Vallejo será importante la difusión de los resultados de su estudio, ya que contribuirán a la conciencia del proceso de cambio climático y sus consecuencias.